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Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Una peruana en la China [pt. 1]

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Imagínate un país con millones de autos pero sin policía de tránsito, con edificios que se levantan y derrumban al mismo tiempo, con insectos en la carta del menú, con veinte canales similares entre sí, con cámaras de seguridad en miles de calles y serenos ciudadanos que nunca hacen fiestas. La actriz Sofía Humala cruzó el Océano Pacífico y nos cuenta cómo es la vida en esas condiciones.

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            Una sola ciudad suya tiene el doble de habitantes que todo el Perú entero: cuarenta millones de ciudadanos circulando entre edificios y autopistas de varios niveles de altura. Y sin necesidad de contar con policías de tránsito.
            Una ciudad con más de tres mil años de antigüedad, por otro lado.
            La cabeza de un antiguo imperio que el célebre conquistador oriental Gengis Khan bautizó a su antojo como Yan Jing hace más de ochocientos años, y que hoy se conoce como Beijing, la capital.
            Y una actriz peruana de teatro y televisión que hasta hace ocho meses ni se imaginaba estaría caminando por sus calles, ahora describe sorprendida todo lo que va encontrando a su paso, a diez grados bajo cero.
            Esta es la historia de Sofía ─Su Fei─ Humala y lo que anota en China-in-China, su blog de viaje.

                                           *****

[Gastronomía].

Tema muy sensible para los peruanos, parece que no podemos entender la originalidad de una civilización si antes no sabemos qué es lo que comen los chinos. Aunque en realidad la pregunta debería ser qué es lo que no comen.
            ─Aquí existe un dicho clásico: «Se come todo lo que vuela que no sea avión, todo lo que camine que no sea auto, y todo lo que esté en el mar que no sea barco» ─dice Sofía, quien hasta ahora, a más de ciento cincuenta días de su llegada a Beijing, asegura no haber repetido nunca ningún plato: la variedad parece ser infinita.
             Una variedad que incluye gusanos, estrellas y caballitos de mar, escorpiones y alguno que otro insecto frito o al vapor. O también animales que por este lado del mundo occidental se tiende a considerar como compañías de casa. Gatos y perros, por ejemplo.
             ─El perro te lo sirven en lugares específicos. O sea, tú sabes dónde consumirlos, no en cualquier restaurante te lo sirven escondido como carne de otra cosa ─explica la actriz─. Una vez fuimos a comer a un restaurante y en la mesa de al lado estaban comiendo perro. Fue una sensación bastante extraña que tratamos de olvidar para poder comer tranquilos.
              Para evitar los prejuicios, Sofía aclara: Ojo que los perros que se comen no son mascotas, sino razas específicas criadas para la alimentación.
              En líneas generales, la cocina se debate por un duelo de sabores entre lo dulce, lo salado y lo picante ─en especial lo picante─ y casi todo se matiza con verduras, carnes y arroz blanco sin sal. Eso sí, allí no existen los wantanes fritos ni el arroz chaufa tal como los conocemos en Perú: los migrantes cantoneses del sur de China se los inventaron en el camino del Océano Pacífico hacia nuestro país.
             ─Los banquetes son típicos. Los restaurantes tienen las clásicas mesas redondas de un chifa peruano, e incluso cuentan con sus salones privados ─dice Sofía─. Los chinos salen a comer en familia o con amigos. Se piden siempre varios platos al mismo tiempo y todos pican. Es mucho lo que se pide. La comida siempre sobra.
             En su equivalencia correspondiente, un solo plato puede costar desde seis soles hasta ciento cincuenta: el más caro es el famoso pato pekinés. Como acá.
             ─Existen cadenas de comida rápida tipo Bembos o McDonalds, pero sirven comida china y son platos muy ricos. En Beijing no existe el sánguche que tenemos los peruanos. Aquí solo existe el plato gigantesco, verdaderamente grande, mucho más que el plato peruano. Para los chinos todo es comer.
              Porque en Beijing, dice la actriz, los puestos de comida están por todos lados: desde las zonas más comerciales hasta las más residenciales, desde las afueras de un elegante shopping hasta alguna ciudad universitaria: a la salida del teatro, a la salida de la estación del subterráneo, a la salida de los supermercados, a la salida de los bancos. Incluso a la salida de tu propia casa.
              ─Esos puestos se arman en todos lados. Esta improvisación me hace recordar a Lima cuando se venden libros piratas, medias, celulares, lo que sea. Y comen a cualquier hora, al igual que en Perú: un día fui a un campo ferial de ropa y encontré a gente almorzando a las once de la mañana, algunos parados frente a la carretilla, otros sentados en sillas y mesas plegables acondicionados para el momento.
              Y agrega: Aquí todo está relacionado con el estómago. Cualquier parte te lo recuerda. Debe ser por eso que la ciudad entera huele a comida.

