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Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Caos Vehicular S.A. [pt. 1]

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En Lima hay más de un millón de vehículos pero apenas la tercera parte se somete a las revisiones técnicas de Lidercon, con lo que aumenta las probabilidades de ocasionar más accidentes. ¿Quién se beneficia con todo esto?

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            Es una de esas casonas señoriales de un solo piso en San Isidro y no tiene letrero: de no ser porque quien abre la puerta es el mismo vicepresidente de Lidercon Perú ─Raúl Barrios Fernández-Concha─, nadie creería que allí están las oficinas de una empresa española dedicada al aceitoso negocio de inspeccionar los vehículos que circulan por todo Lima.
           
Esos mismos vehículos que a veces deseamos no existieran.
            
La casona en realidad es demasiado amplia para el mobiliario de la empresa: la sala de estar ─con sus tres muebles y mesita─ luce minimalista entre las cuatro holgadas paredes. En uno de los sillones espera José Miguel Blanco Rojo, el ciudadano español con el cargo de gerente técnico que en los últimos cuatro años hemos visto presentarse ante la prensa cada vez que una nueva traba municipal dejaba a Lidercon fuera de operaciones.
           
Al menos hasta el 2009, que fue cuando la empresa al fin pudo iniciar sus inspecciones ─pese a haber ganado una concesión con el Estado en el 2006─ en sus tres plantas de los conos, y esta vez con la venia del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
            
Y entonces ambos ─Barrios y Blanco─ empiezan a explicar casi a coro por qué los limeños ─y Lima─ necesitan urgentemente de las revisiones técnicas vehiculares.
           
─Que quede claro: que un vehículo apruebe la revisión técnica no significa que se encuentre en perfectas condiciones: significa que cumple con unas medidas mínimas exigidas por la ley ─dice uno de ellos.
          
─Así es. Solo los vehículos nuevos, del año, están operativos al cien por ciento. Obviamente no podemos esperar que los autos usados se encuentren en la misma condición por el desgaste natural y sus costos de mantenimiento ─dice el otro─. Imagínate: si lo pidiéramos así, todos los vehículos que circulan en Lima deberían estar como nuevos, y eso no puede ser. Los niveles de exigencia irán subiendo en el tiempo: si ahora mismo estableciéramos estándares europeos en Lima, no aprobaría nadie.
           
Y nadie podría ir a trabajar y la productividad se afectaría.
            
El remedio resultaría más caro que la enfermedad.
           
Esa es la razón por la que Lidercon establece un rango de fallas en sus inspecciones: leves y graves. Si un vehículo que ingresa a la planta de revisiones cuenta con un sistema de frenado con una eficacia mínima de cincuenta por ciento para arriba, entonces será considerado como una falla grave y desaprobará. Si su índice de eficacia estuviera entre el veinticinco y el cincuenta por ciento, significaría que es una falla leve, y si está del cero al veinticinco por ciento, no tiene fallas. En los últimos dos casos ese vehículo puede continuar circulando por la ciudad.
            
Así, al menos, hasta la próxima revisión técnica. Porque después de varios meses de tránsito por las bombardeadas pistas de la capital, esa falla leve terminará convertida en una grave, y entonces será obligatorio repararla.
           
─El problema es que en Lima hay más de treinta mil vehículos circulando con el certificado desaprobado de las revisiones técnicas. O sea que son vehículos rechazados por fallas graves en los frenos, la dirección, la suspensión o el sistema eléctrico, y en lugar de ser reparados siguen por la calle como si nada ─dice Barrios─. Y estamos hablando de transporte tanto particular como público, que moviliza pasajeros. Son un peligro en potencia. A esas unidades habría que buscarlas y sacarlas de circulación.
           
Pero nadie las busca.
           
A todo esto, ¿cuántos vehículos deberían pasar la revisión técnica este 2011?
           
