RSS

Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

E-Energía

Compartir:

Suele decirse que es necesario invertir en ciencia y tecnología, pero se olvida hacerlas atractivas o comprensibles para quienes podrían especializarse en ellas. Con su muestra, Concytec revela que detrás de toda investigación hay una historia que nos explica como seres humanos. Va hasta el 18 de mayo.

 

En el principio fue un punto.

Esencialmente todo lo conocido y desconocido, lo concebible y lo inconcebible para el ser humano, cabía en ese punto tan pequeño como la cabeza de un alfiler.
           
El universo, las estrellas, los planetas, los mares, el cielo y la tierra, los minerales, la sangre y las células, todo eso estaba contenido en aquel punto.
           
El tiempo ─el infinito mismo─ estaba encerrado en ese punto.
            
Lo absoluto y lo contingente en un mismo lugar.
           
Hasta que estalló.
           
Dios ─si es que existe Dios─ debió de haber sido ese punto.

 

                                                                  *****

 

            ─¿Por qué una muestra dedicada a la energía? Es que la energía es el origen de todo: es el motivo de toda transformación, el motor de todo cambio ─dice Gabriela Bertone─. La energía, la materia, el tiempo y el espacio están en todas partes: son variables que impactan en el universo, la tierra, la vida y la sociedad. Y por eso es que hemos dividido la muestra en esos cuatro mundos: universo-tierra-vida-sociedad: para que nos percatemos de lo que existe a nuestro alrededor, de lo que sucede y de lo que provocamos.
           
Para desacostumbrarnos a hablar de energía como algo externo a los seres humanos cuando en realidad somos ella misma.
           
El solo movimiento es energía. El pensamiento también lo es.
           
─La energía forma parte de nuestra existencia. Como cuerpos vivientes generamos energía: calórica, motriz, cinética. Somos parte de un sistema muy vasto ─agrega Carlos del Águila.
          
Gabriela Bertone es la curadora de E-Energía, una exposición organizada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec). Carlos del Águila, jefe de la Unidad de Gestión Cultural y Proyectos Sociales de PetroPerú, el espacio donde se organiza E-Energía.
           
Ambas instituciones coinciden en sus objetivos: provocar interés por la ciencia ─sobre todo entre los peruanos más jóvenes, aquellos que en algunos años más elegirán una carrera─, desmitificar el lenguaje críptico y técnico ─y por ende, tedioso─ de los científicos, y convencer a los padres de familia de que ser científico en el Perú no tiene por qué significar sueldos bajos y una improvisada carrera profesoral en alguna escuela nacional ─aún cuando hasta ahora esa sea la realidad para muchos─.
           
─Queremos motivar la investigación científica ─dice Gabriela Bertone─. En esencia, porque lo que no se suele conocer no se aprecia y, por tanto, no se cuida ni se protege.

 

                                                     *****

 

No hay energía sin materia. Y no hay materia sin energía.
           
Es una paradoja: la energía es el potencial de la materia pero, a la vez, la energía puede existir sin materia. La luz, por ejemplo: no tiene masa pero igual la percibimos.
           
En un juego similar al dilema del huevo y la gallina, uno precede al otro y viceversa: ambos están determinados entre sí.
           
─Y aún así, la materia y la energía son finitas ─dice Gabriela Bertone─. Es decir, hay una cantidad única de materia y energía en el universo: no se genera más materia ni más energía de la ya existente. ¿Qué significa eso? Que absolutamente todo en el universo y la naturaleza y la realidad está reciclado: tu cuerpo y mi cuerpo en realidad están hechos de polvo de estrellas, de células de dinosaurios y seres que vivieron hace millones de años. Ese es el verdadero significado de la famosa frase de la ley de conservación de la energía.
           
«La energía no se crea ni se destruye: solo se transforma». O lo que es lo mismo: todo retorna bajo una forma u otra ─en una suerte de resurrección─ en el tiempo.
            
Esto podría ser religión.
           
─Es igual: cuando conducimos un vehículo o hacemos una parrilla al aire libre, lo que hacemos es devolver al medio ambiente el calor del sol que absorbieron plantas, reses y animales fósiles ─en forma de petróleo o carbón─.
            
