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Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Caos Vehicular S.A. [pt. 2]

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                                               ***** [continúa] *****

Es relativo: a veces la gente se entera de que su auto tiene problemas cuando escucha algún sonido o traqueteo extraño en la carrocería. Pero a veces es imposible que los conductores se percaten que su sistema de frenos dejará de funcionar: solo las máquinas pueden detectar esos detalles.
           
Así lo señala el mecánico García Ayala.
           
Y que cuando uno ve salir humo blanco del escape de su auto no está contaminando: es solo vapor de agua y el olor desagradable proviene de los silenciadores. Pero cuando sale humo azul-celeste significa que está quemando mucho aceite, y si es negro, combustible: en esos casos somos una fuente ambulante de gases venenosos.
            
Por eso es recomendable estar siempre revisando el vehículo: en busca de posibles fallas.
           
Y para aprobar las revisiones técnicas.
            
─Los costos de mantenimiento y reparaciones dependen del tipo de vehículo y de la marca del vehículo ─recalca─. No es lo mismo hacerse cargo de un sedán Lifan y un BMW. Los repuestos de un auto europeo y uno chino o coreano tienen precios abismalmente diferentes.
           
Pone algunos ejemplos: durante un afinamiento ─la revisión del motor y los gases que emite─, el filtro alternativo de un Lifan ─que tiene el motor de un Toyota Corolla─ puede costar veinticinco soles aproximadamente, pero el filtro de un BMW no baja de los ochenta soles. O que los aceites que usan los vehículos europeos son más caros y utilizan en mayor cantidad porque tienen motores más potentes. O que suelen funcionar con el combustible más caro.
            
Solo el afinamiento de un BMW, Volvo y Mercedes Benz puede llegar a costar cuatrocientos dólares, a diferencia de uno hecho a un auto más simple: noventa dólares en promedio.
            
─Pero hay que hacer hincapié en esto: no todos los repuestos alternativos son buenos. Hay talleres donde no les interesa poner repuestos alternativos de mala calidad o en pésimas condiciones para maquillar un auto y apruebe las inspecciones o se venda como usado. Siempre es necesario que en la medida de lo posible se pague por un repuesto de buena fabricación: eso también prolongará el buen funcionamiento de los sistemas.
            
─¿Pero usar estos repuestos baratos no es abusar de la confianza de los clientes y exponerlos a accidentes? ─le pregunto.
           
─Me da vergüenza decirlo pero conozco a mecánicos que malogran los autos a propósito ─responde.
           
Otro ejemplo: mientras conduces por las avenidas Canadá, Parinacochas o Las Américas, algunos desconocidos te pueden gritar que tu auto está a punto de perder la llanta. Y cincuenta metros más adelante, lo mismo. Y es mentira: solo es un grupo de delincuentes que se ha puesto de acuerdo por medio de señales y silbidos. Pero eso tú no lo sabes y si te lo repiten por varios tramos llegas a creerlo.
           
─Entonces te estacionas a un lado y uno de los 'mecánicos' se pone debajo de tu auto y saca una pieza de su bolsillo y te dice que se está saliendo la terminal o la rótula del neumático, y que ellos lo pueden solucionar.
           
Luego en un dos por tres desarman el auto y te dicen que su reparación costará quinientos soles. Y si prefieres irte a otro lado, te roban las piezas o te las cambian por otras.
           
No queda otra: terminas pagando.
           
─A esos yo no los considero mecánicos: son asaltantes ─aclara José Manuel García.

                                           *****

─¿Ustedes reconocen que hubo mecánicos de Lidercon que por dinero aprobó vehículos que no se lo merecían? ─le pregunto a los directivos de la empresa española.
            
Nos hemos levantado de la sala y ahora estamos en otro ambiente de la casona: esta se pone más preciosa conforme recorremos sus interiores. Hay una especie de centro de operaciones bastante austero alrededor del jardín interior. Computadoras, papeles, lapiceros, sillas ─cosas de oficina─ y unos equipos extraños que quizá tenga que ver con las inspecciones.
            
─Lo sabemos y aceptamos que sufrimos estos problemas ─responde Barrios─. Pero hacemos esfuerzos por controlarlo. Precisamente por eso hemos implementado algunas medidas de seguridad y puesto supervisores. Es más, enviamos vehículos con la intención de sobornar y poner a prueba a los inspectores. Así es como ha caído personal: en los últimos dos años se ha reemplazado al ochenta por ciento de los técnicos que empezaron con nosotros. Incluso evaluamos su performance hasta en el trato con el cliente. No podemos permitirnos irregularidades.
            
Mientras habla, me muestra la pantalla de una laptop: en estos momentos está transmitiendo escenas en vivo y en directo de lo que ocurre en una de las plantas de Lima. Es parte de su monitoreo.
            