                                           *****

  Hasta no hace mucho, Sofía Humala aparecía en la serie televisiva Matadoras: ella encarnaba  a la voleibolista Rosa García. Egresada del TUC de la Universidad Católica, Su-Fei ─como se pronuncia su nombre en chino─ ha actuado también en obras teatrales dirigidas por Alberto Ísola, Mirella Carbone, Martín Tufró y Gerardo García, y en unos meses más la veremos como protagonista de la película Cielo oscuro de Joel Calero.
  La actriz decidió irse a vivir a China cuando su esposo fue contratado por una pastelería italiana-china como chef principal: ninguno de los dos se imaginó que alguna vez les plantearían una oferta laboral hacia un mundo perfectamente desconocido.
              Por eso aceptaron.
              Por el momento ella no trabaja: solo estudia el idioma. Y mientras lo hace, funge de cronista en un país en el que cada día descubre algo. Literalmente.
                                                        *****

[Economía].

              
             Slavoj Zizek escribió alguna vez que para el capitalismo las dictaduras no importan, siempre y cuando respetasen el modelo económico neoliberal: China es un buen ejemplo de ello. Comunista a nivel político y capitalista a nivel económico, en el país de Mao el ciudadano chino lleva un estilo de vida consumista manipulado por un gobierno que censura cualquier idea que difiera con él.
            
─Lo único comunista de China es el control estatal de la televisión, los periódicos y la radio: manejan sus contenidos por completo ─dice Sofía─. Los veinte canales de la señal abierta son netamente informativos a la hora de hablar del resto del mundo ─de hecho, nunca mencionan a América: solo llegan hasta Europa─ y no tienen programas de debates u opinión: están prohibidos.
            
El ejemplo más obvio es la CCTV, la omnipotente televisora del país y cuyo centro de operaciones es un edificio inmenso y ultra moderno: todo un ministerio de la información. Su competencia es la BTV ─que maneja cinco estaciones─, pero por sus contenidos casi parece un anexo de la CCTV.
            
─Yo pensaba que en Shanghai u Hong Kong habría otros canales que tendrían sus propios programas, pero no es así. Desde la cadena de CCTV se emite todo lo que puede y debe ver la gente del país. El canal de dibujos, el canal de novelas, el canal de programas concurso, todo sale de allí ─dice la actriz, refiriéndose a la segmentación de CCTV en CCTV1, CCTV2, CCTV3 y así hasta CCTV15─. Quizá por eso la gente lleva su vida aparentemente sin mayor conflicto político: porque nadie habla de política. No se cuestiona nada. Los pocos que están en contra del gobierno son perseguidos y acallados.
           
Y quizá por eso en sus quioscos de periódicos no encuentras muchos periódicos: solo coloridas revistas de modas ─Vogue y Cosmopolitan entre ellas─, y publicaciones de autos, música, cómics y deportes.
           
Otros temas no existen.
           
Con todo, en términos materiales el desarrollo es evidente: Su-Fei dice que absolutamente toda la infraestructura de Beijing refleja el auge comercial del país, y cuando pregunta si así también ocurre en la región sur de China, le responden que es mucho más de donde ella está ahora.
           
Incluso afirma que es mentira que en Beijing alguien gane un dólar al día o trescientos dólares por año: esos son mitos inventados por Occidente. Y pone un ejemplo: solo los ayudantes de cocina en una pastelería ganan ─en su equivalente nacional─ más de mil soles al mes: mucho más del sueldo mínimo en Perú.
           
Si a esto se agrega que los gastos por servicios ─agua, luz, teléfono─ y alimentación son más baratos que en nuestro país, podemos entender la bonanza y la leyenda negra mediática que se ha tejido alrededor del país rojo.
            
Algo similar ocurre con su pobreza: a diferencia de Perú, en la China el pobre no es el pobre que se muere de hambre.
           