─Ahora mismo, en Lima, un millón de vehículos entre particulares y públicos debería pasar las revisiones técnicas. En realidad el parque automotor es de un millón doscientos mil pero estos doscientos mil son vehículos nuevos que aún no les corresponde pasar las revisiones técnicas hasta dentro de dos o tres años ─explica Barrios─. Sin embargo, de ese millón solo 350 mil vehículos viene a pasar la revisión técnica a Lidercon, y otros 100 mil se dividen entre Farenet y Cedive del Callao.
           
─Y qué ocurre con el otro medio millón de vehículos que no pasa por las revisiones técnicas? ─vuelvo a preguntar─. ¿Dónde está?
            
Barrios y Blanco se miran y sonríen.
            
─Son invisibles. La policía no los ve, nadie los ve. Pasan por delante de nosotros todos los días pero nadie los fiscaliza ─responde Blanco─. O en todo caso no los quieren ver. Algo los blinda.
           
La sala ─amplia, holgada, paredes blancas─ amplifica las voces.
            
Medio millón de autos fantasmas.
           
¿Entonces se podría decir que la parte corrupta de la policía vive de ese medio millón de autos?
           
Blanco Rojo sonríe una vez más y vuelve a responder.
           
─Ya, pongámonos de defensores de la policía: esta hace controles con cien personas todos los días, por tres turnos, durante un lapso muy corto. De eso, ¿cuántos vehículos pueden fiscalizar al día? Pueden ser mil, tres mil, cincuenta mil autos como máximo. Pero hay otros 450 mil que sabe que nunca los van a atrapar.
           
─Pero igual está el problema del soborno ─corta Barrios─. A estos conductores les resulta más fácil pagar veinte soles al policía que los detiene antes que someterse a las revisiones técnicas. Esa parece ser la tarifa: veinte soles. Cierta vez un automovilista que venía de Matucana se presentó en la planta de Ate para contarnos que a lo largo del trayecto la policía lo había detenido cinco veces: en todas pagó veinte soles por no contar con el certificado de vigencia. El sujeto todavía se quejó: «Pucha, me ha salido más caro pagarle a la policía que haber pagado los cincuenta y ocho soles de mi revisión técnica. Mejor la paso ahora mismo».
           
Veinte soles por la vida de conductores, pasajeros y peatones.
           
Y Barrios agrega:
           
─Así nunca los van a detener.

                                            *****

 José Manuel García Ayala debe ser lo más parecido a un mecánico freelance: egresado de Tecsup, empezó su oficio hace un par de años con dos clientes. Hoy tiene una cartera fija de doscientos, todos conseguidos sin más publicidad que el boca-a-boca: solo a base de recomendaciones. Antiguo empleado de ResePana, ahora a su taller de Breña llegan vehículos particulares de todo tipo: desde un viejo Ford de los años sesenta hasta un BMW deportivo, pasando por camionetas de Toyota, Mitsubishi y Jeep.
            
Y su teléfono celular no deja de timbrar: todo el tiempo sus clientes le preguntan cosas, incluso detalles aparentemente tan banales como qué tipo de autoradio deberían comprarse de acuerdo al chasis de su vehículo. Y el mecánico les responde con paciencia oriental.
           
Para él ningún auto tiene secretos.
           
─¿Qué es lo que más daña a un vehículo en Lima? Definitivamente los baches y los rompemuelles de las pistas. Los autos se malogran con frecuencia en el sistema de suspensión y dirección ─explica García Ayala─. A esto se suma que hoy los vehículos son más frágiles tanto en duración como en carrocería: el fabricante los hace así para abaratar costos ─tienen más plástico y fibra de carbono que metal─ y poder vender más. Y además está la idea de que el auto moderno no debe pesar mucho: al ser ligero te ahorra combustible.
            
─¿Y es muy grave que esos sistemas fallen? ─le pregunto.
           
─Claro, en una de esas te metes a un agujero y tu dirección se parte y el vehículo pierde el control. O se destroza la parte baja de tu carrocería. O tus llantas se muerden y revientan. Imagínate lo que eso significa si vas a velocidad.
            
