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Cómics.21

César Santivañez

César Santivañez

Soy el cómic. Laureado, a veces prohibido y otras molido a palos pero siempre con una sola consigna: entretener a millones. Yo puedo transportarlos entre mundos y hacer que pasen grandes aventuras con sus personajes favoritos.

Algunos seguidores de mi magno reino serán los encargados de transmitirles la palabra escrita, así como de digerir y responder todas sus inquietudes acerca de mí en este blog. Digan conmigo: Larga vida al cómic. ¡Larga vida al cómic!

El mundo sin Darwyn Cooke

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Empecemos por lo importante: Darwyn Cooke ha muerto.

Con esto, la industria del cómic ha perdido a un artista con voz propia, lo cual ya es mucho decir en un entorno plagado de convenciones gráficas que nos engañan diciéndonos que hay un único modo de mostrar las cosas. La industria de la animación, a su vez, ha perdido a uno de los storyboarders que, junto a Bruce Timm, dieron un nuevo rostro a las series de superhéroes durante la década del noventa, fundando un legado que se proyectará de aquí a muchos años.

Pero a nosotros, el público, también nos salpica el duelo. Nosotros hemos perdido la oportunidad de disfrutar del trabajo de uno de los pocos dibujantes que jamás se dejó engullir por ningún género, y que se mostró siempre escurridizo a cualquier etiqueta. En otras palabras: nos queda la tristeza de haber visto apagarse una vida que simbolizó la lucha constante y la falta de ataduras.

Darwyn Cooke (Toronto, 1962) fue un artista en toda la acepción del término: inquieto, curioso y dueño de una visión particular. El cáncer barrió con todo ello, la mañana del 14 de mayo del 2016.

 

Por sus obras...

Pero, no. Intento hacer un repaso de los títulos publicados por Cooke a lo largo de sus 53 años de existencia, y desisto al instante. No es su bibliografía la que importa, ni muchos menos sus premios Eisner, sino su trayectoria vista como una búsqueda que empezó en 1985, cuando publicó la historia corta "Private Eye" en "New Talent Showcase" Nº 19, y que terminó con "Catwoman" Nº 16.

Sucede que Darwyn Cooke es uno de los pocos dibujantes que dejan atrás toda una trayectoria dedicada a esculpir un mismo concepto, un mismo estilo. Eso, en una época como la actual, donde prima la necesidad de colocar publicaciones en las estanterías a como dé lugar, es mucho. En serio: muchísimo. Baste recordar su época al frente de "The Spirit", sus alucinantes adaptaciones del "Parker" de Richard Stark (Donald Westlake) o su monumental "DC: The New Frontier", para concluir que quien nos ha dejado es un hombre que supo existir entre las máquinas, o mejor dicho, un ser humano que resistió a la maquinaria.

R.I.P. Darwyn Cooke.

"The Shadow" no se desvanece

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Antes de que Batman empezara a deambular por las calles de Gotham, y antes incluso de que el mundo conociera a los superhéroes, existió un personaje que tuvo al miedo como principal táctica ofensiva, y que llegó a conocer mejor que nadie "el mal que se esconde en el corazón de los hombres". Me refiero a The Shadow, personaje inmenso, complejísimo, nacido en la primera mitad de la década de 1930 y que desde entonces supo ejercer su propia versión de justicia en todas las plataformas de entretenimiento existentes (algunas tan prescindibles como la película de 1994), incluido, cómo no, el cómic.

Hagamos entonces un breve repaso por la cronología de esta misteriosa figura, y por dos de sus más afamadas adaptaciones al lenguaje de las viñetas.

 

La muerte lleva sombrero

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Concebido en sus inicios como un simple presentador para un programa de radio, The Shadow dio el gran salto a la novela de aventura y espionaje en 1931, gracias al escritor Walter B. Gibson. Sería quizás a raíz de la imagen tenebrosa con que el personaje ya contaba desde su gesta, o a las convenciones del género pulp (narraciones siempre orientadas a las tramas sin ambages y a la violencia gratuita), pero lo cierto es que el universo de The Shadow se mostró auspicioso ya desde sus primeras publicaciones. Camuflado bajo el alter ego de Lamont Cranston, millonario snob y dueño asombrosas habilidades físicas y psíquicas gracias a su entrenamiento en el Tíbet, The Shadow era a la vez un vigilante y una organización privada compuesta por varios agentes de élite que luchaban por desarticular a los grandes bandos criminales.

