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Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Los gatos del parque Kennedy [pt. 2]

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                                 ***** [continúa] *****                               
             Suena paradójico, pero no son las demás personas las que demuestran nuestra humanidad.
            
Son los animales.
            
Porque podemos exigir, como nunca antes en la historia, nuestros derechos [humanos]. Porque podemos protegernos como especie y vivir más. Porque podemos -nos dicen- ser responsables de nuestras propias vidas. Y porque podemos -también nos dicen- elegir dónde queremos estar como nunca antes se pudo.
           
Y en ese mundo tan distinto y perfecto para nosotros, extinguimos animales de la faz de la tierra por intereses comerciales. O los producimos en serie -como paquetes- en laboratorios donde nacerán sin patas, sin colas, sin picos, ojos y orejas: solo carne en estado puro. O los criamos apretujados en corrales donde se cercenan a dentelladas por puro estrés. O diariamente los matamos por millones y de mil maneras distintas -ninguna mejor que la otra- para abarrotar los mercados con ellos. O hacemos espectáculos de lapidarlos poco a poco, atravesándoles las vísceras con una espada en medio de aplausos y gritos.
           
En ese mundo tan distinto y perfecto, reducimos a los animales a compañías temporales o simples sabores en la comida.

                                            *****

 Mientras converso con los funcionarios, en el pasaje que separa a la iglesia del municipio una joven de diecisiete años carga a un cachorro sin temor. Más tarde me dirá que vino para leer en la biblioteca y que la encontró cerrada, y que se está preparando para postular a la Escuela de Bellas Artes, y que vive en Surco, y que en su casa no tiene mascotas, y que le gustan los gatos más que nada.
            
Le gustan los gatos porque les parece más dignos en su manera de querer que los perros.
            
Y luego me dirá que quiso arrojarles pedacitos de pan con hot-dog a los gatos, pero que un vigilante le ha dicho que no lo haga, que está prohibido que cualquiera los alimente -podría tratarse de veneno- y que en todo caso debería registrarse en el Grupo para poder hacerlo.
            
Justo detrás de ella, un cartel reza: «Atención: los gatos deben ser alimentados por personal autorizado. Municipalidad de Miraflores».
            
-Hay un gato negro enorme que domina todo y no deja que los demás coman más que las sobras -me dice Reysond, un adolescente de dieciséis años cuyo mayor placer este verano es venir al parque Kennedy todos los días, a la salida de su instituto de diseño, para fotografiar con una cámara casera a cada uno de los mininos.
            
Él tampoco tiene mascotas en su casa: ni perros ni gatos.
            
-¿Y qué más has visto sobre la vida de los felinos?, le pregunto.
           
-Bueno, a veces los gatos se pelean en pleno día. Se pelean por las hembras en celo -dice-. También he visto vecinos que traen a sus perros y les quitan la cadena para que los persigan. Y además, no hace mucho se murieron dos cachorritos por frío.
            
-¿Y cómo sabes que no fueron envenenados?
           
-No, si hubieran sido envenenados se habrían muerto más -me contesta, seguro de su respuesta.
            
Mientras Reysond continúa tomando fotos, una señora -de cincuenta o sesenta años, vestido floreado holgado- pasa por allí y se pone a hablarles a los gatos: «Huy, estos sinvergüenzas tienen hasta camas, qué lindos. Pero miren esa minucia, si ya está grande, cómo ha crecido. ¿Y dónde está el más chiquito? Tú eres travieso: juegas todo el día».
            
Luego una pareja de emos adolescentes pasan de la mano y se entretienen acariciándolos.
           
Luego una señora de mallas negras pasa exclamando ay, yo amo a estos niños, son tan lindos, y en su camino se cruza con un gato y le frota el lomo y se va.
           
Luego un niño de trece años viene con una bolsita y, con disimulo, les arroja galletas de gato. Luego me dirá que hace unos meses se llevó un cachorro de este parque y que vive en su casa.
           
Luego un grupo de adolescentes con gorras y shorts veraniegos pasa rápido y uno de ellos dice asu, este es el paraíso de los gatos, acá voy a traer a cruzar al mío.
            
Reysond, sentado en el suelo y con un felino durmiendo entre sus piernas, me señala a otro -el doble de tamaño que los demás, negro y coposo- que se le acerca lentamente y con algo de desconfianza.
            
-Este es el macho alfa. Mira, tiene heridas entre su pelo.
            