Sentado en su oficina de jefe de taller en CMN Automotriz, el mecánico explica que en las revisiones técnicas los vehículos desaprueban por tres averías fundamentales: la primera es la prueba de emisiones de gases. La segunda es la suspensión. La tercera son los frenos.
            
Basta que uno solo de estos sistemas no funcione correctamente en tu auto y estarás en la obligación de volver a dar el examen.
           
O eso o puedes terminar en el hospital.
           
─El de emisiones de gases es el más complicado de aprobar e implica un buen afinamiento de tu vehículo. Los sondeos de Lidercon analizan el consumo de combustible de tu motor y detectan si no hay un exceso. Si lo hubiese, significa dos cosas: que estás contaminando el medio ambiente y que estás consumiendo más combustible del que requieres.
            
Es decir que no solo envenenas al prójimo: también gastas dinero innecesariamente.
           
Pero hay otra razón igual de poderosa por la que García Ayala está a favor de las inspecciones vehiculares: afirma que los fabricantes por lo general recomiendan que el mantenimiento de sus vehículos se haga cada diez mil kilómetros, pero que las pésimas condiciones del tránsito en Lima es lo que hace que sea necesario realizarlo ─por ley─ apenas llegados a los cinco mil kilómetros.
           
Cinco mil kilómetros: lo que en promedio recorres cada diez u once meses.
           
─Es decir, a la larga el tránsito caótico no solo deteriora más tu vehículo, sino que te hace invertir más en su mantenimiento. ¿Por qué? Los frenos y las llantas se desgastan más en la ciudad que en carretera, debido a que por el tráfico se avanza de a pocos. Lo mismo ocurre con el motor: este se desgasta más en ciudad que en carretera por la cantidad de revoluciones y ciclos que uno aplica en medio del tráfico.
           
─Pero el tránsito caótico existe en todo el mundo ─le digo─. ¿Cómo es posible que en otros países las revisiones sean más espaciadas?
           
─En otros países existen autopistas bien diseñadas que conectan mejor todos los puntos de la ciudad.
            
Y pone un ejemplo: si en esos países ─con ciudades mejor diseñadas─ tú debes atravesar doscientos kilómetros de un tramo a otro, en autopista lo harás en media hora. Pero en Lima recorres la misma cantidad de kilómetros yendo de un cono a otro no solo demorándote más de dos horas por el tráfico insoportable en las pistas, sino que también haces trabajar más a tu motor por una cantidad reducida de trayecto.
            
La relación costo-beneficio no compensa.
           
O más bien dicho: manejar en Lima es un capricho que implica un gasto anormal.

                                           *****

En octubre del año pasado, un transporte escolar que llevaba a catorce niños se estrelló en alguna calle de Lima. Al momento del accidente, el vehículo no contaba con el certificado vigente de las revisiones técnicas de Lidercon: se le había vencido siete meses antes.
           
Como el asunto fue mediático, en aquel momento apareció un alto mando de la policía diciendo que lo que había ocasionado el percance se debió a errores humanos y que la mayoría de los daños se hubiera podido evitar con el uso de los cinturones de seguridad.
            
Nunca dijo nada sobre el certificado caducado de revisiones técnicas que el vehículo portaba en su parabrisas.
           
Hacerlo hubiese implicado reconocer que la policía de tránsito no estaba haciendo su trabajo como debía ser: que no se estaba fiscalizando a esos vehículos que circulan sin haberse sometido a inspecciones.
           
Esos vehículos privilegiados que ─por alguna razón─ la policía no puede ver.
           
─Ese mismo coronel fue quien nos devolvió todos los teléfonos y las computadoras que entregamos de forma gratuita a la policía ─la concesión nos obligaba a ello─. ¿Y sabes qué hacían esos sistemas? A partir del número de la placa y sin necesidad de detener el vehículo, los agentes podían saber qué vehículo estaba incumpliendo con su obligación de las revisiones técnicas y el pago del SOAT ─explica Barrios, el vicepresidente de Lidercon.
            