Con las primeras novelas del personaje, miles de lectores se vieron enfrentados a una nueva versión de los hechos. En "The Shadow", la justicia ya no era el sistema irreprochable defendido por el héroe de turno, sino el fruto de una visión personal, de una escala de valores propia y que golpeaba más o menos fuerte, de acuerdo a los requerimientos específicos de cada caso. Así, el oscuro enmascarado no titubeaba en aplicar sus poderes psíquicos para robar información valiosa, o irrumpir a tiro limpio en un almacén. Se trataba, entonces, ya no de la encarnación del bien, sino de un desquiciado que tenía por misión ajustar las tuercas del poder.

 

Adaptaciones al cómic

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Si bien son muchas las veces que The Shadow asomó al mundo de la historieta, hubo una versión que aprovechó el encanto del vengador de una manera asombrosa. Me refiero a la versión de 1973. En ella, Denny O'Neil, quien ya venía de escribir series como "From Beyond the Unknown" y "Phantom Stranger", no escatimó oportunidad para echar mano de su talento y lograr junto al legendario Michael Kaluta (quien ya para entonces tenía experiencia en "Weird Worlds" y "House of Secrets") la versión definitiva del personaje, fiel al espíritu pulp original.

El siguiente artista en protagonizar un hito en la historia gráfica de The Shadow sería nada menos que Howard Chaykin, quien, en 1986, desarrolló para DC Comics la miniserie "Blood and Judgement", la cual no tardaría en convertirse en la lectura más salvaje del oscuro alter-ego de Lamont Cranston. Chaykin se granjeó una fuerte animadversión entre los seguidores del personaje, debido al alto contenido de violencia de su trabajo. Afortunadamente hoy la serie goza de buena reputación, pues, escándalos aparte, supo revelarse como lo que realmente es: una reflexión en clave popular acerca de los métodos del poder.

Los años transcurrieron y las lecturas continuaron, que es lo mismo que decir que The Shadow se resistía a desaparecer en un mundo invadido por el entretenimiento. Así, la cresta de la expresividad gráfica llegaría de manos de Andy Helfer y Bill Sienkiewicz, en 1987. Estos fueron los encargados de inaugurar una nueva serie que se desarrollaría a lo largo de diecinueve números. Y, finalmente, en 1988, la dupla O'Neil - Kaluta volvería a la carga con la novela gráfica "Hitler's Astrologist", a través de la cual emprenderían una búsqueda estética para las historias del vigilante ensombrerado. Es en este trabajo donde ambos artistas lograron picos de increíble belleza en cuanto a puesta de página se refiere. Toda una clase maestra.

En fin. El caso de The Shadow es, por decir lo menos, impresionante. Pocas veces un héroe con una historia tan errática ha sabido instalarse en la médula de los lectores hasta el punto en que aún hoy, cuando lo vemos disparar sus armas y poner en práctica sus métodos nada ortodoxos, nos sentimos en contacto con una leyenda, de esas que nos seguirán definiendo a lo largo de los siglos.

Día del Cómic Gratis 2016: producción nacional

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Para quienes hemos tomado el arriesgado camino de la historieta, armar un stand de cómics tiene mucho de ritual, y más aun cuando nuestra punta de lanza es la producción propia. Uno se prepara desde días antes, imprimiendo y seleccionando el material, organizándolo todo para llegar sin contratiempos hasta el lugar del evento, difundiendo los últimos lanzamientos en las redes sociales y, en fin, encargándose de solucionar cualquier problema por anticipado. Nos ocurre a Hugo Espinoza y a quien escribe, desde que decidimos enfrentarnos al mercado con "Panóptica: los últimos días del futuro", y les ocurre al resto de artistas nacionales encargados de hacer que esta escena, nuestra escena, se nutra de diversas propuestas.

El pasado viernes 6 y sábado 7 de mayo el ritual se volvió a celebrar, esta vez con ocasión del Día del Cómic Gratis organizado por el Grupo Kingdom y llevado a cabo en el Campo de Marte.

La asistencia superó las 50,000 personas. Eso quiere decir que una gran cantidad de lectores, entre los frecuentes y aquellos que recién asoman al mundo del cómic peruano, pudieron ponerse al tanto acerca de la oferta nacional y conocer a los autores de las publicaciones. Al mismo tiempo nosotros, autores, pudimos interactuar con los consumidores de otro tipo de productos, exponer nuestro trabajo y, espero, contagiarles un poquito de nuestra pasión. Al final, el cómic peruano es, entre todos, el único que tiene un rostro real, y este tipo de eventos propicia un contacto directo y una calidez imposible de reemplazar con merchandising o cualquier otra estrategia publicitaria de las grandes editoriales extranjeras.

