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Cómics.21

César Santivañez

César Santivañez

Soy el cómic. Laureado, a veces prohibido y otras molido a palos pero siempre con una sola consigna: entretener a millones. Yo puedo transportarlos entre mundos y hacer que pasen grandes aventuras con sus personajes favoritos.

Algunos seguidores de mi magno reino serán los encargados de transmitirles la palabra escrita, así como de digerir y responder todas sus inquietudes acerca de mí en este blog. Digan conmigo: Larga vida al cómic. ¡Larga vida al cómic!

Archivos Agosto 2016

El amor duro del antihéroe

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Hubo un tiempo en que, al menos en el cómic, el mundo estaba dividido entre bien y mal. Así, sin medias tintas. Quizás tuvo que ver el hecho de que el nacimiento del cómic como fenómeno cultural coincidió con el estallido de uno de los períodos más aciagos de la humanidad, o con el hecho de que el mundo, por aquel entonces, estaba desprovisto de héroes. Lo cierto es que, sea como fuere, el hombre necesitaba ver esa línea claramente trazada en alguna parte, y decidió trazarla ahí donde todo podía suceder, donde salvar el mundo no requería de sangre derramada, sino de un poco de papel e imaginación.

Fueron buenas épocas para quienes aún podían darse el lujo de practicar el arte de la ingenuidad. Bastaba con que Superman se colocara entre las vías del tren para que todo lo bueno del mundo se restableciera, para que todo lo que una colectividad considera bello y justo se reafirmara ante el punto de vista ajeno, siempre vil y destructivo. Todos los héroes actuaban en nombre de un sistema. Eran soldados comportándose como soldados.

Llegó el momento, sin embargo, en que el cómic pasó de ser un medio panfletario y de celebración del ideal común a uno de exploración narrativa, de experimentación. El bien y el mal perdieron sentido cuando alguien cayó en cuenta de que ambos son conceptos relativos, y que la justicia se presenta en infinitas versiones. Nacieron así los héroes con motivaciones oscuras y costumbres opuestas a las de los buenos chicos americanos. De pronto, los soldados empezaron a cuestionar las órdenes, y aquel dilema ya equivalía a una dulce sedición.

Aquel instante marcó la llegada de los antihéroes.

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Si bien sus orígenes datan de algunos años antes (Judge Dredd, Ghost Rider, Punisher y toda la lumpenesca ola de supercriminales italianos como Kriminal y Diabolik) fue en la década del ochenta cuando se establecieron por doquier. Los imagino ocupando las viñetas como quien derriba un régimen, desfilando orgullosísimos y desordenados ante la mirada rabiosa de los más conservadores. Probablemente Alan Moore hubiera encabezado el desfile, con su gran contingente de personajes ambiguos y con motivaciones decididamente distintas: ahí estaba Rorschach y su resentimiento hacia un sistema voraz y desconsiderado, V y su terror romántico y La Cosa del Pantano con su crisis de identidad, todos ellos encarnaciones de una búsqueda egoísta que nada tiene que ver con el "nosotros" ni con la salvaguarda de una gran pirámide moral.

A estos desadaptados les siguieron otros tantos. Pienso en Lobo y Guy Gardner, y los recuerdo como el lado divertido de la violencia, el impúdico aprovechamiento de la superioridad física. Spawn, o la representación simbólica de un hombre que intenta reivindicar su propio pasado. John Constantine. The Maxx. Deadpool. Jesse Custer. El arte de la ingenuidad había quedado atrás. Nadie volvería a colocarse entre las vías del tren. Al menos, no sin un trato interesante de por medio.

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Hoy en día, incluso los convictos pueden estar al mando de una serie y atraer el genuino interés de una nueva generación de lectores. Me refiero, cómo no, al Escuadrón Suicida. Rencillas aparte acerca de la adaptación cinematográfica, la verdad es que Deathstroke y compañía representan un paso más allá en el concepto de antihéroe. No se trata solo de personajes con motivaciones cuestionables, sino de delincuentes reconocidos como tales, con comportamientos psicopáticos y condenas que pesan sobre sus cabezas.

Me pregunto cuál será el futuro del cómic, ahora que el hombre se ha dado cuenta de que los héroes de algunos son los villanos de otros. Por un lado imagino las vías rotas y el tren a punto de descarrilarse, de caer al vacío incluso hacia fuera de la viñeta, fuera de la página, fuera del cómic como medio de expresión cultural. Pero, mientras lo imagino, me pregunto quiénes serán los ocupantes de ese mismo tren, aquellos que están por desaparecer. Y una voz me dice: quizás se lo merezcan. Uno nunca sabe.

