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Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Tu cuerpo ya no es tu destino [pt. 1]

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Ya no basta con ser un ciudadano modelo: en la cultura de consumo, uno mismo se produce según lo que cree conveniente. La antropóloga Liuba Kogan explica cómo viven los limeños su propio cuerpo: a medio camino entre ser un recurso propio y una mercancía. Incluso en el sexo.

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A partir de ahora sabrás que tu cuerpo ya no es solo un cuerpo: es un campo de batalla, un laboratorio de experimentación, un agujero negro donde todo y nada existe.
           
Tu cuerpo es una zona cero.
           
Porque ahora podrás ser consciente de que tu cuerpo es un escenario donde se enfrentan discursos, instituciones, imágenes, modas y fantasías de todo tipo: pensamientos desde los más banales e inocentes hasta los inconfesables incluso por ti mismo.
           
Porque, a diferencia de antes, ahora puedes elegir entre todo ese revoltijo y ser quien supones que eres o debes. Así sea solo para un fin de semana o una vida de varias generaciones.
           
Porque a diario tu cuerpo alterna entre ser un producto y un botín.
           
Hoy tu cuerpo se extiende más allá de lo que crees.

                                           *****

[Cuerpos vividos]

─Muchos de los dramas sociales que vivimos en la sociedad están atravesados en nuestro cuerpo y pasan por debajo de nuestra piel. Ejemplos: cuál debe ser nuestro peso, qué debemos comer, cómo nos vestimos, qué hacemos para lucir atractivos, cómo nos presentamos ante un empleo. Todo eso involucra una gestión de nuestro cuerpo de la que no somos necesariamente conscientes.
            
La misma gestión corporal que hace que en la oficina digamos, cotidianamente, qué tan producida está cierta compañera.
           
Liuba Kogan es la jefa del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico. Ella es antropóloga y se ha convertido en una reconocida investigadora en temas de género y cultura. Acaba de publicar El deseo del cuerpo: mujeres y hombres en Lima, en el que analiza un estudio con personas de distintos grupos de edad ─desde los veinte hasta los setenta años─ para demostrar si hay cambios generacionales en la idea del cuerpo.
           
Es a partir de esa investigación que dice todo esto.
           
─En el libro me enfoqué en saber cómo las personas perciben su propio cuerpo y en qué medida están conscientes de él al momento de formarse una identidad.
           
Según Kogan, hoy en día ya hemos superado la individualización para entrar a la individuación.
            
Si antes la individualización significaba que debías tratar de ser un ciudadano racional y responsable con deberes y derechos ─tan predecible como todos los demás ciudadanos─, ahora la individuación significa que te construyes a ti mismo explorando distintas posibilidades con la única consigna de ser auténtico y original.
           
Auténtico y original: la misma consigna que actualmente explota la publicidad de cualquier cosa.

                                           *****

─Creo que fue a partir de la cultura del consumo que la gente comenzó a ver su cuerpo como un espacio a producir. Es como si dijéramos que tu cuerpo ya no es tu destino: ahora lo asumes como un bien propio y lo gestionas, lo transformas, lo trabajas como un objeto maleable. Ahora ya no dices: «Pucha, nací gordito, nací chatito, nací narizoncito, nací con estos rasgos». Ahora harás dietas, gimnasio, deporte, te vestirás de cierta forma o te someterás a bombardeos de hormonas o cirugías. Harás cualquier cosa con tal de disimular lo que no te gusta de él.
             
En nuestro tiempo, las ideas del progreso y la razón se han quebrado por limitantes: porque apresaban al cuerpo, porque lo consideraban solo un instrumento a disciplinar. Al desvalorizarse este modelo, se respeta más la diversidad cultural y se rompe con las instituciones controladoras: las escuelas, las familias y las empresas, por ejemplo.
           
Hay más libertad individual, dice la investigadora.
           
La misma libertad que hace que renuncies a la empresa de media vida y abandonar el traje y la corbata y llegar siempre a la misma hora y probar a montar tu propio negocio.
            
La misma libertad que te hace abandonar las dietas y los zapatos de tacón alto y lucir el cabello largo y maquillarte como te gusta y probar a convertirte en freelance.
            
La misma libertad que ahora mismo te quita las ganas de casarte y tener hijos aunque tus padres te confiesen las ansias de conocer a sus nietos antes de morir.
           
─Hoy en día el ideal es reivindicarse ante un mundo donde tú mismo eres tu modelo a seguir, donde construyes tu proyecto de vida en relación a tus deseos y te atreves a ser tú mismo, un mundo más hedonista donde los valores se refundan y se cuestionan. Un mundo que, precisamente por eso, se hace cambiante e inestable.

                                          *****

            [Edades tormentosas]

           
Por lo mismo, Kogan comenta que hoy en día somos más conscientes del paso del tiempo. El envejecimiento del cuerpo.
            
Basta ver la gran cantidad de adultos que se creen jóvenes. El terror contemporáneo que ocasiona creer que el cuerpo se encuentra casi obsoleto y expuesto a miles de posibles enfermedades listas para acabarlo.
           