Así pues, como para no perder el regusto a aventura del último fin de semana, dedico estas breves líneas a los colegas historietistas presentes en la zona Cómic Market durante el Día del Cómic Gratis 2016.

 

Persistencia a prueba de kryptonita

Son pocos los sellos que, merced a la persistencia y a su irreductibilidad, puedan jactarse de haber transformado el mercado local. Uno de ellos es MED Comics, colectivo clave en el resurgimiento del cómic nacional de los últimos años. Ellos lanzaron el primer número de su serie "Descomunal" (escrito y dibujado por Franz Montoya Fuchs), el cual representa un acertado reboot de uno de los personajes insignia de la casa. Bien por Franz y por su madurez artística, y bien por Martín Espinoza, por seguir impulsando a nuevos artífices de la historieta.

Punto Aparte es otro de los sellos de gran tradición dentro de la escena local, que se dio cita durante el Día del Cómic Gratis 2016. Encabezado por Giovanni Menéndez y Tania Salcedo, las publicaciones de Punto Aparte han lindado desde siempre con el terror y las temáticas de corte gótico. Si hablamos de consistencia, su publicación "Eutanasia" es uno de los ejemplos más claros.

Tema distinto es el de Mágica Ediciones, casa liderada por el incansable Juan Carlos Delgado, él mismo uno de los autores más destacados dentro de la novela gráfica más intimista y personal. La oferta del sello se mueve dentro de los límites del cómic de autor, y tiene como publicaciones emblemáticas a las alucinantes "El Autor" "Mil Caras" y "Fashionman 79", trilogía de novelas gráficas que explotan el mundo interior del artista en clave alegórica y siempre inteligente.

 

Actitud indie

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El fanzine también tuvo una fuerte presencia durante el evento. Baste citar a Eduardo Yaguas (pueden ver una muestra de su talento en la imagen de la izquierda), uno de los artistas más originales del medio, quien llegó al evento para promocionar "Los Reptiles", su último trabajo. Dueño de una propuesta gráfica y conceptual que lo ha llevado más allá de los límites de nuestro país, el de Yaguas es un caso a tener en la mira por quienes aún no se animan a asomar al complejo y enriquecedor mundo del cómic independiente.

Otros autores con mucha actitud y buena onda fueron Kimera Cómics y su publicación "Medizine", así como los colegas de Edy Vs. The World, responsables de las portadas más divertidas que se han visto por aquí en mucho tiempo.

Mitgard Cómics fue otro de los grupos presentes durante el Día del Cómic Gratis 2016. Este sello ya se perfila como uno de los más característicos dentro del género manga/infantil gracias a su publicación "Adóptame", trabajo que cuenta con Elizabeth Moretti en el guion y Antonio Clemente en el dibujo. El evento también supuso el lanzamiento oficial de Baka Store y su cómic "Sinestesia", primera publicación del siempre entusiasta Christopher Cueto.

Al lado de la oferta de historieta estuvo, además, la de muy buenos ilustradores y narradores locales. Ahí estuvo María Elena Cariapaza, una de las más importantes impulsoras del arte del pin-up peruano en el extranjero, cuyo trabajo es de consumo casi obligatorio por los fanáticos de esta corriente y, en general, de las cosas bien hechas. Así mismo, Michelle (Caracoles del Jardín) tuvo oportunidad de cautivar a un nuevo público, el cual se sumó a su gran cantidad de seguidores. Será quizás a causa de carisma o de su concepto abiertamente desenfadado, pero lo cierto es que Michelle es una ilustradora que se ha sabido hacer de un sorprendente grupo de fanáticos en un tiempo relativamente corto.

Mención aparte merece "Aia Paec", hermoso cuento infantil escrito por Carmen Pachas e ilustrado por Andrea Lértora a partir del concepto gráfico original de María Isabel Musselmann. Debo decir que pocas veces he tenido contacto con un proyecto con tanto espíritu y proyección, del cual cabe esperar solo lo mejor. Cabe resaltar que "Aia Paec" ha sido presentada en la Feria del Libro de Frankfurt (Alemania) y en la Galería Artimundo (Bruselas). Esperemos escuchar más buenas noticias en relación a esta propuesta.

En resumen, la presencia de producción nacional fue más que destacable, siempre llena de talento y ganas de hacer las cosas por mano propia. Y es que en cada una de sus publicaciones hay una gran lección: "si no lo haces tú mismo, nadie lo hará por ti". Son estos artistas los encargados de nadar a contracorriente en un entorno donde las grandes editoriales no cesan de acaparar toda la atención. Esa búsqueda de identidad en un medio tan duro como el peruano es, de por sí, encomiable.

