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Cómics.21

César Santivañez

César Santivañez

Soy el cómic. Laureado, a veces prohibido y otras molido a palos pero siempre con una sola consigna: entretener a millones. Yo puedo transportarlos entre mundos y hacer que pasen grandes aventuras con sus personajes favoritos.

Algunos seguidores de mi magno reino serán los encargados de transmitirles la palabra escrita, así como de digerir y responder todas sus inquietudes acerca de mí en este blog. Digan conmigo: Larga vida al cómic. ¡Larga vida al cómic!

Publica o muere

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Si cuando nos conocimos, en 1986, Hugo Espinoza y quien escribe hubiéramos imaginado nuestro futuro más allá de las aulas, estoy seguro de que el cómic no hubiera aparecido ni en nuestras fantasías más desbocadas. Y, sin embargo hoy estamos en la etapa de producción del sexto número de "Panóptica: los últimos días del futuro", historieta sci-fi que intenta ser una crónica de la extinción de la especie humana, allá por el siglo CVI.

No mentiremos. Al inicio, la idea de publicar un cómic físico fue más capricho que estrategia, más aún cuando el formato digital ya se había afianzado como el predilecto de autores y equipos independientes, y con justa razón. Pero había algo que nos impulsaba a publicar en el mundo real, a modificar la oferta tangible. Ahora, luego de algunos años ganándole la batalla (algunos dirán: poéticamente) a la adversidad editorial, nos escriben jóvenes autores con las mismas ganas de plasmar su trabajo en aquel soporte arcaico llamado papel.

Vayan las siguientes líneas, pues, dedicadas a ellos. Ojalá nuestra corta experiencia les sirva para no desistir, a pesar de tenerlo todo en contra, y justamente por eso mismo.

 

Publícalo, y ellos vendrán

Nuestro proceso creativo no es un secreto. La conceptualización de cada episodio parte de ambos. Luego me encargo de pensar en una estructura dramática, de desarrollar el guion técnico y de presentar propuestas de composición, mientras Hugo desarrolla los bocetos y model-sheets de cada personaje. Después viene la etapa compositiva, donde vamos decidiendo qué va y qué no, cuál es la mejor manera de equilibrar la página y de dotarla de la dosis adecuada de información. Sigue el desarrollo propiamente dicho, donde entra a tallar la gran habilidad de Hugo con el lápiz y la tinta china. Por último, los retoques digitales y la diagramación.

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No obstante, es después de todo eso cuando nos sobreviene la necesidad más peligrosa, aquella que nos ha comportado más de un dolor  de cabeza: ver, oler, sopesar nuestro trabajo en un formato que deje en claro nuestro amor por el cómic. Es entonces cuando, contraviniendo a cualquier catálogo de padres responsables, siempre terminamos en una imprenta, emocionados como niños. Y ¿Por qué? Porque venimos de un lugar (y con esto quiero decir: de una generación) donde las cosas, o no se hacen, o se hacen a pulso y sin permiso.

¿Y el financiamiento? Ese es tema distinto, que no tiene nada que ver con las ganas de hacer arte. No es fácil llegar a la meta cada vez, y a medida que las responsabilidades externas aumentan el tiempo entre ediciones se hace más largo. Sí. ¿Y qué? Eso poco o nada tiene que ver con nuestra determinación. Afortunadamente, durante este largo y accidentado camino hemos recibido ayuda de todo tipo por parte de amigos, tiendas o incluso lectores que en su momento optaron por subvencionar la revista a cambio de nada. Mientras más se habla del proyecto aquí y en el extranjero, más personas lo adoptan como propio. Y es que al final resulta cierto que una visión, cuando es ejecutada con buena onda y precisión, atrae a personas afines con ganas de ayudar.

Por eso, cuando las cosas vayan bien: publica. Cuando no: también. Cuando duden de tu trabajo, o cuando sientas que nada de esto vale la pena: publica aún más. A veces, hacer que las cosas pasen es la única salida posible.

 

Las bondades del futuro

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Sería absurdo enumerar cada una de las satisfacciones que nuestra decisión de autopublicar Panóptica: los últimos días del futuro nos ha otorgado a lo largo de estos pocos años. Atrás quedó la fiesta de lanzamiento de Panóptica Nº 04 en Cholo Art & Fun, el Concurso de Diseño Conceptual de Ciencia Ficción y nuestra participación en Galería Ambulante con la instalación Panóptica 3.5, todo ello consecuencia directa de tomar las riendas de nuestro propio destino como autores.

De esta manera, nuestro viaje continúa. La intención es que Panóptica no solo se haga de más lectores, sino que sirva de inspiración a otros artistas interesados en el look o el contenido argumental de la serie. Un claro ejemplo de esto es la presentación, hace poco más de una semana, de la colección "Panóptica Props" del crafter peruano Doctor Plaga. Se trata de una serie de armas de diseño propio, que toma como inspiración la estética y algunas de las características que Hugo Espinoza planeó para la serie. Visto en retrospectiva, este intercambio jamás hubiera ocurrido si los primeros números en físico de la serie no hubieran caído en manos de este asombroso artista.

Entonces, ¿Vale la pena correr el riesgo? Sí, sin lugar a dudas. Muchos se desilusionarán y hasta dejarán de escribir y dibujar, pero aquellos que persistan sabrán encontrar el lado divertido de la adversidad. Y comprenderán luego, como ya hemos comprendido nosotros, que justamente de eso va la vida.


Facebook: Hugo Espinoza

Facebook: Doctor Plaga

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