Toda esa energía con la que nos movilizamos y realizamos nuestras labores cotidianas, absolutamente toda esa energía proviene, en origen, de ese pequeñísimo punto que alguna vez estalló. Y se recicla hasta ahora bajo otras formas.
           
─También sucede con el agua ─dice Gabriela Bertone─. Cada vez que tomas un vaso con agua, debes saber que esa agua, por lo menos, pasó antes por el organismo de otras ocho personas: es agua transpirada, orinada, hecha sangre.
            
Todo en un ciclo que se repite una y otra vez.

 

                                                     *****

 

E-Energía es un ensayo. Es la prueba piloto y la primera parte del Proyecto Planeta Ciencia. Si resulta, el proyecto completo se concretará bajo la forma de un museo nacional de ciencia y tecnología.
            
El segundo en años. El primero fue desactivado durante los regímenes de Alberto Fujimori.
            
A futuro, en el museo no solo se hablará de energía: también del tiempo y el espacio y la materia: los elementos de la realidad.
           
Hoy la exposición muestra paneles con textos explicativos, enlaces URL para complementar la información, pantallas audiovisuales, máquinas de experimentos y fragmentos de cómo el hombre ha entendido la energía durante miles de generaciones.
            
En un videoclip de cámara acelerada, por ejemplo, se observa cómo una inofensiva semilla es capaz de remover la tierra, muchas veces más pesada que ella.
           
En otro se observa las ficticias llamaradas del sol: porque el sol, aunque lo parezca, no es una bola de fuego: solo es plasma puro producto de una fusión nuclear de sus partículas de hidrógeno y helio.
            
Lo que vemos es ilusión óptica.
           
Por otro lado, en el espacio exterior no podría haber fuego: no hay oxígeno.
            
En una tercera pantalla, un escáner leap motion materializa la energía cinética de nuestras manos: no su movimiento sino la energía de su movimiento.
           
Con esa tecnología se puede coger el mundo como una pelota y hacerla girar con los dedos. Se puede dibujar y modelar objetos y arquitecturas en tres dimensiones y enfocarlos desde cualquier ángulo. Se pueden esculpir obras de arte y adaptarlas a capricho en metal o porcelana y, si se desea, eventualmente imprimirlo en una impresora 3-D como escultura. Se puede tocar cientos de instrumentos sin necesidad de poseer el objeto en físico. Y claro, se puede jugar.
           
El escáner de la exposición aparece como una máquina de proyección humana hacia el mundo virtual.

 

                                                       *****

 

Fórmulas matemáticas y teorías de física cuántica analizadas por computadora han convencido a los científicos contemporáneos de que el universo entero salió de un minúsculo punto.
           
Un punto como el que uno deja sobre el papel cuando escribe.
           
─Al demostrarse de que el universo no permanecía estático sino que está en expansión todo el tiempo, nació la teoría del Big Bang, la Gran Explosión ─dice Gabriela Bertone─. Esa idea postula que si retrotraes matemáticamente la posición de las estrellas en el tiempo a, digamos, 15 mil 600 millones de años, podrías observar todo el conjunto de galaxias como un punto: no una zona o una región, sino una diminuta esfera que podía haber cabido en la palma de la mano.
            
El famoso «punto de la singularidad».
            
─Incluso hay astrónomos que se dedican a hacer modelos matemáticos acerca de lo que sucedió al 0.0001 segundo y a los 0.0002 segundos y a los 0.0003 segundos después del Big Bang solo para poder entender la creación de la materia y la energía.
            
Y tampoco es que el punto flotara en el vacío ─un vacío─: no se puede hablar de la nada cuando no existen el tiempo y el espacio.
           
─Imagínalo: si inflas un globo, al expandirse su superficie, se va creando el espacio y el tiempo. Ocurrió lo mismo con el universo. Así es como sabemos que la realidad posee cuatro dimensiones: altura, ancho, profundidad y el espacio-tiempo como un factor más. No podemos entender el espacio sin el tiempo y el tiempo sin espacio: están juntas. Conforme el espacio se va expandiendo, se va creando el tiempo.
            