Y lo coge de la pata y se pone a jugar a los falsos arañazos. El gato también se pone a jugar: controla su agresividad.
            
Mientras conversamos, dos extranjeros de castellano incierto se acercan a los gatos y les hablan y luego preguntan si han sido abandonados. Cuando les respondemos que sí, sacuden la cabeza y dicen qué malvados, eso no se hace con los animales.
           
Y menos en una ciudad como esta, agregan.

                                           *****

-Finalmente también hemos acordado aumentar la seguridad y la iluminación en el parque para evitar que la gente siga abandonando a sus mascotas -explica el doctor Contreras-. Ahora se vigilará las veinticuatro horas del día.
             
Porque la mayor cantidad de abandonos se realiza durante la noche.
            
-Esta medida la hemos pensado a partir del establecimiento de una ordenanza que sancione a aquellas personas que abandonen animales en la vía pública. Ya hay una sobre tenencia responsable de canes, pero ninguna sobre abandono de animales.
            
Esto ya no lo dice el médico, pero se sabe: también existe la ley 27265 -Ley Peruana de Protección a los Animales Domésticos y Animales Silvestres Mantenidos en Cautiverio- dispuesta desde hace diez años y aprobada por el Congreso. Pero nunca fue reglamentada. Es decir, se hizo la legislación pero nadie se preocupó en aplicarle las sanciones correspondientes. Por tanto, quedó desactivada. En otras palabras, permanece solo en el papel.
           
Por ahora los vigilantes miraflorinos impedirán que algunos vecinos malgeniados intenten envenenar a los gatos. O que los maltraten.
           
El representante municipal continúa: que para los interesados en los gatos del parque miraflorino -gatos vacunados y esterilizados con certificaciones- que desean llevárselos a casa, ya existe una página web del Grupo Voluntario Defensa Felinos de Miraflores donde se puede registrar y elegir el minino que desea. Luego se acuerda una fecha de entrega y listo, el gato deja de ser callejero. Y que pronto ese enlace también estará en el portal digital del distrito.
            
Al oír esto, otro funcionario del municipio se anima a interrumpirnos:
           
-Claro, y no son problemáticos. Yo adopté un par del parque. Y han crecido muy bien, muy lindos. No me arrepiento.
           
-¿Entonces no sacrificarán a los gatos del parque Kennedy?, pregunto.
           
-No. Hemos resuelto que no los vamos a sacrificar ni llevar a ningún albergue, porque estas medidas no resuelven el problema de fondo: que la gente no asume la responsabilidad sobre sus mascotas -afirma Contreras-. Y eso se ve cuando no saben qué hacer con las crías y los echan de sus casas. En cambio, con algo tan simple como esterilizarlos reduces la cantidad de animales, tienes una población manejable y facilitas su adopción en otros hogares.
           
Y dice: lo ideal es que las personas tomen conciencia de que no pueden seguir abandonando a sus mascotas.
           
Porque la próxima vez que alguien abandone a sus perros o gatos, deberá pensar que básicamente son animales domésticos: no tigres, no leones, no osos, no cocodrilos. Y que, como mascotas, tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir en la calle.
           
Porque nosotros, como seres humanos, podemos ser sus peores verdugos.

                                           *****

Experiencia personal.
           
Un día subí a la azotea de una familia numerosa y encontré a cuatro perros muertos. Sus propios dueños les habían dado veneno. A uno -al más alegre, al más saltarín- incluso lo habían colgado de una viga de madera. Horrorizado, bajé y pregunté por qué habían hecho eso. Me respondieron que porque ya se habían aburrido de ellos, que ladraban mucho, que siempre querían estar en la calle, que uno de ellos -solo uno- intentaba morder a la gente, que consumían mucha comida, y que ya estaban muy grandes como para regalarlos.
           
Volví a subir. De las mascotas solo quedaba uno que demoraba en morir. Convulsionaba, pero todavía estaba atento a lo que ocurría a su alrededor. El niño de la casa me dijo que tenía horas así.
           
Entonces cogí un inyectable, lo llené de aire y se lo clavé a la altura de donde creí estaría su corazón. Su carne ya estaba poniéndose dura. Lo intenté dos, tres veces, hasta que noté cómo expiraba.
            
Hasta ahora no olvido la mirada de tristeza y desconcierto de ese animal.