Las disculpas del caso si este artículo deja a alguien de lado. La intención es incluir a todos sin ningún tipo de sesgo o preferencia, pero ya ven, quien escribe no suele caracterizarse precisamente por su infalibilidad.

¡Mucha fuerza, y que no decaiga el ánimo!

¡Disfruta del Día del Cómics Gratis 2016!

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El mega evento de cómics y cultura pop por excelencia en el Perú vuelve este viernes 6  y sábado 7 de mayo, celebrando su sexta edición en Lima.

Este 6 y 7 de mayo vuelve el Día del Cómic Gratis, el mega festival de cómics y cultura pop por excelencia en el Perú, que se realizará en la explanada del Campo de Marte en el distrito de Jesús María. Se trata de una experiencia única para los amantes del noveno arte, en la que se regalan cómics durante toda la jornada y se dará a conocer la producción artística local. Además, como parte de la campaña de lanzamiento de "La Chola Power", Cómics.21 regalará posters alusivos a esta nueva serie.

Este año con el apoyo de diferentes instituciones esperamos superar los 20 mil asistentes, por lo que se convertirá en el evento más grande de su tipo a nivel nacional. Todas aquellas personas aficionadas a los cómics, novelas gráficas, historietas y cultura pop deben estar presentes en esta cita para pasar un día divertido.

El día del cómic gratis nace como una iniciativa para incentivar la lectura en jóvenes a través del cómic, Este año alberga nuevas atracciones a los asistentes como exhibiciones de juguetes de colección, charlas y presentaciones de cómics, concursos de disfraces, torneos de videojuegos, demostraciones de juegos de mesa, talleres de dibujo, música en vivo, zona de lectura, zona de fotos, talleres de escultura, exhibición de juegos de mesa y más

El Día del Cómic Gratis en Lima se llevará a cabo los días 6 y 7 de mayo desde las 10 am hasta las 10 pm.

A no olvidar, que el ingreso es gratuito y el evento es apto para el público en general.

¡Te esperamos!

FERNANDO FRANCO
GRUPO KINGDOM

La mejor saga moderna de Batman, este mes en Cómics.21

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¿Qué tienen en común un salvaje asesinato y una antigua canción infantil de Gotham? Acompaña a Batman a descubrirlo, a través de "El Tribunal de los Búhos", miniserie de 7 episodios que Cómics.21 te trae a partir de este sábado 14 de mayo, siempre a través de Perú.21.

Escrita por Scott Snyder ("Swamp Thing", "Superman Unchained") y dibujada magistralmente por Greg Capullo ("Spawn"), "El Tribunal de los Búhos" forma parte del megaevento "The New 52", que supuso un relanzamiento absoluto del universo DC Comics. La miniserie aportó, además, un nuevo concepto del Murciélago, colocando a Snyder como uno de los guionistas más talentosos de la historia del personaje y llegando incluso a encabezar la lista de Bestsellers del New York Times.

¡No te pierdas esta espectacular serie! Encuéntrala en todos los quioscos a partir de este sábado 14 de mayo, a través de Cómics.21.

10 consejos para ser un pésimo guionista de cómics

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Debo confesar: estoy alarmado. Día a día encuentro, ya sea entre mis alumnos del instituto o entre algunos lectores de Panóptica, a escritores con muy buen olfato narrativo. Me asusta saber que, dentro de pocos años, el mercado estará plagado de guionistas de cómic reproduciéndose libremente y publicando historias importantes por aquí y por allá. Eso afecta mi sensación de estabilidad económica.

Es por ello que, movido por el miedo, decido compartir esta breve lista contigo, narrador del futuro cercano, con la esperanza de que los acojas y los pongas en práctica tan pronto como puedas, para asegurar la prosperidad de los pocos que hoy nos mantenemos a duras penas en el mercado. Va con todo cariño.

 

10 Consejos para ser un PÉSIMO guionista de cómics

 

1. Habla más acerca de estar escribiendo, en lugar de sentarte y escribir. Al fin y al cabo, el guionista 2.0 se debe a su imagen, y a nadie le gusta ver a un tipo en pijama delante de un teclado. Todos estamos de acuerdo en que eso es lo más aburrido del mundo. Por ello, preocúpate por mostrar tu rostro más glamoroso y los lectores llegarán solos, así no haya nada que leer. Ya encontrarás tiempo para escribir desde tu mansión, cuando la fama te sonría.

