RSS

Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Una historia original

Compartir:

Narrar una historia para denunciar algo incómodo es comprensible. Narrar una historia para explicarse a uno mismo, también. Pero a veces se narran cosas intrascendentes no para acallar penas, sino para disimular lo que odiamos de nosotros mismos.

historiaoriginal.jpg

Un hombre busca confesar todo lo que sabe y no puede: lo tiene atravesado en la garganta. Lo único que alcanza a decir son fragmentos de esa gran historia que lo silencia.
           
Una mujer busca callar todo lo que sabe aunque eso la lleve a vivir postrada en una silla de ruedas. Su silencio es una forma de negar lo que sucedió en algún momento.
           
El hombre se enamora de la hermana de la mujer postrada.
            
La hermana se siente atrapada en el interés de ese hombre, en lo que ella quiere hacer de su vida, y en la insoportable mudez de la mujer de la silla de ruedas.
           
En sus mentes los tres crean personajes alternos que les ayudan a narrar lo que viven: personajes que por momentos son ellos mismos y dan forma a sus deseos y sus temores y sus expectativas y sus sueños y sus culpas y sus crímenes.
           
Cada uno de ellos ─los personajes de ficción y los de carne y hueso─ van hilando el origen de una historia.
           
La historia original a partir de la cual ellos nacen como tales.
           
Una historia en común.

 

                                                       *****

 

            ─Una historia no es solo lo que te cuentan o lo que narras, sino también lo que ves y lo que sientes y lo que percibes y lo que deduces de una historia. Por eso es que hay millones de formas de contar historias: hay tantas como personas en el mundo.
           
César Ritter encarna al personaje que insiste en narrar historias que nadie quiere oír.
           
─Uno suele contarse y encontrarse en cada historia: uno se refleja en ellas y eso es importantísimo.
            
─Narrar es tratar de darle un sentido a algo, de crearle sentido, quizá porque quieres aterrizar los por qué y las razones detrás de las cosas que nos pasan ─agrega Vanessa Vizcarra, la directora de Una historia original─. De allí que se diga que contar tiene un objetivo sanador: porque es como ordenar el caos del mundo.
           
O como saber hasta qué punto lo que te ha sucedido es azar y hasta qué punto es responsabilidad tuya.
            
─En un conflicto no puedes ver todos los ángulos del problema hasta que no lo pongas en palabras. Al contar algo le das un sentido a ese algo, y al mismo tiempo vas siendo definido y absorbido por ese sentido ─dice la actriz Katerina D'Onofrio.
           
─Nos visibilizamos a través de las palabras y con ello visibilizamos nuestras esperanzas y nuestros miedos ─dice Vanessa Vizcarra─. En ese sentido, las historias que contamos hablan de nosotros. Hablan incluso de lo que callamos, de nuestros silencios.
            
Kafka solía decir que las sirenas tenían un arma mucho más terrible que su canto: su silencio.

 

                                                        *****

 

            En la obra, la mujer sin voz en realidad sí tiene voz y conciencia. Y pasa sus días tumbada en una silla de ruedas que no necesita.
           
Permanece así desde que un novio celoso le disparara por la espalda y ella huyera por un elevador.
            
Su hermana desespera porque quiere estudiar, viajar y enamorarse y no tener que cuidarla por el resto de sus días.
            
─Cuando te sucede algo muy doloroso, llega un momento en que te percatas que solo tú puedes resolverlo, pero cuando eso le ocurre a alguien cercano y notas que no puede resolverlo, esa situación también te golpea, porque reconoces que no puedes entrar a su espacio, a su mente ─dice Katerina D'Onofrio sobre su personaje como la hermana.
            
Ante la indiferencia de la mujer sin voz, ella también empieza a bloquearse: sin saber cómo, se siente culpable por lo que le sucede y por sus deseos de escapatoria.
           
Al conocerse con el narrador de historias, ambos entenderán que tienen una oportunidad para conjurar todo lo que llevan reprimido.
           
Allí también notarán que nada tiene un inicio y un final definidos.

 

                                                         *****

 

─Toda narración es un ejercicio para cuando llegues al momento en que deberás contar una historia realmente importante ─dice la directora─. Narrar sería un ejercicio de doble vía todo el tiempo.
            
Uno se construiría en cada historia que va describiendo.
           