Más datos de Lidercon: entre el 2009 y el 2010, trece mil y veinte mil vehículos quedaron en la obligación de salir de circulación por su mal estado: no había una forma decente para que aprobaran las revisiones técnicas.
             
Así dieran el examen hasta ocho veces, que es el récord de las plantas de inspección.
            
─¿Y qué pasa con todos esos vehículos destartalados que uno se encuentra en la calle y que aún así cuentan con un certificado vigente de revisiones técnicas? ─les digo.
            
─Sí, pero fíjate: esos certificados son falsificados o los han conseguido en otra planta de inspección ─explica Barrios─. En Azángaro, por ejemplo, puedes conseguirte un certificado de inspección por ciento veinte dólares. Y los certificados son idénticos a los originales, no les falta nada. La única forma de comprobar su ilegalidad es que la policía detenga al conductor y verifique si el número de ese certificado concuerda con el modelo del vehículo.
              
Otro detalle: cada vez que veas circulando por Lima esas combis que se les ha modificado el techo ─techo alto le dicen en jerga y es para que los pasajeros entren de pie─ y muestren su certificado de revisiones técnicas, sabrás que son doblemente ilegales: porque nadie más que el fabricante del vehículo puede modificar la estructura original por seguridad. Y porque si esa combi hubiese ido a Lidercon, habría desaprobado solo por ese punto.
            
Y esto es comprobable empíricamente: si uno va hacia las plantas de Lidercon, verá que casi ninguna combi o coaster o taxi se encuentra en las líneas de revisión.
             
─¿Sabes dónde consiguen su certificado de inspección? En Farenet ─me dice Barrios─. Allí es donde estos vehículos están aprobando su revisión técnica. Y eso debería regularse: que los carros que van a circular en Lima aprueben su examen en Lima, y los que estarán en el Callao, pues en esa región.
            
No es solo una opinión: en los recordatorios que envía la empresa a los conductores para que se presenten con sus vehículos dentro del plazo estipulado, se lee: «Según el contrato de concesión para las revisiones técnicas vehiculares y la normativa legal vigente, todos los vehículos pertenecientes a la provincia de Lima están obligados a realizar sus inspecciones en las plantas de Lidercon».
            
Lo que significa que certificados y calcomanías de otras empresas no son válidos para los vehículos de la provincia de Lima.

                                            *****

 Volvemos a sentarnos en la sala minimalista. La entrevista ya se acaba.
            
─¿Y en cuanto tiempo calculan que las revisiones técnicas deberá haber mejorado el parque automotor limeño? ─pregunto, recordando que ahora, a diferencia de antes, ya no se ve muchos vehículos que circulen sin puertas o ventanas o botando humo negro espeso o quedándose estancados en la mitad de las avenidas: todavía hay ─todavía existen conductores cavernícolas─, pero su cantidad ha disminuido.
            
─En menos de cinco años. En ese plazo ya debería verse los resultados: ese es el promedio en general ─explica Barrios─. Y te digo algo: si hubiésemos contado con el apoyo de la fiscalización desde el principio, hoy día no tendríamos 450 mil vehículos revisados, sino 600 mil. Se supone que al cuarto año ya deberíamos haber examinado el ochenta por ciento de todo el parque.
            
La fiscalización: que la policía de tránsito, de la mano con personal de la Municipalidad de Lima, controle que todos los vehículos que circulen por la ciudad cuenten con el certificado de las revisiones técnicas de Lidercon.
            
El certificado vigente, claro.
            
─Pero ocurre que la policía suele controlar en los sitios de fácil acceso: en lugares alejados del centro de la ciudad como Independencia y San Juan de Lurigancho trabajan muchos taxistas con vehículos en pésimas condiciones y nunca salen de esos distritos ─explica Blanco.
            
Y agrega: Además todo tiene que ver con la educación. Con las revisiones técnicas debe insistirse tanto como en su momento se insistió con los cinturones de seguridad: ahora se usan sin cuestionar. Como no hay fiscalización no avanzamos.
            
De pronto el vicepresidente de Lidercon cruza las piernas y habla con un tono casi divertido: se viene la ironía otra vez.
            
─En realidad sí tenemos temporadas altas de revisiones técnicas durante el año. ¿Te digo en qué meses? En julio y diciembre, las fechas en que se pagan las gratificaciones.
            
─¿Y por qué es esto? ¿Porque los conductores tienen más dinero para hacer arreglar sus vehículos? ─les pregunto.
            
Nuevamente las sonrisas.
            
─No, porque son las fechas en que la policía hace más operativos por todo Lima. Entonces los conductores ya saben que hay más oportunidades de que los detengan, y prefieren realizar sus revisiones técnicas tal como dicta la ley.
            