Mientras el directivo habla, Blanco Rojo busca los teléfonos para mostrármelos y hace una prueba de cómo funcionan. Son como cualquiera ─pequeños, simples, pantalla en unos cuantos colores─ pero con un programa satelital incluido.
            
─Fueron ciento veinte teléfonos en los que la información te llegaba como un mensaje de texto con todos los datos de los conductores ─me dice Barrios─. ¿Y sabes qué hizo la policía? Usaron los teléfonos para fines personales: al final nos llegó una factura de doce mil dólares por llamadas realizadas entre enero y junio del 2010.
           
─Pero si consideramos que estos teléfonos ayudaban a que la policía no estuviera deteniendo al azar a los conductores en sus operativos, ¿por qué no quisieron usarlos? ─insisto con intriga─. ¿Acaso este sistema no es el mismo que se utiliza en Europa?
           
Nuevamente Barrios y Blanco se miran y se sonríen al punto de incomodarme: o uno es muy ingenuo o es que siempre hay nuevas formas de cometer delitos.
            
─Es que los equipos incluyen un sistema anticorrupción ─responde el vicepresidente─. Cuando tú ingresas una placa al sistema para verificar su legalidad, la consulta queda registrada. Y si la computadora te dice que estás en la obligación de detener a ese vehículo, luego se te preguntará dónde está la papeleta que se supone debiste haberle puesto al conductor.
           
Ahora entiendo por qué se sonríen cada vez que cuentan una perla como esta: es la manera más diplomática de ironizar la vergüenza ajena.
           
¿Y qué adujo la policía para no utilizar estos equipos?
           
Blanco responde: Nada, dijeron que no funcionaban, que les entorpecía la labor.
            
La labor.
            
─Lo mismo ocurrió con las computadoras que les entregamos para que colocaran en sus patrulleros ─agrega Blanco─. Ese sistema les servía para hacer una consulta en línea y en tiempo real: así podían saber si determinado vehículo tenía requisitorias o si era robado o clonado. Incluso podían saber a nombre de quién estaba registrado y si quien conducía era un delincuente. Es el mismo sistema que utiliza la policía norteamericana cuando necesita intervenir a alguien y que incluso aparece en las películas y series de televisión.
           
Ese sistema ─que utiliza la policía de todo el mundo, en realidad─ fue el que la policía peruana rechazó.

                                     ***** [continúa] *****

  

11 comentarios

...las rev. tecnicas son una forma preventiva de forzar al propietario a tener a esa fecha, un vehiculo en condiciones de operatividad y canfianza. veo muy dificil que alguien transite sin la rev. tecnica, en especial si es de serv.publico, que es lo que mas suele preocupar, aqui se le quiere dar mucha importacia al vehiculo, cuando esta demostrado que la causa principal de un accidente es el conductor.
...estoy cansado de ver incontables accidentes de gente ebria y/o con muy buenas maquinas que gusta de hundir el pie en el acelerador, lo que mas me indigna es que, al igual que cacho, por tener dinero no vayan a la carcel (este ultimo fue por conchan).
...estoy deacuerdo en que las gibas y/o badenes estropean el vehiculo, los sensores que multan por velocidad tampoco son la solucion, hace poco hubo un grave accidente en el moll, a pocas cuadras de sensores, tanto adelante(faucett con colonial), como atras(av 2 de ciudad del pesc. con colonial), por cierto, nunca se supo el nombre del tipo, porque sera???.
...la policia en este caso es juez y parte, que garantia nos da alguen que al multarte se lleva una gran tajada como sueldo???, en un pais donde el poli esta habilitado para multarte "al ojo", crees que podrias objetar algo, pasa por caja nomas ($$$).
...creo que la mejor solucion seria que el municipio monitoree a esos "meteoro" de maquinas veloces, es decir por GPS, al cual voluntariamente son tan adeptos, transporte publico de lujo + juventud + alcohol = TNT, con esto facil reducimos los accidentes en un 80%, valdria la pena probarlo, a no ser que....