Quizá de allí que muchas veces podamos escuchar o hablar sobre las historias de los demás pero no seamos capaces de relatar la nuestra.
            
─Las historias están muy vinculadas a nuestras emociones ─dice Katerina D'Onofrio─. Si en ella hay cosas negativas o tristes nos dará mucho miedo volver a convocarlas.
            
La actriz cree que los seres humanos somos seres pendulares: muy determinados por el pasado ─lo que crea una carga muy fuerte de resentimiento y culpa─ y a la vez muy ansiosos por el futuro ─sobre lo que podría ocurrirnos─.
            
─Y si lo piensas bien, ninguno de los dos campos realmente existen.
           
Incluso las historias felices, si no se narran, es como si nunca hubieran sucedido. Y eso las puede convertir en frustración: se siente como si sus existencias no hubieran alcanzado todo su potencial.

 

                                                           *****

 

En varios momentos de la obra los personajes distorsionan o narran de un modo distinto la historia original.
           
No lo hacen por maldad necesariamente. Solo quieren hallar explicaciones.
           
─Eso te demuestra lo difícil que es contar una historia con la verdad ─dice César Ritter─. Porque sí, claro, tú puedes argumentar algo a la perfección hasta hacerlo propio y engañarte a ti mismo, pero en el fondo dejará de ser la historia tal como ocurrió.
           
Podría haber muchas razones para ello, explica: no solo las penosas, sino también las que implican responsabilidades, deslices y consecuencias.
           
─Al narrar soy responsable en el sentido de que asumo mi rol dentro de esa historia, y soy responsable por un sí o un no, o responsable por haber tratado de hacer el bien o el mal, o responsable por haber sido ignorante de algo, o responsable por haber sido demasiado joven o por haber sentido miedo.
           
Y agrega:
            
─Solo cuando tienes la suficiente fuerza y madurez es que llegas a contarla.
           
Eso siempre y cuando no se replantean las historias solo porque las personas, el contexto y la sociedad hayan cambiado en el tiempo.
            
─Y hasta puede ser peligroso algo así. Es lo que sucede en nuestro país cuando caemos en extremos y somos inconsecuentes solo para no recordar que, en cierto modo, hemos sido responsables de épocas nefastas: de la guerra interna que hubo, de las crisis económicas como las del primer gobierno de Alan García, de las dictaduras como las de Fujimori, y de elegir a alcaldes corruptos cuyo lema es el «roba pero hace obra».

                                                                       *****

 

            Se dice que ya no hay historias originales en el mundo: que a estas alturas todas han sido narradas en algún momento. Un célebre cineasta dijo que solo hay cinco grandes temas y que los demás relatos son variaciones de ellos. Otros dicen que en realidad son 21 argumentos, y no faltan quienes creen que hay 37. No hay consenso.
           
Lo único cierto es que la muerte se repite en esas listas como uno de los grandes temas.
           
Lo mismo sucede con el amor.
            
─Sí es cierto que hay contados temas, pero cada uno de nosotros en el planeta le damos una interpretación específica ─dice Vanessa Vizcarra.
            
La directora dice que es como una fórmula donde influye el punto de vista de quien lo narra, el punto de vista de quien lo escucha o lee y las formas que toma la historia en el proceso.
           
Cada una de esas formas es una adaptación original.
            
─Y así cualquier historia puede detenerse y enlazarse y reconectarse y retomarse en cualquier lado y desde múltiples ángulos, pero al final siempre parte de lo mismo: de una gran historia que todos compartimos.


           
Una historia original de Vanessa Vizcarra.
           
Obra ganadora del V Concurso de Dramaturgia Peruana 2014 «Ponemos tu obra en escena».

           
Dirección: Vanessa Vizcarra.
           
Producción: Centro Cultural Británico.
           
Elenco: César Ritter, Lita Baluarte, Katerina D'Onofrio y Franklin Dávalos.
            
Lugar: Teatro del Centro Cultural Británico (Jr. Bellavista 527, Miraflores).
            
Horario: De jueves a lunes a las 8 p.m.
            
Entradas: S/. 60 (general), S/. 40 (jubilados) y S/. 30 (estudiantes). Lunes populares: S/. 35 (general), S/. 25 (jubilados) y S/. 20 (estudiantes).
            
Temporada: Del 23 de mayo al 20 de julio de 2015. 

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.