Plop.
            
El gerente técnico agrega: Mira, las inspecciones vehiculares no deberían alarmarnos: en España el sistema de revisiones técnicas ya tiene veinticinco años y todavía hay un diecinueve por ciento de conductores que no pasan las pruebas. Pero eso sí: allá no hay conductores invisibles. Si te pillan, te pillan, porque los dos puntos centrales allá son: control tecnológico para fiscalizar y educación del conductor. Si caes, no vuelves a manejar más.
            
─Vuelvo a insistir: lo que falta aquí es fiscalización ─dice Barrios─. La fiscalización funciona pero no se hace constantemente. Si las autoridades nunca dicen nada sobre estas revisiones ─de que se está controlando con policías en la calle─, entonces nadie se preocupa por cumplir.
            
Es más, dice, hay mucha gente incluso que piensa que ya no existen las revisiones técnicas porque no sale nada en los medios.
           
─Pero yo tengo una queja ─les digo─. ¿De qué me sirve arreglar la suspensión de mi auto si saliendo de la planta de inspección otra vez lo voy a estropear con los baches y rompemuelles que encuentro en la ciudad?
           
─Los baches ya son un tema de cada alcalde distrital. Pero nosotros tampoco estamos de acuerdo en que existan los rompemuelles y pensamos que deberían ser reemplazados tanto con semáforos como con educación: porque si existen en Lima es precisamente porque nadie respeta los cruces peatonales. Entonces, con esos rompemuelles pasas con cuidado o destrozas tu auto. Así de simple. Ese es el mensaje.
           
Y Blanco, el ciudadano español, finaliza: Si todo el mundo condujera bien, no haría falta poner ese tipo de obstáculos en las calles.

 


Agradecimientos al mecánico José Manuel García Ayala por la información. CMN Automotriz se encuentra ubicada en el jirón Recuay 926, Breña. Contactos al 9970-77076 y 110*2146.
 

8 comentarios

No quiero ser cínico. Me odiaré el día que deje de sorprenderme por la mediocridad de las fuerzas del orden, o de nuestra clase política, por aquello que llaman viveza criolla. Cuando terminé de leer la 1ra parte y al empezar la 2da, me sorprendí un poco, me pregunté "¿y por qué no continúa explicando todo lo que llegan a hacer los policías por no cumplir con su deber?" pero después comprendí que es un tema de muchas aristas (entre autoridades policiales, políticas, conductores y ciudadanos de a pie) que deben ser mencionadas. A veces pienso que en vez de culpar a "la idiosincrasia peruana", cada individuo debería cuestionarse y tomar en serio sus propias conclusiones, antes de sentirse aliviado por encontrar una frase prehecha que explique aquello que lo cuestiona.

Interesante artículo, da gusto ver que la calidad no decae en esta columna. Felicitaciones.

Muchas gracias por tus palabras, Grammar. Acabas de sintetizar mi texto en unas pocas líneas. Un abrazo. C.

El otro día le pregunte a dos policías que estaban parando el transito vehicular dios sabe porque, para que luego hicieran exactamente lo que el semáforo hacia, hacer avanzar el transito en verde y detenerlos en rojo...mi pregunta fue esta, es que no hay alguna ley que les permita detener y sancionar a un vehiculo que esta botando una nube de humo negro, contaminando y dando mal aspecto por donde pasa, a lo cual respondió: la mayoría nos muestran su carnet de revisión técnica, a lo cual no hay que ser muy inteligente para saber que o el carnet es falso, o hacen trato con entidades de dudosa ética porque no me vas a decir que esas porquerías andantes pasan con éxito su revisión técnica estando en ese estado deplorable...es que acaso no es permitido usar el sentido común en el Perú?

Hola, que buena columna, primera vez que la leo y te felicito: es seria, con buena investigacion y el estilo te atrapa, muy bien!!!
Respecto a la problematica, esta no es sino el reflejo de una serie de creencias colectivas, que conforman nuestra cultura y rigen nuestro estilo de vida como pueblo;el peruano es un convencido que nada malo nunca le va a suceder, que no necesita de ningun tipo de prevencion, que los cinturones, revisiones, señales son inservibles, que Dios es peruano...por eso se resiste a la prevencion en todas sus formas.
La corrupcion se da porque el que lo practica siente que tiene poders magicos, tanto el corrupto com el corruptor.
Y en cuanto a la solucuion esta pasa por cambiar nuestras creencias, y aqui la religion y la moral tiene que ver mucho, pues la educacion no puede ser solo la imparticion de conocimientos sino de reglas y leyes de moral, etica y buena conducta que moldee nuestras conciencias.
Gracias por leerme y te prometo que seguire tu columna con atnecion a partir de la fecha.
Dios te bendiga