Efectivamente, estimado Óscar, no dejas de tener razón cuando dices que la mayor cantidad de accidentes suele provocarla el conductor. Pero precisamente de eso hablo en el texto: que falta una adecuada formación en los conductores, y de allí la proliferación de rompemuelles en nuestras calles (es más fácil castigar que educar/prevenir).
Pero lo de los vehículos en mal estado no es poca cosa. Te pongo el ejemplo de los buses camión: en provincias siguen circulando como si nada. Y la mayoría de esos accidentes ocurre porque se trata de unidades modificados "a la mala", donde el eje de gravedad original del vehículo es alterado irresponsablemente y sus sistemas de dirección y suspensión están lejos de reunir las condiciones seguras de operatividad. Ahora, ¿tú crees que la policía va a decir que efectivamente se trataba de un bus-camión y por eso se cayó o chocó? Por supuesto que no, porque eso implicaría que no estaban fiscalizando.
Si se investigara un poquito, sabrías que esto es muy frecuente. Pero muchas de las noticias que ves todos los días en diarios y televisión están hechos a partir de las notas de prensa institucionales o las versiones oficiales que entrega la misma policía. Entonces así nunca hay forma de conocer lo que realmente ocurrió.
Ahora, sobre nuestra participación en estos problemas, te lo grafico así: si nos pasamos un semáforo en rojo o le "metemos" el carro a otro conductor, es muy probable que nos veamos ante el dilema de sobornar al policía con 20 soles o pagar los 300 o 400 de la multa. Para no vernos en estas posibles situaciones delicadas (de corte moral y económico), más simple y sabio y menos comprometedor resulta respetar las normas elementales. Normas que, además, nos pueden salvar la vida.
Lo mismo sucede con lo que menciono de las combis con techo alterado y que vemos circular todos los días. ¿Nosotros como posibles pasajeros deberíamos prohibirles el paso? No, no podemos porque no tenemos autoridad para ello, pero sí podemos no subirnos a esas combis y así obligarlas a que se vuelvan legales.
Y ahora que hablo de las combis: ¿sabías que las revisiones técnicas obligan a que tengan freno de mano? Ahora fíjate en cuántas de las que ves pasar lo tienen de verdad.
Un abrazo.

las revisiones tecnicas son solo una excusa para sacarle plata al usuario pues como siempre se descubrió la forma de "sacarle la vuelta" a las revisiones alquilando llantas, gatas, botiquines etc. de que puede servir un automovil en perfecto estado para prevenir un accidente si el chofer sale borracho de alguna reunion o algun chofer de combi perocupado en recoger mas pasajeros que la combi del costado, ¿cuantos accidentes han sucedido por que un auto no tenía botiquin o la combi tenga el techo alterado? y cuantos sencillamente por pura irresponsabilidad del chofer, aqui le dan brevete a cualquiera, lo raro es encontrar UN chofer bueno.