2. No te impongas retos. Escribe siempre desde la comodidad. Elige un tema y repítelo hasta la saciedad e incluso más allá. No tomes riesgos ni aceptes encargos fuera de tu lugar común. Deja la experimentación narrativa para aquellos idiotas que quieren probar de todo y a quienes no les importa el fracaso, con tal de sentir la emoción de la novedad. Tú no eres de ese tipo de guionistas: tú eres cauto e inteligente.

3. Céntrate en las explosiones. Olvida el discurso. El lector de cómics se dará por bien pagado mientras vea más golpes por página (GPP). Eleva tu nivel de GPP al máximo, así no tengas nada que decir. El discurso es secundario. A fin de cuentas, ¿cuál es el sentido de transmitir algo en cada uno de tus trabajos? Recuerda: ¡Son solo cómics!

4. No observes a tu alrededor. Los personajes de cómic ya están todos escritos. Solo basta calcar a  alguno de tus favoritos y ponerlo en distintas situaciones. No hace falta alzar la cabeza de vez en cuando, para observar cuáles son los problemas de quienes te rodean. ¡Eso sería tan estúpido como escudriñar en tu experiencia personal, solo para darle más coherencia a tus historias!

5. Por ningún motivo asomes las narices a medios ajenos al cómic. El hecho de que el cómic sea un medio que integra texto e imagen no te obliga a buscar referentes en el cine o la literatura, ni en ninguna otra fuente de inspiración. Las viñetas se bastan a sí mismas, y no hay más que decir. "¿Un sujeto que, de tanto leer ficción, perdió el contacto con la realidad y tomó el camino de sus héroes? Sí, debe ser Kick-Ass, lo conozco bien. ¿El Quijote? No, jamás lo leería".

6. Escribe sin un plan previo. Olvida las estructuras narrativas. El guion es un flujo de conciencia, un rapto emocional que no soporta prisiones de ningún tipo, y tú eres un alma libre, un médium entre el lector y el universo. No recurras a los mapas conceptuales, que esto no es ingeniería y nada se va a venir abajo si una historia no cumple con las reglas básicas de la narración. ¿Cuándo has visto que un buen guion se derrumbe por, digamos, un final precipitado?

7. Quédate con la primera versión de todo lo que hagas. ¡Jamás reescribas! Se suele decir que escribir es reescribir, y que la primera versión de cualquier guion suele ser basura en un 40%. ¡Qué tontería! ¿Cómo se supone que vas a jugar videojuegos o a pasar tiempo en las redes sociales si, además de escribir, tienes que dedicarle tiempo extra a revisar lo escrito? ¡Bastante te costó llegar hasta esa última viñeta!

8. Evita a toda costa el contacto con otros guionistas. Después de todo, ¿en qué podrían beneficiarte? Es cierto que pueden ser buenos lectores beta, ampliar tu círculo de contactos o convocarte para emprender proyectos en conjunto, pero pregúntate: ¿Es esto realmente necesario?

9. Ignóralo todo acerca del mercado. Si eres bueno, el éxito tocará a tu puerta. Quién sabe, probablemente Norma o Dargaud te estén enviando un contrato en este mismo instante, mientras tú lees esto. Moraleja: no hace falta conocer el medio en que te desarrolles, siempre y cuando seas bueno. ¿Para qué saber quiénes son las piezas clave del negocio, si eventualmente todas las grandes editoriales darán contigo? Porque así es como funciona esto. ¿O no?

10. Deja que las críticas destructivas te afecten. No importa si tengas uno, diez o cien trabajos publicados: siempre habrán críticas. Algunas serán bien intencionadas, pero otras serán la purita envidia. Son estas últimas las que deberían afectarte, y afectarte en serio. Pero, te preguntarás: ¿Cómo las reconozco? Fácil: todas están delicadamente adornadas con ataques personales y adjetivos que no vienen a cuento. Recuerda atesorarlas y reflexionar a partir de ellas. Eso, sin lugar a dudas, te hará más grande.

¡Luces fuera! La seductora oscuridad de Thomas Ott

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Hace unos días, un antiguo alumno de un taller guion me preguntó desde dónde escribía. No entendí. Se explicó: "¿Desde dónde? Es decir, ¿Desde el amor? ¿Desde el odio? ¿Desde la nostalgia? ¿Desde dónde?". Quedé pasmado. Si bien es cierto que recurro a distintos estados de ánimo dependiendo de la historia, como si se trataran de pastillas en un botiquín, jamás me había puesto a pensar en cuál es la emoción que suelo evocar con más frecuencia. La respuesta fue categórica: el miedo.