Agradezco por la información a Fernando Moreno Calderón del Grupo Caridad, el albergue para animales abandonados. Para saber más sobre este refugio, entrar a www.facebook.com/grupocaridad.

24 comentarios

Que tristeza la experiencia personal que cuentas :(

Hola, Evelyn. Es verdad, fue una situación muy complicada, pero si lo cuento es precisamente para que no se vuelva a repetir con nadie. Saludos.

Realmente el ser humano es el peor animal de la creación. Que terrible lo que cuentas. Ojalá esos desgraciados tengan muertes tan horribles como las que han dado a sus propias mascotas.

Hola Carlos:

Recién descubro tu blog, me llamó la atención el tema de los gatos del parque Kennedy. Yo tengo dos gatos, recogidos de cachorros de la calle. Por mi barrio (Los Próceres, Surco) los gatos también están proliferando, hay hartos gatos callejeros, hartos cachorritos, la gente los abandona, por ejemplo en una caja en un jardín. Yo cuando puedo les doy comida, quisiera adoptar a muchos más, pero vivo en departamento y con 2 ya es suficiente.

Es bien triste el tema de las mascotas abandonadas, y me da más pena el tema de los gatos pues hay mucha gente que parece que les tiene aversión. Cuando hay un perro callejero como que la gente le tiene mayor compasión, es más fácil que le den comida etc. Pero hay mucha gente que odia a los gatos.

Hace poco me dio rabia ver que frente a una tienda había un gato, y pasó una señora con sus dos hijos de unos 5 años, al pasar junto al gato, un niño le gritó al animal y el otro no tuvo mejor idea que meterle una patada. Puedo sonar radical, pero a esos niños me da ganas de matarlos. A los 5 años y ya con esos impulsos de maltrato al animal ¿dónde estamos? ¿que crianza reciben esos niños?

Por lo del Parque Kennedy, que bueno que las autoridades estén actuando concientemente y que los protectores se hayan formalizado. Se podría mantener a esa colonia de gatos, pero claro, que la gente no los siga abandonando, porque la población ya se hace inmanejable, y en lo posible esterilizar a todas las hembras con médicos capaces, ya que es una operación delicada.

Bueno, eso es todo por el momento, muy buen blog y escribes muy bien. Y sobre la terrible experiencia que cuentas al final, pucha que puedo decir, hay gente que no merece vivir, en serio, se portan como neandertales, o peor, como verdaderos demonios desalmados.

Saludos!!!!

Hola. Leo a veces periódicos de Perú. Soy venezolana. La última experiencia q cuentas de los perros, es terrible, una fea realidad. Tengo 5 gatos,todos han sido rescatados.En mi país es lo mismo, quizás, peor, la gente lleva a sus animales, ya grandes, a la playa y los deja, jurando q así estarán bien, x q les van a dar pescado...:(((..o los dejan en carreteras abandonadas, es para mi, horrible. De las personas que conozco, sólo 2 tienen esa forma de ser, caritativas hacia los animales de la calle, tienen 3 perros rescatados, han tenido más y se les han muerto de viejitos, con muy buen cuidado y tienen también gatos, todos han sido esterilizados. No es nada fácil que los seres humanos entiendan que hay que ayudar a conservar, conservando - valga la redundancia - si no contribuimos con eso, la naturaleza seguirá azotandonos con catastrofes.Soy feliz con mis gatos y vivo en un apartamento, con mi pareja peruana, a la q felizmente también le gustan.Procuramos ayudar a gatos en la calle y le buscamos casa.A mis 5 gatos no los pude colocar, x eso, siguen conmigo.Qué dificil y crueles son los humanos, somos, ojala los del parque Kennedy,sean esterilizados, así podrán vivir en Paz..
Gracias x tu reportaje. ;-)

El ser humano es el animal mas salvaje de todos

Creo que los amantes de los gatos, ya que los quieren tanto, harían bien en recoger algunos y llevarlos a sus casas.

Ese parque es de todos.
Algunas cosas que no comentas, es el daño que vienen causando a los árboles del parque. Todos los árboles huelen muy mal y se están pudriendo a pesar de que se les riega con frecuencia. Esos árboles tomaron más de 40 años en crecer y son emblemáticos.