Sonny

Hola Sonny, muchas gracias por tu comentario: tu espiritualidad es reconfortante. Y estoy de acuerdo contigo en general, aunque creo que la ética y la moral también pueden manejarse sin necesidad de pensar en principios religiosos: las faltas son nuestras y es nuestra responsabilidad enmendarlas como seres humanos.
Pienso que muchas veces nuestras acciones nos parecen solo "travesuras" (como pagarle 20 soles al policía para que nos deje ir), pero no nos percatamos de que con esos pecadillos, así de pequeños como parecen, estamos alimentando un sistema que más adelante nos pasará la factura y que ya lo estamos viendo: policía corrompida ante los conductores (buenos y malos), choferes que solo piensan en sacar un dinero más para su bolsillo (como ahorrarse el mantenimiento de su vehículo aún cuando pueda provocar accidentes) y público (conductores y peatones en general) que día a día se vuelve más cínico o indiferente ante graves problemas en los que se juega su propia vida.
Digamos que es una especie de efecto mariposa a nivel macro: un pequeño aleteo por allí produce un tornado por acá. O un existencialismo mal entendido: hacemos las cosas que queremos pero no reflexionamos sobre ello ni nos preocupamos por sus consecuencias.
No quiero sonar moralista ni hacer llamados a la conciencia -en realidad nadie tiene autoridad para eso- pero imagino que si hay algo que debemos hacer, como mínimo, es respetar aquello que nos hace posible la convivencia. Es decir, no podemos seguir como si cada cosa que realizamos no tuviera tanta importancia en relación al otro (un otro que no nos conoce pero que también hace esfuerzos por respetarnos).
Ahora mismo me llama la atención que tan poca gente se haya manifestado sobre este post. El problema del tránsito y la anomia de la policía nos afecta a todos por igual todos los días, pero parece que si nos muestran el panorama para reaccionar (y donde tanto conductores y pasajeros como autoridades y peatones tienen que ver) preferimos obviarla. O vivir lamentándonos y buscando echarle la culpa a los demás. Y nosotros somos los demás.
Hablar de nuestros problemas y reconocerlos como tales es empezar a resolverlos de a poquitos. Ignorarlos es agravarlos.
Un abrazo.

Hola Carlos interesante Post, también lo leo por primera vez, esto de la fiscalización por parte de las autoridades es el punto a combatir, por ejemplo aca en Trujillo, hay policía dando vueltas por todo el centro poniendo papeletas a los autos estacionados, eso esta bien pero hay uno por cuadra casi, como si fuera tan grande el centro, cuando en otros puntos de la ciudad hay un tráfico terrible, taxista estacionados a la izquierda, combis y buses q recojen a pasajeros a mitad de la calle, pero parece q a la policia le gusta lo mas facil hacer su trabajo sin problemas, no enfrentarse a esos choferes q por lo general son unos energúmenos incluidos sus cobradores, por eso creo q el problema es de fiscalización.

Muy bueno el articulo Chàvarry!!!!!
La verdad que uno que va a trabajar todos los dìas al centro de Lima, le da una verguenza de ver tanto carro que bota humo, se paran donde les da la gana, no tienen las luces direccionales, etc, etc..... y nadie dice nada. Solo basta tratar de salir de Lima con un carro del año para que veas que el policìa te va a parar a pedir los `documentos`, solo por seguridad, PLOP!!!!!
Creo que una manera de sacar a tanto carro viejo del mercado es que mientras màs viejo, pague un impuesto elevado y no como actualmente se hace que los carros nuevos lo pagan.

Slds Chàvarry!!!

Estimado Luis, no sé qué agradecer más: si tus palabras o tu euforia. Pero es verdad, el centro de Lima es tierra de nadie: seguro que allí está el medio millón de vehículos que falta ir por las revisiones técnicas. ¿Los efectivos de la ley? Quizá esperando detener a algún conductor más por la apariencia de su cara y auto -y billetera- antes que por su infracción. El sistema de impuestos que propones para el Perú no es nuevo: al contrario, somos el único país en el mundo -bueno, quizá Cuba también- que vive de una versión al revés: aplícale más impuestos al que se compra un auto nuevo que contamina menos y promueve la inversión. Y por eso tenemos el parque automotor que tenemos. En Japón el impuesto a pagar por un auto se eleva bastante cada doce meses: por eso es que a los tres o cuatro años se deshacen de ellos. El problema es que aquí ningún político -ningún gobierno- quiere aplicar la medida tal como debe ser: tiene miedo de hacerse impopular. Un abrazo!!! C.

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