¡Hoy! Nuevo Escuadrón Suicida Nº 02

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Amanda Waller queda desplazada, y las cosas se complican para Harley Quinn y Deadshot. ¿Cuáles son las verdaderas intenciones de Vic Sage al sumar al equipo a Deathstroke, Manta Negra y la Hija del Joker? Las fricciones se agravan entre los miembros del nuevo grupo, y las cosas parecen apuntar a peor.

Sean Ryan nos ofrece una historia repleta de acción e intenciones ocultas. ¿Quién es realmente la Hija del Joker, y cómo terminará su enfrentamiento con Harley Quinn? Además, Deadshot y Deathstroke se disputan el puesto de asesino oficial del escuadrón.

Hay una sola misión, y cientos de cosas que pueden salir mal.

No te pierdas hoy miércoles el esperado segundo número de Nuevo Escuadrón Suicida: "Locura pura y dura", la saga que redefine la conformación de la caótica "Fuerza Especial X", gracias a Cómics.21.

¡Siempre a través de Perú.21!

Cinco chicas indie-spensables del cómic norteamericano

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Léase también como "Cinco artistas indie-spensables del cómic norteamericano."


                                                                    Jessica Abel

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"Todos trabajamos con limitaciones, y en muchos sentidos son esas limitaciones las que hacen que nuestro trabajo mejore, que sea más interesante." Así se refiere Jessica Abel (Chicago, 1969) a su trabajo en el cómic. Dueña de una voz única y capaz de alternar sin problemas entre los momentos rosa y escenas de arrolladora acritud, esta artista ha trascendido no solo haciendo buen cómic, sino explorando su realidad a través de las viñetas. Entre sus trabajos más reconocidos están "Soundtrack", "La perdida" y "Life sucks" (coescrita con Gabriel Soria y Warren Pleece).

 





Julie Doucet

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Doucet (Montreal, 1965) es admirable. Su serie "Dirty Plotte", trabajo autobiográfico que narra la vida de una artista underground enfrentada a un mundo lleno de prejuicios contra la mujer fuerte y alejada del ideal de maternidad, llamó la atención de la editorial Drawn and Quarterly allá por la década del noventa. No obstante, si bien "Dirty Plotte" le granjeó una gran popularidad, Julie Doucet ya no hace cómics. La razón se deja entrever cuando habla acerca de algunos de sus colegas del cómic independiente: "Su estilo de dibujo nunca cambia -ni tampoco sus contenidos- y parece que nunca lo hará. Sencillamente no entiendo cómo puedes gastar cincuenta años de tu vida de artista haciendo lo mismo una y otra vez." ¿Mencioné que Doucet es admirable?

 


                                                                   Phoebe Gloeckner

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Hay quienes comparan a Minnie Goetz, personaje de la novela semi-autobiográfica "Diary of a Teenage Girl", con el Huckleberry Finn de Mark Twain. Quizás sea por la profundidad y agudeza que se esconde debajo el dejar pasar típico de ambos personajes, pero lo cierto es que la obra de Phoebe Gloeckner (Pensilvania, 1960) captura a la perfección el despertar sexual de su protagonista, visto desde un cristal distinto al de la superficialidad y la sobre-explotación típicas del resto de obras de temática adolescente. Ternura y, sobre todo, muchísima lucidez.

 




Gabrielle Bell

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Si tuviéramos que sentarnos a hablar acerca de "Lucky", el minicómic que llevó a Gabrielle Bell (Londres, 1976) a ganar un premio Ignatz en el 2003, probablemente terminaríamos haciendo una lista de los empleos más raros y peor pagados de nuestras vidas. Y es que esta obra, real y contundente por donde se le mire, genera una relación lector-autor lo suficientemente fuerte como para confundir con las nuestras las técnicas de supervivencia de su protagonista, una joven inglesa en la implacable Nueva York.  Libertad, hambre y alguno que otro idiota (como el tipo que odia a las mujeres historietistas) son los materiales que Bell elige para urdir sus historias.

 



                                                                   Alison Bechdel

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El Test de Bechdel consiste en preguntarse si una película contiene al menos una escena con dos o más mujeres hablando de cualquier tema, excepto de hombres. Fue desarrollado para poner el foco sobre la desigualdad de género en la ficción contemporánea. Su autora fue Alison Bechdel (Pensilvania, 1960), notable historietista y feliz culpable de "Dykes to Watch Out For", tira cómica que gira alrededor de Mo, lesbiana feminista de personalidad muy á la Alvy Singer, Lois, drag king pro-sexo y un amplio abanico de complejos personajes que, tras cada punch-line, nos dejan una reflexión acerca del rol de las minorías sexuales en la sociedad. Imperdible.

¡El Nuevo Escuadrón Suicida llega a Cómics.21!

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A partir de hoy miércoles, y con ocasión del estreno de "Suicide Squad" en salas a nivel nacional, Cómics.21 te trae al equipo más desatado del Universo DC: ¡El Nuevo Escuadrón Suicida!