Ocurre lo mismo con las flores, que tienen que ser cambiadas cada semana debido a los gatos (pregúntale a los jardineros de ahi)

Otra cosa que no comentas, es que esos gatos hacen sus deposiciones en el mismo sitio en que después los hijos de otras personas juegan. ...Yo pago impuestos para que mis hijos jueguen en el parque con seguridad. Esos que juegan con los gatos callejeros exponen su salud, pregunte a cualquier veterinario

En tercer lugar, está el tema de los desperdicios que dejan las personas que van a alimentar a los gatos. Ellos van con sus bolsas llenas de comida, unas 10 veces al día y las dejan allí. Además se ponen malcriados cuando se les pide que recojan sus desperdicios. Por si acaso, tengo fotos que corroboran lo que digo.

También debo mencionar que hay ratas, muchas ratas. Los roedores, se esconden en la iglesia (quizás por eso hay tanto felino durmiendo la mona ahí)...No me atrevería a acariciar un gato por más lindo que sea después de que se ha comido una rata de esas.

Yo no tengo nada en contra de los animales, nada en contra de los gatos. Sólo digo que aquellos que los quieren tanto como para llevarles comida, mejor que los lleven a sus casas. Ese parque, esos árboles, esas flores también son mías y de mis hijos.

Qué lindo y qué romántico todo lo que dices, la libertad, etc. me gustaría que también escriban y dejen cama y comida para los ochenta niños -seres humanos- que también viven en ese parque. (es que ellos son invisibles?) ESO y no otra cosa debería hacernos reflexionar sobre el sentido de nuestra mentada "humanidad" y sobre el futuro de nuestra sociedad, la libertad y lo que queremos hacer con ella.

Estimado Carlos, gracias por complementar la nota con tus apreciaciones que resultan tan válidas como las de los defensores de los animales.
Desde tu perspectiva -de salubridad y estética, tal como refieres- es comprensible el fastidio y lo comparto (salvo cuando dices que pagas tus impuestos: ¿acaso los demás no los pagamos también?).
Ahora, tu preocupación por los niños desamparados del parque también es válida pero yo bien podría voltearte la pregunta y decirte: y si tanto te preocupan los niños abandonados, ¿por qué no los albergas en tu casa o haces algo por ellos? O más aún, puestos ya a hablar de problemas de nuestra ciudad, también hablemos de la prostitución en Lima o de la mendicidad en Lima o de la corrupción de las autoridades en Lima. Con esto te quiero decir que la nota no trata tanto sobre hablar de qué es lo humano y qué no y los problemas macro y cómo resolver el asunto de la invasión de gatos -de por sí temas complicados y con muchas aristas- como de la actitud que generalmente tenemos hacia los animales, y que se resume en el abandono y la indiferencia. Lo del parque Kennedy es solo uno de los tantos ejemplos que hay en el Perú.
Esto viene atado a otra cuestión: que los parques públicos no son una extensión del jardín privado de nuestras casas, y como espacios abiertos y diariamente transitables que son -democráticos, si quieres- se prestan precisamente a inconvenientes como estos. La idea es resolverlos en armonía y respetando los intereses de todos.
La libertad, estimado Carlos, es un asunto subjetivo como tú -orgulloso padre de familia- bien debes saber. En mi caso me inspiró ver tontear a los gatos y nada más: en la nota dejo entrever que es solo mi opinión.
Estoy seguro de que estos animales, como mascotas que son, también preferirían vivir en una casa y no a su suerte en un parque (tu parque, en este caso).
En el fondo, ellos te darían la razón.
Saludos.
C.

"Creo que los amantes de los gatos, ya que los quieren tanto, harían bien en recoger algunos y llevarlos a sus casas".

Eso hacemos.

"Ese parque es de todos. Algunas cosas que no comentas, es el daño que vienen causando a los árboles del parque...[...] Ocurre lo mismo con las flores... [...] Yo pago impuestos para que mis hijos jueguen en el parque con seguridad... [...] En tercer lugar está el tema de los desperdicios que dejan las personas que van a alimentar a los gatos... [...].No me atrevería a acariciar un gato por más lindo que sea después de que se ha comido una rata de esas...".

Tus impresiones me parecen válidas hasta cierto punto, pero me parece que, por afán de polemizar, pierdes de vista el objetivo del artículo. Nadie está diciendo "Dejen a los gatos vivir a sus anchas". Como podrás comprobar luego de leer el artículo completo, la idea es evitar que abandonen a los gatos, de buscarles un nuevo hogar y de ayudar a su sobrevivencia. No te ofendas pero tus impuestos, tus hijos o las ratas no tienen sentido en esta discusión. Muchos podemos pensar que porque se ayuda a su permanencia en el parque, esperamos que las cosas se queden así de forma permanente. No es así. Los mininos deben salir, tarde o temprano, ojalá que sea porque encuentren un hogar o se mueran de viejitos.