─En la calle casi no ves a nadie pidiendo limosnas, y menos a niños. Solo una vez he visto, en el subte, a una pareja de ancianos pidiendo dinero ─explica Sofía─.Y los pobres, aún en medio de su pobreza, poseen un código de honor: si ellos hacen un trabajo para ti y les ofreces algo más del dinero acordado, se ofenden. El trato es el trato. Esa es la razón por la que acá no existe la propina.
            
Quizá una de las claves radique en el nivel de productividad china: cada vez que la actriz sale de compras, se confunde ante la multiplicidad de versiones que puede encontrar de un mismo producto.
           
─Si voy al supermercado y quiero comprar, por decirte, bocaditos como una bolsa de papitas fritas, encuentro las clásicas pero al mismo tiempo encuentro papitas con sabor a pollo, a carne, pescado, camarones, hongos, y... ¡hasta con sabor de té! Así ocurre con todo lo que te puedas imaginar, sea comida o cualquier otra cosa.
            
Con detalles así es que la República Popular China se ha convertido en la segunda potencia mundial, con miras a ser la primera dentro de veinte años como máximo. Aunque para ello tenga que sacrificar a sus propios ciudadanos en cuanto libertad de acción y pensamiento. Porque viéndolos así uno se pregunta si importa más la calidad de vida ─en el sentido cultural y moral─ o solo el desarrollo material.
            
Estamos hablando de mil millones y medio de habitantes: cincuenta y dos veces la población de Perú.
           
Y de un estilo de vida ─un capitalismo perverso─ que será hegemónico en el mediano plazo.

                                               ***** [continúa] *****

  

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11 comentarios

Interesante articulo pero algunas de las cifras dadas pecan de exageradas. La poblacion de Beijing no es el doble de la de todo el Peru como dice el articulo. La poblacion de nuestro pais esta cerca de los 30 millones mientras que la poblacion de Beijing (de acuerdo a las estimados mas fidedignos) oscila entre 12.5 y 14 millones para la ciudad propiamente dicha, y entre 17.5 a 22 millones para el area metropolitana. Similarmente, la poblacion total de la China es de alrededor de 1,350 millones; unas 45 veces la poblacion del Peru.

Un momento:
"Eso sí, allí no existen los wantanes fritos ni el arroz chaufa tal como los conocemos en Perú: los migrantes cantoneses del sur de China se los inventaron en el camino del Océano Pacífico hacia nuestro país."

No es así, élla vive en Beijing (Pekín). Conozco Hong Kong, allí el chaufa es "Chau fen", bastante parecido al peruano, riquísimo, y en Japón, donde vivo, un plato de comida china, muy parecido, sin duda proveniente del chaufen, se llama Chaha (Chaja). Oooh, qué curioso, la pronunciación es parecida ¿porqué será?

Con todo lo que cuentas sobre la comida china, ya se me quito el gusto de ir a comer a un chifa.

Estimados Lou Van y Jaime, gracias por enriquecer el contenido de la nota con sus aportes. De seguro Su Fei podrá respondernos algo más sobre eso. Un abrazo.

"cámaras de seguridad en miles de calles" que horrible debe ser eso.
la libertad es sagrada y muchas cámaras de seguridad debe ser algo insoportable, se que en china ,millones son ateos y tal vez eso explique ese masoquismo(no lo puedo llamar de otra forma) de tener miles de cámaras de seguridad.
una persona que cree y confía en un Dios misericordioso no confía tanto en poderes humanos como la policía o el ejercito, menos en cámaras de seguridad pues sabe que Dios estará pronto a auxiliarla. Los ateos dependen de los poderes humanos.
Ya no me gusta China.

OYE CLAUDIO TU HABALS SON SERAS NO? QUE TIENE QUE VER DIOS CON LA SSEGURIDAD QUE PUEDE HABER TENIENDO CAMARAS, STAS QUEMADO