Y entonces la pregunta definitiva: ¿Dios no podría haber participado en todo ese proceso?
            
─Dios no tiene lugar allí. De hecho, esa pregunta ni siquiera debiéramos hacerla.
            
La curadora ─también bióloga y arqueóloga─ explica que no se puede confrontar la fe con ciencia pues son dos temas completamente distintos: la fe plantea una sola verdad y no la modifica nunca, mientras que la ciencia lo que ahora entiende como natural mañana lo podrá modificar a la luz de nuevas investigaciones.
            
La fe no cambia por nada: es estática, rígida, dogmática.
           
─Y sobre todo no olvidemos esto: la ciencia es un método para alcanzar y aprehender una realidad y no una verdad.
            
Y agrega:
           
─Porque la verdad ─la verdad pura, absoluta─ simplemente no existe.

 

                                                        *****

 

            Llegará un momento en que PetroPerú deba cambiar de nombre. Tendrá que llamarse Energías Alternativas Estatales o algo así.
            
─Tenemos que pensar en otras formas alternas de energía ─dice Carlos del Águila─. La misma PetroPerú ya está desarrollando proyectos que ayuden a reemplazar el petróleo cuando se agote en el planeta.
            
Francia, Alemania y otros países de Europa ya generan su propia energía a través de sol y viento.
            
Brasil está modificando su matriz energética nacional a etanol.
            
Algunos proyectos plantean obtener energía del magnetismo de la tierra, las tormentas eléctricas, los rayos, los volcanes, las corrientes marinas, la radiación ultravioleta y hasta de microorganismos.
           
─A nivel país se trata de un tema de estrategia y seguridad, sí, pero también de cambio cultural ─dice el gestor─. Porque, ¿cuántas personas están dispuestas a consumir gas de manera casera a través de tubos en sus casas? ¿Y cuántas personas consumen gas vehicular en comparación a la que consume petróleo y gasolina?
            
Y eso sin saber que en contraste las reservas de gas en el mundo son enormes y contaminan menos tanto al momento de ser extraído como en su uso doméstico.
            
─Debemos pensar en alternativas energéticas y el uso responsable de la energía. Y para ello debemos entender cómo es que el ser humano, en el tiempo, llegó a consumir distintas fuentes de energía al punto de considerarlas una necesidad vital.
            
De hecho, el cerebro humano evolucionó cuando el hombre pudo ser capaz de consumir más carne y, por lo tanto, más proteínas. El homo erectus ─el antecesor del homo sapiens─ es el hombre que empezó a usar el fuego para cocer la carne: con ello la hizo más digerible, evitó enfermedades y hasta pudo guardarla y conservarla.
           
─La energía del fuego no solo permitió que hiciéramos más consumible cierta materia, sino que también modificó nuestra morfología: nuestros dientes y mandíbulas se adaptaron a lo que mínimamente se podía comer cocinado ─agrega Gabriela Bertone.
           
Esa es la razón por la que no tenemos una mandíbula más grande que nuestros cráneos.
            
─Todo esto se puede apreciar en la muestra: que desde hace 13 mil 750 millones de años la historia del mundo siempre ha estado basada en la generación de energía: no es que todo empezara con la Revolución Industrial ─aclara Carlos del Águila─. Por lo mismo es que la energía no debería ser visto como un concepto exclusivo de los científicos: al contrario, forma parte de nosotros mismos. Y eso es algo para reflexionar.

 

                                                       *****

 

Más objetos expuestos en E-Energía:
           
El cráneo teñido de brea de un tigre dientes de sable encontrado en un yacimiento petrolero de Talara, al norte de Piura. Al parecer el felino habría caído a un pantano o una fisura en la tierra hace miles de años. La brea conservó sus huesos como si los hubieran sumergido en formol.
           
Un meteorito de alta concentración magnética.
           
Una punta de obsidiana ─negra roca volcánica─ tallada en la época de los Nasca.
           
Petróleo crudo.
            
Estólicas ─lanzaderas de dardos─ utilizadas por tribus selváticas. Su principio es el mismo de la chaquitaclla, que ayudaba a proyectar y maximizar la fuerza motriz del cuerpo humano para alcanzar su objetivo.
            