"Yo no tengo nada en contra de los animales, nada en contra de los gatos. Sólo digo que aquellos que los quieren tanto como para llevarles comida, mejor que los lleven a sus casas...".

Es un buen consejo, y si lees el artículo completo verás que hay gente que lo hace. No somos muchos, pero también somos conscientes de que no todos tienen el espacio, el tiempo o la responsabilidad suficiente para cuidar una mascota.

"Ese parque, esos árboles, esas flores también son mías y de mis hijos...".

Aquí podría alegar que mejor le digas eso a quienes abandonan a los gatos en el parque, pero ni tú ni yo los tenemos en frente, así que solo nos quedan 2 opciones: o ayudamos o nos desentendemos del problema.

"Qué lindo y qué romántico todo lo que dices, la libertad, etc. me gustaría que también escriban y dejen cama y comida para los ochenta niños -seres humanos- que también viven en ese parque. (es que ellos son invisibles?)...".

Creo que lo mismo le dicen a los antitaurinos, a los que piden se proteja las áreas naturales, a los que piden la libertad de algún perseguido político e incluso a los que juntan prendas en desuso para enviar a los lugares azotados por las heladas y demás.

"ESO y no otra cosa debería hacernos reflexionar sobre el sentido de nuestra mentada "humanidad" y sobre el futuro de nuestra sociedad, la libertad y lo que queremos hacer con ella...".

Desvias el motivo de la discusión. Tu argumentación parece querer tergiversar la intención de ayuda. Siempre habrá alguien a quien ayudar y siempre la ayuda será insuficiente, pero sabes? se empieza por ayudar.

Una curiosidad a propósito de gatos: Largo di Torre Argentina es una plaza de Roma (Italia) que contiene cuatro templos romanos republicanos, y los restos del Teatro de Pompeyo. Allí se encuentra el santuario de gatos de Torre Argentina, un refugio para gatos sin hogar (de los que Roma tiene muchos). La presencia del refugio ha demostrado ser un lugar de interés tanto para los turistas como para los vecinos, y la zona histórica que lo rodea abunda en gatos de todo tipo, brincando y vagando por las ruinas antiguas.
Los voluntarios del refugio ofrecen rondas diarias de las ruinas a las cinco de la tarde (las cuatro en invierno). Aunque las visitas son gratuitas, piden un pequeño donativo para el refugio.
Es un ejemplo del apoyo del Estado (la autoridad local) al cuidado de sus mascotas.
Les paso el enlace al sitio de los gatos, lamentablemente solo está en inglés y alemán: http://www.romancats.com/

Hola, Pepedavid. Qué interesante ese dato. Quizá podría servir de inspiración para mejorar las cosas por acá. O para que no digan que estamos locos. Gracias por compartirlo. Un abrazo.

Estimado Carlos Chávarry,
Ser defensor de los animales, no significa no serlo también de los niños, de la salud, de los árboles, de las flores o de los espacios públicos.

Señalé que pago mis impuestos, ...en alguna parte señalé que tú u otros no pagan los suyos? o es sólo un argumento efectista?. ...Ahora bien, asumiendo que todos pagamos impuestos, por qué unos pueden criar gatos en el parque y otros no pueden criar -digamos- cuyes?. Por qué una señora que alimenta gatos tiene que decidir cuándo y cómo se riegan los jardines o cuándo y cómo se retiran los desperdicios que ella deja en el parque?

Es evidente que en los últimos diez años, los gatos abandonados del parque han recibido más atención de la prensa que los niños abandonados del parque. No te gustó que te lo recordara? Que bueno, eso es lo quería. Bienvenido al mundo real.

Pero si quieres hablar sólo de los animales del Parque Kennedy y de los derechos de los animales y quieres mezclar eso con las ideas de "democracia" y "libertad", entonces por qué no llevamos también perros, monos, ardillas, palomas, ciervos y chanchos?, es más, también deberíamos llevar cuyes, ratones y ratas.

A dónde se fueron las aves que vivían en los árboles del Parque Kennedy? ...También han pensado en eso los defensores de los animales? Mucho cebo de culebra se vende en nombre de la democracia, la libertad y la defensa de los animales.