Para comprobarlo hice un repaso mental de mis artistas favoritos, y en qué medida tiendo a acercarme a ellos través de su vínculo con los grandes temores del ser humano. Hitchcock en el cine, Beethoven en la música, Orwell en la literatura... y, en el cómic, Thomas Ott.

Vaya entonces dedicado este post a este gran historietista suizo, maestro indiscutible de la técnica conocida como la carte-a-gratter, y a su capacidad para atraernos hacia aquello de lo que, en otras circunstancias, huiríamos despavoridos.

 

La oscuridad

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Ott es un artista particular, que nos engaña haciéndonos creer que los protagonistas de sus historias son niñas, mariachis u oficinistas, cuando la verdad es que todo en él gira alrededor de la oscuridad o, mejor dicho, de las diferentes formas de la oscuridad. Porque, para Thomas Ott, esta es casi un ser vivo que amenaza con devorarlo todo en cada viñeta. Ya desde su primera obra, "Tales of Error" (1989), el autor zuriqués nos dejó en claro que, para él, el mundo es un abismo, que además forma parte de otra sombra gigantesca, que es la vida. Prueba de ello es el siniestro cuaderno de viajes titulado "Recuerdos de México" (2000), donde pone de manifiesto su extraño concepto de belleza.

Pero Ott va más allá, y logra que las tinieblas invadan incluso las mentes de sus (pobres) personajes. De esta manera dota a cada una de sus historias con hombres y mujeres de personalidad fracturada, en constante angustia y sin un momento de descanso. Resulta agotador verlos correr, por ejemplo, a través de las páginas de "Cinema Panopticum" (2005) y saber que, por más esfuerzo que hagan, no encontrarán la luz al final del túnel, sino todo lo contrario.

 

El silencio

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Otra de las características propias del autor de "t.o.t.t." (2002) es el silencio o, lo que es mejor, la fobia a las palabras. Lo supe desde mi primer contacto con el artista, por medio de "Greetings from Helville" (1995): el terror que expresa es el mismo que nos sobreviene en ciertas pesadillas, en las que el grito muere ahogado aun antes de salir de nuestra boca. Todo en su trabajo parece provenir de un miedo al contrario, y el silencio no es la excepción. De ahí la expresividad, de ahí los gestos dramáticos y las iluminaciones imposibles que nos remiten al mejor expresionismo alemán.

Sin embargo, lo más interesante del trabajo de Thomas Ott es que, sin lugar a dudas, seguirá atrayendo. Porque su principal técnica no es la carte-a-gratter, sino el horror primitivo a no poder ver o escuchar. Es ese miedo el que nos lleva una y otra vez hacia su obra, como insectos atraídos por la belleza de una flor venenosa. Así funciona el arte, y así funciona el horror.

El superhéroe de Tennessee

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[Esta es una versión reducida de "El superhéroe de Tennessee. Puedes leer el artículo completo en La Superchica de Krypton Nº 06]


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No sabes lo que es una vida memorable, Darkseid.

Hay tantas cosas que por tu culpa [Supergirl] ya no experimentará.

Placeres tan sencillos como una tarta de manzana,

conducir un descapotable una cálida noche de verano,

jugar al béisbol con los amigos,

sentir bajo sus pies la nieve recién caída.

Cuando tenía dos años, Michael Turner y su madre se mudaron a Tennessee, a una casa detrás de un lago. El pequeño Michael no quería ni pensar en entrar al agua. La sola idea le aterraba. Diez años después, aquel niño recibía una medalla como campeón nacional de esquí acuático.

Veinticinco años después de aquel episodio, los corredores del hospital de Santa Mónica, California, se atiborraban de dibujantes, guionistas y demás personalidades del cómic. Todos tenían algo en común: lloraban por un amigo que había decidido luchar contra el cáncer, y había perdido.

Todo lo que ocurrió entre aquellos dos momentos corresponde a la biografía de uno de los más grandes artistas que el mundo del cómic haya conocido: Michael Layne Turner.

 

El chico nuevo de Top Cow

Corría la década del ochenta, y por las calles de Aspen se podía ver a un novato recién llegado, caminando altivo y con una carrera triunfal dentro de sus proyectos de vida. Fue así que, tras algunos inevitables fracasos, el joven Turner (intento imaginar cuánta determinación debió haber necesitado un artista con cero experiencia para tocar puertas cada vez más grandes) logró calificar para una entrevista en Top Cow, editorial encabezada ya desde aquel entonces por Marc Silvestri. Este le pidió que dibujara un edificio. El chico de Tennessee puso manos a la obra, y al cabo de unos minutos le entregó aquel que para Silvestri fue uno de los peores dibujos de un edificio que había visto en su vida, y  se lo hizo saber: "parece un molde de pan".