·Es cierto, la población de Beijing tiene casi 40 millones de habitantes. Quizás se exageró un poco a la hora de comparar con Perú, pero fue, creo yo, para hacer notar la diferencia que en una sola ciudad hay esa cantidad de personas conviviendo.
·Por supuesto que en Beijing no existen ni el arroz chaufa ni los wantanes. La comida China en Perú viene de Cantón. Aún no he tenido la oportunidad de viajar hacia allá. Pero esperamos que en unas 3 semanas estemos haciéndolo y poder corrobar nosotros mismos cómo es la comida cantonesa y ver cuáles son las simitudes y diferencias con la comida china en Perú. Y sobre todo seguir probando los deliciosos platos que tiene todo el país.
·Yo siempre he sido muy chauvinista con la comida peruana, pero este viaje me ha servido para abrir mi cabeza en ese aspecto también. Debo confesar que no extraño la deliciosa comida peruana. Ha sido un golpe duro probar tanto platillo que ha estado a nuestro alcance. No he pensado ni un minuto en las exquisiteces del Perú. La comida china es maravillosa porque además tiene una variedad inmensa. Son tantos pueblos, tantas regiones, que su comida habla de ellos. De los grandiosos que son hasta en eso (hasta pienso que cuando regrese a Perú se me va a hacer muy difícil ir a una chifa).
·La tranquilidad que emana Beijing es un privilegio que solo lo tiene este lugar. En ninguna ciudad del mundo se vive algo así. Todos los extranjeros (europeos, americanos, latinos) coincidimos en lo mismo. Es inexplicable. Seguramente no se puede entender si solo se cuenta.
Tienes la seguridad de que al salir de casa nada te va a pasar. Nadie te va a robar, secuestrar, gritar, agredir, insultar, golpear, violar.
Eso es invalorable. No es que porque haya cámaras sean así. Eso es lo anecdótico. Si leen mi post CÁMARA ADENTRO, podrán entender un poco mejor lo que estoy diciendo. Esto viene de siempre, culturalmente. Los chinos son así. Llevan dentro un control que los occidentales deberíamos tener y ansiar. Yo misma cuando salgo a veces siento que soy acelerada, loca, y eso, claro está, viene de occidente. De ese mundo rápido y estresado al que nos enfrentamos día a día. Aquí la vida la ven de otra manera, desde otro lado. Eso admiro y quiero aprender.
Y estoy feliz de estar en China, de haber venido hasta acá y conocer este mundo que es tan lejano en todos a nosotros. Por ahí en esta entrevista no hemos hablado del arte chino, que es otro rollo, impresionante, apabullador, hermoso. Hay que recordar que China es un monstruo históricamente hablando de cultura. Son los pioneros en la mayoría de cosas que han repercutido en todo el mundo. Al salir todos los días, no importa si sólo es a caminar, te encuentras con arte y cultura por todos lados. Me siento muy agradecida de haber podido venir y vivir esta experiencia.

tener muchas cámaras de seguridad es espantoso, que te filmen a cada rato, sin tu consentimiento, es un acoso(yo lo siento así) ; las cámaras de vídeo de vigilancia solo deberían estar en los lugares mas peligrosos de las ciudades.
Y respecto a Su Fei, es evidente que ella esta maravillada con China, ella escribe que "Nadie te va a robar, secuestrar, gritar, agredir, insultar. golpear..." esa es su opinión personal , nada más.
Su Fei esta idolatrando a China.

1,300 millones de habitantes es la poblacion China en el 2006,
Claudio, como harias para controlar a tantos millones de personas... Yo estuve en la plaza Tian'anmen un dia cualquiera (miercoles) y parecia la procesion del Sr. de los Milagros.
Sofi, en cuanto a la comida no me gusto, tienen muchas verduras diferente a las nuestras que nunca las habia comido.

Si existe el chaufa, pero no es como lo concemos. Chau Fan (asi lo pronuncian) es una forma de cocinar el arroz, no es un plato. Es freir los ingredientes, y de ahi ponerle el arroz y refreir todo con un poco de sillao u otra salsa. Estuve viviendo con chinos durante un anho en Australia, ahi aprendi u par de cosas de ellos.

Me alegra que puedas relatarnos sobre las experiencias personales en China, me parece mucho mas util que los reportes economicos o las noticias para entender el panorama mental de la poblacion, que es al final lo que importa. Este tipo de publicaciones me encantan.

que relato....CHINA ES CHINA. ahora que vivo en Macerata, Italia, y veo tantos negocios cinesi..chinos y restaurantes que me dan ensaladas ácidas con un chaufa antipático...me da alegrísa saber qe los chinos tienen una cocina amplia y completa...Siento que en italia se piensa que lo nacional es mejor y hasta lo estoy creyendo..pero China es fuerte...es sabia.. abusiva...

De todas maneras, me gusta el chaufa que viene del Perú y sabe a Perú..

Es un placer conocer un poco más de la cultura china...que crece a pasos gigántescos en Europa..aunque no les guste..a unos cuantos...

giovanna

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