Planchas a carbón y querosene de hace un par de siglos, originalmente utilizadas para eliminar las bacterias de la ropa ─sobre todo después de las epidemias y pestes─.
            
Radios de madera con bandas de frecuencia que llegaban a Johannesburgo, Viena y Bombay por igual.
           
Los primeros satélites espaciales en la historia del país diseñados en la PUCP.
           
La sala también muestra una parte rescatada de la colección del ingeniero José Castro-Mendívil, quien en los años setenta construyó experimentos para demostrar leyes científicas de modo manual: la mejor forma de aprender algo cuando no había computadoras.
            
De las más de 170 piezas originales, solo se han podido recuperar 50.
           
Una de ellas es la máquina de acción-reacción: un testimonio ─bastante simple─ de cómo cierta inyección de fuerzas por un lado genera efectos por otro. Algo así como la comprobación del «efecto mariposa»: el aleteo de una mariposa en Sudáfrica que produce una avalancha de nieve en Alaska.
           
─Es un experimento muy sencillo, pero que nos indica que todos estamos interconectados en nuestra vida cotidiana. Y muchas veces no nos percatamos.
            
Gabriela Bertone continúa:
            
─Por ejemplo, traslada ese mecanismo de acción-reacción a un vehículo. Un auto, en nuestras manos, es un arma muy peligrosa: es media tonelada de energía potencial dirigida contra un cuerpo humano o animal, sin considerar la energía otorgada por la velocidad. Si los peruanos pudiéramos notar eso ─solo eso─, te aseguro que habría menos accidentes de tránsito por el lado de los conductores, y los peatones no cruzarían las pistas por cualquier lado. Dejaríamos de pensar que un auto es tan solo un juguete.

 

                                                     *****

 

            El uso de la energía evoluciona en el tiempo: no es igual el alumbrado de los bisabuelos ─a velas─ que el de los bisnietos ─con luces LED─. De hecho, aparecen nuevos usos. Y también exploraciones por conseguir otras fuentes de energía.
            
Ahora somos conscientes de que al petróleo le tomó millones de años originarse para ser casi agotado en menos de un siglo.
            
─Es una contradicción: al deforestar para conseguir fuentes de energía eliminamos otras futuras fuentes de energía ─dice Carlos del Águila─. Logramos un objetivo pero destruimos otros más importantes.
           
Una central hidroeléctrica significa empantanar bosques y generar metano.
            
La producción de autos híbridos significa erigir plantas que contaminan.
            
Ya se sabe a lo que puede llevar una minería ─formal e informal sin control.
           
─Sí, todo eso es verdad. Y aunque la naturaleza siempre se acomoda, esta vez la estamos desequilibrando muy rápido por un afán consumista que no le da tiempo para regenerarse ─dice Gabriela Bertone─. Y eso que a nivel biológico el ser humano es una especie de paso: es el único ser consciente de su propio cuello de botella evolutivo. Sabemos que si seguimos así, correremos la misma suerte de los dinosaurios. Y eso no es ser fatalista: es científico.
            
Leibniz ─filósofo, matemático y político alemán del siglo XVII─ alguna vez resumió la ideología de consumo irresponsable y los intereses ocultos detrás del acceso a la energía con una frase: «El sol produce energía para todos».
           
Y agregaba: «Pero una persona que posee veinte hectáreas captará más energía que aquel que no tiene ninguna hectárea y que debe trabajar en las ajenas».
            
─Y eso es muy revolucionario porque te habla del uso y la decisión social sobre la energía ─finaliza la curadora─. O en otras palabras: que las plantas compiten entre sí por alcanzar los rayos de sol, por alcanzar la energía. Y los seres humanos también.


            
E-Energía. Proyecto Planeta Ciencia.
           
Producción: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec).
            
Curadoría: Gabriela Bertone.
            
Lugar: Centro Cultural de PetroPerú (Av. Canaval Moreira 150, San Isidro).
            
Horarios: De lunes a viernes de 11 a.m. a 8 p.m. y sábados, domingos y feriados de 1 p.m. a 6 p.m.
            
Fecha de exposición: Hasta el 18 de mayo de 2014.
            
Ingreso libre.

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.