No obstante, obedeciendo a su instinto, Silvestri le encargó una nueva prueba y lo dejó a solas por un par de horas. A su regreso lo esperaba el mismo chico, en el mismo escritorio, con una hoja de papel muy parecida a la primera, pero esta vez con un dibujo impresionante, casi perfecto. La entrega y el espíritu de lucha habían hecho su trabajo.

La magia del cine:

imágenes parpadeantes en una sala oscura,

el olor del pop-corn.

Por aquel entonces Michael Turner descubrió el buceo, no solo como actividad física, sino como detonante para la imaginación. A decir de sus colegas de Top Cow, la fascinación del chico nuevo por un mundo totalmente ajeno, por aquella oscura extensión varias veces más vasta que la tierra y poblada por seres de fantasía, lo hacía delirar de gusto. Así nació Fathom, uno de los personajes emblemáticos del imaginario turneriano. A partir de entonces, todo empezaría a cambiar.

 

Un supervillano invisible

Fathom narraba las aventuras de una especie de amazona subacuática. La serie fue un éxito desde el primer número. Algo había ella, más allá de aquellos cuerpos de anatomía reimaginada que ya empezaban a transformarse en el sello distintivo de su autor, que llamaba la atención de los asiduos al cómic de pequeñas editoriales.

Al cabo de unas semanas Turner sintió por primera vez un dolor punzante en la cadera, un dolor que persistía, como si el malestar utilizara su propio ahínco contra él mismo. Una vez en el hospital, el diagnóstico fue claro: cáncer.

Música:

que una canción te haga regresar a la primera vez que la oíste,

ir al baile de graduación,

bailar lento y agarrado.

Turner inició el tratamiento. Le quitaron tres kilos y medio de hueso de la cadera. Los doctores dijeron que probablemente no volvería a caminar, y se equivocaron. Unos cuantos meses después, aquel mismo Michael Turner caminaba hacia la oficina de Silvestri para comunicarle que su tiempo en Top Cow había terminado: el dibujante enfermo de cáncer había encontrado en su delicada condición las agallas para fundar su propia empresa a mediados de la década del noventa, cuando la industria del cómic en los Estados Unidos colapsaba a causa de internet, los blockbusters y la llegada de la era digital. Con su renuncia, se firmaba la partida de nacimiento de Aspen MLT.

 

Una lucha heroica

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El primer gran encargo de la flamante ASPEN MLT, como si Turner hubiera dotado a su sello de la buena estrella que lo caracterizaba, fue la producción editorial de aquella que se convertiría en una de las series más importantes de la carrera de todos los involucrados: "La Superchica de Krypton", en colaboración con el veterano guionista Jeph Loeb, en el año 2004.

Inicialmente, ambos artistas abordaron la serie como un trabajo. Después de todo, eran profesionales bien instalados en el mercado. Sin embargo, poco a poco la vida fue estrechando los lazos emocionales entre guionista y dibujante: Sam, el hijo de Loeb, también sufría de aquel extraño cáncer que aquejaba al joven originario de Tennesse que tan lejos había llegado en el mundo del cómic.

Me pregunto en qué pensaría Loeb mientras escribía "La Superchica de Krypton" para un dibujante cuya salud empeoraba cada vez más, pero cuyo ánimo permanecía intacto. Me pregunto si ideó aquellos diálogos desde la frustración del padre que sabía que su hijo no lo sobreviviría. Me pregunto, finalmente, si las dolorosas palabras con las que Superman increpa a Darkseid en el último número de la serie no serían en realidad un yo velado del mismo Loeb, increpándole a Dios lo aciago de sus designios.

Sam Loeb aún logró escribir un argumento para Batman/Superman Nº 26, antes de caer derrotado por el cáncer en el 2005, a la edad de 17 años. De Michael Turner sabemos el resto. Dejó de existir en el 2008, cuatro años después de la publicación de "La Superchica de Krypton", dejando al mundo huérfano de su talento. A los lectores nos queda la grata experiencia de poder disfrutar de su trabajo a través de estas publicaciones, las cuales es necesario atesorar para demostrarle a la muerte que, por desgracia para ella y por fortuna para nosotros, el cómic sí es para siempre.

La emoción del primer beso.

El dolor de perder a su primer amor.

Una comida familiar de domingo.

La seguridad del hogar.