Disfruta semanalmente de "Locura pura y dura", una de las sagas que marca un nuevo inicio para el tándem Deadshot, Harley Quinn y Deathstroke.

Guionizado por Sean Ryan (Flashpoint: Grodd of War Nº 01, Superman 80 Page, Batman 80 page), los acontecimientos de "Locura pura y dura" inician luego de la crisis del Escuadrón Suicida dirigido por Amanda Waller. ¿Quiénes serán las nuevas adiciones al equipo, y quién tomará el puesto de Waller? ¿Podrá este nuevo grupo de héroes salvar al mundo antes de destruirse a sí mismos?

Ilustrado por una lista de talentosos artistas, entre ellos Jeremy Roberts (Harley Quinn Nº 0), Tom Derenick (Batman: Arkham Origins, Injustice: Gods amongst Us, Justice League of America) y Rob Hunter (Aquaman, Green Lantern, Detective Comics) "Locura pura y dura" ya se perfila como una de las sagas más intensas de la historia del grupo.

¡Serán cuatro números de acción imparable, empezando hoy miércoles 03 de agosto!

Búscalos cada semana, siempre a través de Perú.21

El Evangelio según Jesse Custer

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"Alguien la cagó"

Marco Sifuentes

 

Se ha escrito tanto acerca de "Preacher", es decir, acerca de su violencia extrema, de su procacidad, de su irreverencia y de su admirable capacidad de generar placer a través de situaciones grotescas. Pero, sobre todo, se escribe acerca de su sofisticado sentido de la blasfemia.

Error.

Hay algo más. Debajo de tanta actitud, el trabajo de Ennis y Dillon esconde lo opuesto a lo que los chicos de marketing nos quieren hacer creer: la búsqueda de Dios en un mundo sin fe. Visto de esta manera, "Preacher" se transforma en un sermón duro y amargo, como los del propio reverendo Custer. Un sermón plagado de actos sádicos, vengativos y crueles.

Sí. "Preacher" no es contrario a la Biblia. "Preacher" es la Biblia.

Dicho esto, ¿Tiene un minuto para hablar acerca del Evangelio según Jesse Custer?

 

La parábola del buen predicador

Para Ennis, Custer hace las veces de Dios encarnado. Custer es un mesías, un mero contenedor de una fuerza espiritual compleja que deambula por territorios agrestes (Kansas, Nazaret) habitados por gente vacía.

Además, el reverendo Custer representa la búsqueda de un ser superior e inconcebible. Todo ello, mientras esparce "la palabra" acompañado de dos personajes cuya única motivación radica en la fascinación que Custer ejerce sobre ellos, y que son incapaces de cuestionar su versión de los hechos. Las semejanzas resultan más que obvias.

Custer y compañía son perseguidos por la autoridad (el imperio romano, la policía de Kansas con el sheriff Root a la cabeza). Por otro lado, es acechado por una figura contraria (Jung diría que se trata de la sombra del protagonista): me refiero, cómo no, al Santo de los Asesinos, el Satanás de turno.

Y así, los elementos van encajando a la perfección, hasta dibujar a un perfecto Jesucristo en jeans y con marcado rollo country. Ahí radica la genialidad de Garth Ennis y Steve Dillon: en entregarnos una versión inteligente de una historia harto conocida, presentada como la epítome de lo anticristiano, pero que en realidad se mantiene dentro de los difusos límites del homenaje.

 

De Génesis y revelaciones

Si acaso hay un personaje que resume el rompecabezas bíblico en "Preacher", ese es Génesis. Explicado como el resultado de la unión entre cielo e infierno (la simple afirmación de la existencia de estos debería dejar en claro el sesgo religioso de la obra), Génesis encaja en la descripción del Dios duro e inmisericorde del Antiguo Testamento, el de las plagas y los ríos de sangre. Es decir, aquel dios primitivo que no discriminaba entre bien y mal, y que ejercía una justicia básica incluso a pesar de sus propios fieles.

Génesis es divinidad en su estado puro. Es Yin y Yang, o cualquier dios ancestral hermafrodita. Es, a decir de los propios Adelphi, "el cometa con cara de niño". Con este agudísimo epíteto, el guionista de la serie resume a la perfección el poder, la amoralidad y la inocencia de la criatura.

Todo esto hace de "Preacher" uno de los cómics más complejos y trascendentes de los últimos años. Hay que agradecer el riesgo y la meticulosidad de Ennis y Dillon por desarrollar una trama de búsqueda espiritual que al mismo tiempo sacie la sed de violencia del lector hardcore, y más aún en un mundo donde la fe se ha perdido. La fe en las historias, quiero decir.

Vayamos en paz. O no. Da igual.