De otro lado, tú no sabes si yo ayudo o albergo a niños desamparados. O es que lo sabes?. Quieres discutir sobre lo que yo hago o sobre lo que tú has escrito?. Realmente crees que tu argumentación profelina es más solida dependiendo de cuanto ayude yo u otros a los niños que viven en el Parque?. Te invito hoy a ponerte en los zapatos de un niño de aquellos, a ver como una "persona" le lleva -otra vez- comida a los gatos que ya comieron ratas, mientras a tí te cruje el estómago.


*Grammar Nazi*
Me alegro que lleves gatos del parque a tu casa. En efecto, sé que algunas personas lo han hecho, pero creo que no se están llevando suficientes considerando el "notable" número de amantes de gatos. En todo caso, el número de gatos se ha mantenido en aumento y luego de más de diez años así, la situación parece ser más próxima a lo "permanente" que a lo "temporal".

Estimado Sr. Carlos, parece que usted no quedó muy satisfecho con mi respuesta, lo cual lamento. Así como también lamento comunicarle que usted parece estar confundiendo argumentos, lo cual -siento- me exime de seguir tratando de responder semejante discusión bizantina. Solo lo invito a que vuelva a releer mi texto: quizá encuentre otros ángulos. Por el momento, cumplo con publicar su posición. Saludos cordiales.

al amigo carlos, creo que confundes las cosas, si bien es cierto todo deberia tener nuestra atencion (niños, ancianos, animales etc) habemos personas que somos mas sensibles y nos inclinamos mas a un lado de la balanza que a otro sin que eso este mal. Imagina que todos nos preocupemos en los niños, quien se ocuparia de los ancianos? O que todos nos ocupemos solo de nuestro diario vivir con la logica que si yo no veo por mi nadie lo hara, donde queda el amor al projimo?
Te recuerdo que en esta vida no todos pueden ser medicos o ingenieros y ni siquiera obreros, de eso trata la vida, de juntarnos a todos y tolerarnos. Si todos nos encargaramos de una sola cosa, sean niños o animales, nadie se haria cargo del resto y por el contrario si nos quisieramos hacer cargo de todo al mismo tiempo lo hariamos de forma mediocre.
No es cuestion aca de impuestos o quien es mas "gente" para decir que cosas hacer y cuales no.

Carlos me parece que eres un poco intolerante ningun niño juega en los jardines del parque kennedy y nadie ha muerto por acariciar un gato o perro, creo que exageras y lo peor enseñas a tus hijos a tener el mismo prejuicio en mi opinion tonto, no sabes que una mascota fortalece la autoestima de un niño? podria rebatirte en extenso pero de eso no trata el blog, busca uno que simpatice con lo que piensas y expresa ahi tus opiniones entre personas que de seguro las hay, piensan como tu, los que pensamos distinto no somos ni mas ni menos, simplemente somos distintos y la tolerancia deberia hacernos ser una comunidad solida
y respecto de pagar impuestos,,, creo que la mayoria que visitan ese parque, leemos y escribimos en este blog lo hacemos tambien, no creas ser exclusivo de muchas cosas, el sesgo de autoengaño no es correcto, no tienes la razon en todo y el resto equivocado en todo

El salvajismo con que actuan algunas personas es inconcebible.
Recuerdo que de pequeño tenía un vecino a quien su madre le regalaba cada cierto tiempo cachorros que una vez que crecían eran abandonados a su suerte en lugares desolados.
Una vez recuerdo que le pedí que me dejara a su perro, que yo lo criaría. La respuesta fue que no, "ya que me dejarías frente a los vecinos a mi y a mi mama como insensibles". Subió al carro de su madre con el cachorro y no lo volvi a ver mas.
Lo cierto es que su insensibilidad de corazón no le ha permitido ser feliz en modo alguno y hoy, adulto de más de 35 años, vive en la miseria moral y económica.

Mira carlos por demas desubicado tu escrito como se nota que eres un seudopituquito que las tiene t odas facil y que por eso se da el lujo de amar de sobremanera a esos felinos, yo he pasado por el Parque y la verdad me da r epugnancia ver a tantos gatos me imagino la cantidad de parasitos, virus y bacterias con las que estaran infectando nuestro parque hace poco le detectaron a una amiga embarazada octoplasmosis en el feto y sabes porque? porque estaba expuesta a estos animales, osea ahora los niños no pueden jugar en sus parques, primero los perros ahora los gatos, entonces piensa en las ratas que estan siendo devoradas por esto felinos, en un pais de tanta pobreza y de tanta hambre hay que ser bien desubicados sobre todo siendo periodista en subirse al coche de los defensores de los animales.

