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Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Killer Joe

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Historia de Tracy Letts, autor de Agosto: Condado Osage, es la ganadora en el XII Festival de Teatro Peruano Norteamericano del ICPNA. Basada en un hecho real, la obra muestra que la familia puede ser la mejor sociedad organizada para el crimen.

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  A veces la figura más respetada dentro de una familia no necesariamente es el padre o la madre sino el que es capaz de asesinar a uno de los dos. En ese caso, el criminal puede resultar tan decisivo como para bautizar con su nombre la historia de una familia que alguna vez existió.
            
Si habitualmente la familia era considerada como el espacio más confiable al cual uno siempre podía remitirse y disfrutar con seguridad, es probable que a partir de ahora ya no sea así: sobre todo si el dinero a heredar es lo único que une a sus integrantes.
           
A veces la familia es el mejor lugar para esconder un crimen.

 

                                                          *****

 

─La teoría antigua solía decirnos que el núcleo de toda sociedad es la familia ─dice Daniel Zarauz, «Killer Joe» en la obra─. Sin embargo, si el mismo núcleo funciona mal no se puede esperar nada de la sociedad resultante: será una sociedad sin una base dónde sostenerse.
           
Su personaje es el criminal contratado por un padre y su hijo para ejecutar a la madre y hacerse de los fondos de su seguro de vida.
           
Todos los que viven en esa familia ansían una pequeña parte del botín: hasta la joven hija convaleciente de un ligero retardo mental está convencida de que esa muerte es la mejor forma de cambiar su futuro.
           
La muerte de su propia madre.
            
Pueden no estar muy seguros de qué es lo que harán una vez que obtengan el dinero pero están persuadidos del cambio simbólico que significará para ellos.
           
─Es una familia distinta a la que nos enseñaron nuestros abuelos ─dice el actor─. Sus miembros tienen una interacción enfermiza, casi sociopática: un padre que vive el día a día, que no lo importa si su hijo vive o muere, una madre ausente ─la única vez que se le ve está muerta─, y un hijo que trata de concretar un plan y le sale mal porque nunca se empeñó en aprender nada.
           
A ese panorama se suma una madrastra calculadora.
           
─Puede resultar estremecedor: para ellos lo familiar no existe, todo es más casual, más del azar, más de lo que pueda ocurrir en cualquier momento ─dice la actriz Luccia Méndez─. Cada uno tiene una conveniencia propia en ese lugar: nadie se preocupa de lo que le suceda al otro, no hay un mayor interés entre ellos: todo es demasiado frío, se siente un individualismo que casi quiebra los vínculos afectivos que se supone existen dentro de una familia.
           
En ese contexto aparece el sicario encargado de la operación: él es quien se encargará de establecer una suerte de orden en esas vidas invadidas por la desidia.
            
─Lo normal es que en toda historia siempre se hable de un personaje que se preocupa por los individuos descarriados y los abandonados a su suerte: puede ser un filántropo, un sacerdote, un policía, siempre alguien de quien se espera una tutela y una corrección del camino a seguir ─dice Daniel Zarauz─. Pero en esta obra lo curioso es que es «Killer Joe» quien se toma esta atribución, y lo hace desde el otro lado: desde el oculto, desde ese ámbito de la sociedad donde las personas sobreviven como pueden, donde mantienen relaciones destructivas y buscan salir de su miseria solo para terminar introduciéndose más en ella.

 

                                                            *****

 

Para complicar las cosas, pronto la hija se sentirá atraída por «Killer Joe»: tampoco es que tenga muchas opciones luego de que él se encaprichara.
           
Ella es parte de la garantía de pago por el crimen.
           
─Mi personaje tiene veinte años de edad pero su mente se aferra a la de una niña de doce: adopta esa actitud ─dice Luccia Méndez─. Entonces, por un lado se presenta ingenua y serena pero por el otro demuestra que conoce información que a cualquiera asustaría.
            
La joven se empeña en esa conducta para protegerse, para no tener que enfrentar a nadie y olvidar las situaciones fuertes que ha vivido con su padre y su hermano hasta ese momento, explica la actriz.
            
─Y no es que ella no quiera enfrentarlo: en realidad no sabe cómo. Su actitud de inmadurez es una manera de ser feliz ante lo paupérrimo de todo lo que la rodea.
            
Por eso es que cuando ve llegar al criminal a su hogar siente que él, dentro del entorno en el que está, es el mal menor.
            
Lo admirará.

 

                                                              *****

 

«Muchas veces las personas quieren poseer las cosas de una mala manera, es decir, de una forma que ocasiona mucho perjuicio, pero aún así se aferran a ellas y necesitan sentirlas. De allí que en su intento por conseguirlas tomen decisiones terribles. Y en el fondo creo que ese mecanismo es algo muy humano, algo con lo cual todos nosotros podemos identificarnos: son momentos en nuestra vida que deseamos algo y hacemos absolutamente todo lo peor que está a nuestro alcance para obtenerlos».
            
Tracy Letts es el dramaturgo norteamericano que escribió esta historia en los años noventa inspirándose en el caso real de una familia de Florida, Estados Unidos, y en la que todos sus integrantes traficaban con drogas. La única diferencia con la ficción: que eran la madre y el hijo quienes se ponían de acuerdo para asesinar al padre.
           
«Cuando presenté esta obra recibí una andanada de insultos de activistas por mi 'misoginia' de haber dado tanto protagonismo a los personajes femeninos, y hasta me hicieron dudar de si yo realmente era un misógino ─dice el autor─. Pero después me di cuenta de lo que sucedía: que este es el tipo de historias que pueden funcionar como una suerte de test de Rorschach: los espectadores arrojarán sobre ella sus miedos, sus obsesiones, sus expectativas, sus odios o sus aburrimientos».
           
─Yo tampoco creo que esta sea una historia que solo se vive en otros países o con personas de una clase social o una moral específica ─dice César Bravo, el director de la obra─. Por el contrario, en nuestra misma sociedad vemos situaciones similares todos los días. No lo podemos negar: así es como aparecen en los diarios y los noticieros de la televisión, por ejemplo.
            
Violaciones, incestos, embarazos no deseados, ajustes de cuentas, parricidios: es como si la violencia hubiera terminado de traspasar todas las barreras, explica.
           
Y luego agrega:
            
─Sucede todo el tiempo: la familia se ha convertido en el lugar perfecto para que muchos crímenes se ejecuten y queden impunes.



           
Killer Joe de Tracy Letts.
            
Dirección: César Bravo.
            
Producción: Enrique Aquije.
           
Grupo: Escenoplásticos.
            
Jurado calificador: David Carrillo, Ruth Escudero, Dennis Ferguson, Claudia Sacha y Fernando Torres.
            
Elenco: Luccia Méndez, Daniel Zarauz, Bruno Espejo, Juan Carlos Díaz y Analía Laos.
            
Lugar: Teatro del Instituto Cultural Peruano Norteamericano - ICPNA (Av. Angamos Oeste 120, Miraflores).
           
Horario: De jueves a domingo a las 7.30 p.m.
            
Entradas: S/. 30 y S/. 20 en boletería del teatro.
            
Temporada: Del 30 de octubre al 2 de noviembre de 2014.

1 comentarios

Excelente obra y magnificas actuaciones especialmente de la Srta. Mendez y el Sr. Zaraus, la recomiendo asi comom recomiendo una mejor promocion pue me entere tangencialmente que la estaban presentando.

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