Pero hay una diferencia entre hombres y mujeres: una que determinará una vejez tranquila y una vejez atormentada.
           
─El significado del cuerpo es distinto para ambos sexos. En el libro demuestro que los hombres viven su cuerpo como algo con densidad ─con carne, con músculos─ que les permite la sensorialidad y la sexualidad.
            
Al crecer, los chicos suelen decir: «Ahora ya tengo un cuerpo que inspira respeto o temor, puedo hacer muchas cosas sin cansarme, y además experimento el sexo: penetro y siento y provoco placer». En ese sentido, perciben su cuerpo como algo sólido.
           
─El cuerpo de la mujer, en cambio, es percibido como algo volátil: si la musculatura y lo denso son detalles masculinos, lo etéreo, lo liviano y frágil es considerado femenino ─dice la investigadora─. Por tanto las mujeres buscan que sus cuerpos se estilicen. En esa preocupación constante, su cuerpo deja de ser sentido por ellas mismas.
           
Su placer entonces queda sometido al grado de aceptación que provoquen.

                                           *****

¿Esta concepción tan terrenal del cuerpo ayuda a que el hombre tenga una mejor vejez?
           
─Al contrario ─dice Kogan─. Al construir su identidad de hombre desde la fuerza de su cuerpo, los efectos de la vejez en él serán vividos con mayor dramatismo.
            
Recuérdese la familiar imagen del abuelo o padre anciano: adusto y de mal humor, sintiéndose inservible y sentado en su mecedora y casi sin moverse.
            
Pensándoselo dos veces antes de pedir ayuda para algo.
           
Con la apariencia de un mueble más dentro de la casa.
           
─Con la mujer es distinto. Conforme pasa el tiempo la mujer deja de preocuparse por la mirada del hombre. Al principio ella busca mantener su figura atractiva, pero una vez que ya pasó su ciclo reproductivo y tuvo sus hijos deja de importarle lo que digan de su cuerpo: ya no desea llamar la atención sobre su sexualidad. Esto es lo que ocurre por lo general con las mujeres casadas.
            
Llegados a ese lapso, las mujeres se relacionan más con amigas en situaciones similares, y entre ellas forman soportes emocionales muy complejas, algo que no hacen los hombres a la misma edad porque no lo consideran «masculino». Incluso como ya disponen de más tiempo para sí mismas, se inscriben en talleres de arte o realizan voluntariados y labor social y, de paso, ayudan en la crianza de sus nietos.
           
Las mujeres de edad siguen teniendo un rol muy valioso dentro de la sociedad.
           
Recuérdese la familiar imagen de la abuela o madre anciana: laboriosa y ocupada, yendo de arriba hacia abajo en la medida de sus posibilidades, haciendo las compras y cocinando para los hijos de sus hijos, convirtiéndose esta vez en madre adoptiva.
            
Muy feliz de sentirse útil: una mujer rejuvenecida.

                                           *****

─No es un esquema que se cumpla a rajatabla, pero por lo general en la vejez los hombres entran en una situación muy difícil en comparación a las mujeres. Por eso es que necesitan hacer mucho trabajo emocional. De hecho, ya está ocurriendo: hombres que empiezan a rescatar aspectos considerados «femeninos» para tener una visión más amigable de sus propias vidas -dice la antropóloga.
           
Por femenino entendamos olvidarse de demostrar la virilidad todo el tiempo.
            
De disfrutar cargar a los hijos y darles el biberón y cambiarlos, y de disfrutar poder cocinar: escenas que antes eran consideradas terribles y no hacías sin que te censurasen o dijeran que eras sumiso.
           
─En los países escandinavos, por ejemplo, mientras la mujer recibe tres meses de permiso postnatal, el hombre recibe el mismo tiempo para relacionarse con sus hijos pequeños ─dice Kogan─. Y entonces ves en los parques a hombres con sus coches de bebé conversando con otros hombres, sin sentirse por eso gays o metrosexuales.
           
Y agrega:
           
─Esa es una nueva definición de ser hombres: los niños crecerán con un contacto más emocional con su padre y este enriquecerá sus vínculos para cuando llegue la vejez.

                                    ***** [continúa] *****

 

2 comentarios

interesante el estudio de la antropóloga Liuba Kogan, me llamó la atención la parte donde menciona en que hoy en día buscamos ser nuestro propio modelo a seguir y esto puedo comprenderse de muchas formas, por ejemplo hacer lo que uno considera que está bien sin embargo somos personas tan distintas que para unos lo que consideran bueno otros lo consideran malo, creándose conflictos sociales,diferencias más extendidas, etc. Saludos desde Tacna! (a seguir leyendo la segunda parte!)

la diferencia de individualización e individuación sí es real, y es una buena apreciación, porque el mercado con la bomba del consumo en masa, provoca que esa individuación sea general, a pesar de que exista esa libertad de elegir, cada uno tiene una concepción distinta de si mismo;pero es cierto, la belleza física viene preponderando los canones de sociabilización. Aunque creo, que esto como siempre es una moda, que para unos dura más de una vida y para otros y otras sóla y serena aceptación. Interesante....

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