Estimado Rauo, en la prensa uno no elige hablar sobre ciertas situaciones porque las cosas se le vengan fácil o difícil en la vida. Así que por ahí tus apreciaciones ya suenan desubicadas. Ahora, lo que cuentas de tu amiga es una pena, pero no creo que por eso haya que generalizar sus males a toda una población de animales, porque la verdad es que eso parece más resentimiento que una alerta o crítica. Y ya que lo mencionas, la verdad es que sí hablo de pobreza: de la pobreza de espíritu y solidaridad y tolerancia y responsabilidad que tenemos para con los animales. Yo no defiendo tanto a los gatos del parque Kennedy como sí hablo de la cultura del abandono de animales en la que estamos inmersos -y que es la razón, finalmente por la que esos felinos están allí-. De lo que sí no hago referencia es de la pobreza de comprensión de lectura, pero bueno, eso ya no es mi culpa. Un definitivo saludo cordial.

Hola,
Es muy cierto lo que dices, es una pena saber lo que pasan los animales abandonados, bueno, en general como tratamos los humanos al resto de seres vivientes, pero también es bueno saber que hay gente consiente.
En relación a la Torre Argentina y los gatos del parque Kennedy, un amigo escribió un post, espero que les parezca ilustrativo.

http://blogs.sugoi.com.pe/shigure/gatos/los-gatos-y-la-ciudad-que-los-ama-roma-un-sagato-caturday-solidario.html

Saludos,

Rauo, quedaste como un zapato viejo con tu comentario... LEE BIEN y comprende de lo que trata el blog, luego opina
Por ultimo, no se a que enfermedad te refieres con octoplasmosis, debe ser una nueva porque quiza te estes refiriendo a la TOXOPLASMOSIS y que recientes estudios han demostrado que el gato poco o nada termina por hacer en la transmision de esta enfermedad
Pon tu nombre y quiza podamos conversar como "gente" digo, si es que lo eres realmente.
Y no seas resentido con la vida, no soy de esos "pitucos" que llamas pero la vida tiene jerarquias y siempre hay alguien encima de uno que le pisa el cuello, pasa hasta en las manadas de animales

Yo ando buscando alguna teoria para entender c omo hay gente que ama de sobremanera enfermiza a los animales, me da la impresion que son personas que por su antisocial forma de ser o por lo "mucho" que tienen o se creen andan aislandose del resto de la sociedad y ante su triste soledad no encuentran mejor consuelo que amar a cualquier animal, claro que si es un perro que siempre te va a mover la cola y no sabe hablar mejor, o quizas un simple gatito que al final y al cabo solo te mira y no te fastidia y si lo hace lo botas al parque, dificilmente lo sera de las ratas que estan siendo devoradas en el parque kenedy porque estas a los antisociales o apartados no les da bola bueno ese tema lo lanzo al tapete y lo dejo para los sicologos, o quizas hasta para algun antropologo o siquiatra. gracias.

@rauo:

"...de sobremanera enfermiza..."
Que alguien llame a la Dra Hildebrandt pero yaaaa!!!

"antisocial", "triste"

para terminar con:

"...lo mucho que 'tienen' o se creen..."

Ok, veamos: calificas a personas (que no conoces) y luego les adjudicas creencias. Pero no, tú estás por encima de todo eso, verdad? (ves que ahora yo te adjudico creencias? fácil, no?). Y eso que no estoy tomando en cuenta tu comentario anterior.
Pero estoy de acuerdo en que le dejes ese tema a las personas que saben, es mejor que hacer obvias las propias falencias. De nada

Como nota aparte: Estos y otros espacios de opinión son un claro ejemplo de la poca comprensión lectora que nos aqueja. Eso o las ganas de joder (si, sé que me censurarán la palabra anterior. Me lo merezco).

No te preocupes, Grammar, siempre se pueden hacer excepciones a la regla. Un abrazo.

Señores: si quieren de verdad a esos gatos llevenselos a sus casas, El parque no es un lugar adecuado para esos animalitos: Solo estan construyendose una fantasia a costa de los vecinos de Miraflores y de los propios gatos.

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