Que sí, Luis Enrique, que tienes razón, que el vehículo poco importa en comparación con la responsabilidad de quien lo conduce, de eso no hay duda, y en el texto se señala. Eso ya es cómo decir que el lapicero o el teclado no tienen culpa de nada en comparación a lo que puede llegar a decir el escritor o reportero.
Pero discrepo contigo en el caso de las revisiones técnicas: sé cuánto hay que gastar en su mantenimiento y lo engorroso que eso puede resultar para la billetera. Pero debe hacerse porque es una obligación que va más allá de la ley: si tienes un auto, te haces responsable de él. Si no quieres pensar en gastar, entonces no lo tengas. En la pista o carretera uno no viaja solo (ya quisiéramos), y debemos hacer buena cuenta que si el auto se malogra en la mitad de la avenida por cualquier cosa, ya estás mortificando a los demás.
Además, ¿recuerdas esa conocida frase de que un auto es como un hijo? Ya, va por ahí. Se gasta, y como no tenemos un tránsito decente ni pistas decentes, el auto termina maltratadísimo así lo cuides mucho.
Eso en el caso de los vehículos donde solo conduce uno: ahora imagínate si llevas pasajeros o a tu familia, y el auto se queda sin frenos o se rompe la dirección. O en esos buses-camión que siguen circulando y se caen en una curva. Nuestras pistas con baches pueden provocar eso: de allí que entrevistara a un mecánico serio para aclararlo.
Creo que en el fondo, cuando hablas de los conductores como problema, estás tratando precisamente de la educación, que es también lo que se señala en el texto. Y como ya expliqué antes, en el caso de las unidades de transporte público una manera de educar por nuestro lado es exigiéndoles no solo un mejor servicio sino también más seguridad. ¿Cómo? Dejando de subir a esos vehículos podría ser un buen comienzo. ¿El mercado se depura a partir de los clientes y usuarios? Hagamos entonces que se depure. No perdonemos esos atentados. Porque ser transportado en esas condiciones es un atentado a la vida.
Tratemos de no caer en la indolencia o la apatía, que es lo peor que podemos hacer.
Un abrazo.

de que vale pasar la revision en enero si con la mala condicion de las pistas, en marzo el carro ya no esta en las mismas condiciones, y la proxima revision es en enero del siguiente año? creo primero se debe ordenar el transito caotico,parchar las pistas ,señalizar bien el transito,y educar a la gente para asi estar en orden.y evitar accidentes.los accidentes son en la mayoria de veces por culpa del chofer ó del peaton revision tecnica vehicular SI pero limpia ,transparente sin el animo de lucrar,

Perfecto, estimado lector, cuestionemos las revisiones técnicas: pero con las calles que tiene Lima, llena de huecos y rompemuelles, ¿quién nos dice que nuestro auto no se malogrará en cualquier momento y que si no ocasiona un accidente, por lo menos nos hará pasar un mal rato y la reparación nos saldrá más cara que el mantenimiento? Y ahora bien, ¿por qué tenemos baches? Porque no exigimos soluciones a nuestros alcaldes -como ocurre en Magdalena del Mar, con un alcalde reelecto: las pistas son una desgracia-. ¿Y por qué hay rompemuelles? Por un lado porque no manejamos bien y no respetamos las señales de tránsito, y por el otro, porque a esos mismos alcaldes no les exigimos que mejor compren semáforos en vez de estar gastándose el dinero en obras absurdas -o en romper las veredas y pistas una y otra vez por cualquier cosa-.
Como verá, es un ciclo que se retroalimenta perversamente.
Otro detalle: imaginemos, como dice, que todos los accidentes de tránsito son por culpa del conductor. Pero alguien que conduce un auto que no conoce un mantenimiento o revisión desde hace más de uno o dos años, ¿acaso puede esperar que su vehículo le responda a la perfección cuando necesite evitar una tragedia?
C.

no entiendo su respuesta....parece darme la razon ...y a la vez suena un poco esquiva....le repito si en dos meses el auto ya no es el mismo despues de la revision. me manda a reclamar al alcalde.
entonces para que aceptan uds. hacer el trabajo de revision si saben lo que va a ocurrir en poco tiempo.luego de pasar la rtv.
parece entonces haber el animo de lucrar y no de resolver problemas.
yo quiero manejar seguro... si quiero rtv. pero tambien quiero seguridad en las pistas ...sin baches... sin un policia que haga lo contrario a lo que indica el semaforo..por favor hagan algo que verdaderamente resuelva el caos vehicular en el pais...si yo tengo un auto es porque lo necesito para trabajar...no para quedarme botado en la pista...asi que no diga que a los autos no se le hace mantenimiento....sea ud. mas convinente con su respuesta

Pensé en haber sido claro: mi respuesta le da a usted la razón en cuanto dice que 'debería' ordenarse el tránsito y parcharse las pistas y señalizarse y educarse a los conductores -¿cómo no desear eso?-. Pero no se pueden hablar de esas cosas en abstracto: hay mecanismos qué seguir, y parte de la educación del conductor -y el ordenamiento del tránsito- es precisamente que este se preocupe en darle el mantenimiento adecuado a su auto. ¿Y cómo se le obliga -sí, obligar- a preocuparse por el mantenimiento? A través de las revisiones técnicas.
Ahora, estimado lector, sobre el tema de los baches y cráteres en las pistas sin reparar, me hubiese encantado que más personas se manifestaran y así poder presionar a los alcaldes para que dejen de hacerse los tontos. Pero somos pocos los que hablamos. Entonces mi comentario iba por ese lado: si no nos unimos para pedir por ciertas mejoras -si no nos interesamos-, entonces seguiremos en lo mismo. Empecemos por tomar conciencia de lo que nos afecta y de lo que le perdonamos a esos alcaldes.
Tampoco lleguemos al grado de pensar que los municipios distritales y los directivos de Lidercon se ponen de acuerdo para mantener las pistas rotas y así poder cobrar por más revisiones técnicas y luego repartirse el botín: eso sería un poquito paranoico.
Si las calles están como están, es por la indiferencia de los mismos alcaldes y de la mínima fiscalización que no los obliga a colocar semáforos en vez de los rompemuelles, una medida tan primitiva.
Por otro lado, yo no defiendo a Lidercon pero tampoco intento cuestionarlo: usted da a entender que la empresa lucra o que tiene esos ánimos. Es una definición curiosa pero si no lo sustenta con argumentos, queda un poco floja. Quizá la empresa no tuviera que desaprobar a tantos autos si no fuera por el pésimo parque automotor que tenemos y que arrastramos desde hace décadas: eso ya no es su culpa. Además, las inspecciones recién tienen dos años y en ese tiempo no van a resolver lo que no se ha hecho en cincuenta años.
Otro dato: quien pone las exigencias de inspección -lo que se define como fallas graves o leves- no es Lidercon: es el ministerio de Transportes. Lidercon solo las ejecuta.
También sabemos que la empresa tuvo problemas de corrupción con sus técnicos -y lo comento en la nota-, pero se supone que lo corrigieron. No por eso vamos a ir en contra de todo ese sistema: alguien tiene que realizar las revisiones técnicas, y tal parece que Lidercon está lo suficientemente controlado para encargarse de eso.
Por último, si tanto nos ofende el ánimo de lucro: ¿no debería ofendernos mucho más el ánimo de lucro de la policía corrupta? ¿Acaso no es peor delinquir fingiendo que es una autoridad y aprovecharse de su poder? ¿Y qué hacemos contra eso?
Gracias por escribir.
C.

Me parece que las revisiones son importantes, pero más importante aún me parece la educación o conciencia civica (por llamarlo de alguna manera) que debe tener el conductor... a parte de tener unas pistas desastrozas y rompemuelles cada cuadra debemos aguantar conductores imprudentes, que no respetan las normas y los fin de semana conductores ebrios que manejan cual meteoro... Pero no toda la culpa la tienen los conductores sino que además tenemos los peatones que cruzan corriendo la carretera como si fuese una simple calle, paran los buses donde sea, etc... A mi en lo personal me aburre vivir dia dia el caos vehicular además de tener una ciudad llena de rejas y muros para que la gente no pueda cruzar por donde sea...

con cuantas faltas graves desapruevan la reviciones tecnicas

Hola, sobre tu pregunta, te diré que no hay límite de faltas: si jalas simplemente estás en la obligación de corregir el desperfecto especíifico y volver a pasar la revisión. La idea es que el vehículo debe ir en buenas condiciones desde la primera vez. A veces, si detectan que algo está por fallar pero que se puede corregir en el tiempo, te notifican y te lo consideran fallo leve y apruebas. De todos modos, mejor sería que realices un mantenimiento previo en el taller, y luego vas tranquilo. Saludos.

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