En memoria de Michael Turner (1971-2008)

Viva la muerte: EC Comics y el Reinado del Terror

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Terminaba la década de 1940, y el mundo salía de uno de los más grandes conflictos bélicos de la historia: la Segunda Guerra Mundial. La paz se consolidó luego de un gran período de expectativa, y con ello el hombre común dejó de lado la efervescencia política. Como consecuencia, el superhéroe como encarnación de la justicia patriótica perdió súbitamente todo sentido. Los gustos de la población cambiaron de dirección hacia lo desconocido, y la industria, que había hecho de los enmascarados su gran especialidad a lo largo de varios años, se vio de pronto sin nada que ofrecer.

Fue entonces cuando el editor Bill Gaines se percató de que, a pesar de que la guerra había terminado, el hombre seguía teniendo la necesidad de alimentar su propio miedo. Lo demás fue consecuencia. No pasó mucho tiempo antes de que EC Comics, sello encabezado por Gaines, lanzara al mercado sus títulos emblemáticos: "Tales from the Crypt", "Vault of Horror" y "Haunt of Fear", inaugurando así un reinado de sangre y violencia en el cómic norteamericano que terminaría con acusaciones de grueso calibre para sus editores e investigaciones federales de por medio.

 

Como fábulas, pero con sangre

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"Muerte vudú" (Tales from the Crypt Nº 23), "Semillas de la muerte" (Haunt of Fear Nº 05) y "Un ligero caso de asesinato" (Vault of Horror Nº 33) son solo algunos de los títulos de las historias cortas que poblaban las páginas de los principales títulos de EC Comics. Estas, además, venían firmadas por gigantes de la historieta, por aquel entonces artistas aún desconocidos o en pleno ascenso: Wally Wood, Johnny Craig, Harvey Kurtzman y Al Williamson, entre otros tantos. Es decir, el material publicado era de una calidad incuestionable. No obstante, la violencia contenida en cada una de las revistas era explícita y algo más: tortura, canibalismo y brujería se alternaban sin ningún respiro, y eran presentadas a través de portadas y portadillas confeccionadas al gusto de los estómagos más resistentes.

Sin embargo, violencia aparte, lo que Gaines nos ofrecía a través de "Tales from the Crypt", "Vault of Horror" y "Haunt of Fear" no eran historias inmorales. Antes que eso, eran cuentos de una didáctica perturbadora, donde el codicioso y el infiel, el criminal y la instigadora veían recompensado su mal hacer con castigos sádicos y ejemplares, con cierto regusto a justicia divina. Al final, en las historias de EC Comics el mundo era tan maniqueo como en los cómics de superhéroes, donde por décadas no hubo lugar a medias tintas. Eso sí, con una diferencia: sin en el material promovido por Gaines habían buenas intenciones, estas permanecían sumergidas en el fondo de un mar de sangre.

 

Muerte y resurrección de Gaines

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El escándalo se cocinó a fuego lento, primero entre ciertos lectores jóvenes, luego entre sus padres y, al final, en el círculo de la psiquiatría y la política. De esta manera, el primer gran golpe contra el terror fue la publicación, en 1954, de "Seduction of the Innocent", obra del psiquiatra norteamericano de origen alemán Fredric Wertham. Por medio de dicha obra, Wertham se encargó de condenar a la historieta criminal y de vincularla con la delincuencia juvenil, transformando al cómic (sobre todo al publicado por Bill Gaines) en un problema social de proporciones federales. Cabe resaltar que el cómic, por aquel entonces, estaba muy lejos de ser considerado un objeto de culto. Era más, bien, un entretenimiento infantil light y sin pretensiones. En consecuencia, al tratarse de una industria tan venida a menos, la estocada asestada por Wertham fue poco menos que mortal.

Con ocasión del caso Estes Kefauver, Wertham fue convocado para testificar ante el subcomité del senado, y así lo hizo. Posteriormente Gaines subiría al mismo estrado, a defender su trabajo. Los resultados fueron desalentadores: a pesar de que el senado no culpó directamente a los títulos publicados por EC Comics, recomendó a los editores que controlaran sus propios contenidos. Fue así que se fundó la Comics Code Authority, organización autorreguladora que, como primera medida, prohibió que los títulos de las revistas incluyeran las palabras "Horror", "Terror" o "Weird", saboteando sin ninguna discreción al grueso de las publicaciones de EC Comics.

Por desgracia, la casa editora de Gaines terminó por sucumbir ante la censura y el odio de los buenos ciudadanos. Luego de más de un problema judicial por contravenir las normas de la Comics Code Authority, "Tales from the Crypt", "The Vault of Horror" y "The Haunt of Fear" publicaron sus últimos números, marcando el fin de una era de siniestra fecundidad.

Gaines, sin embargo, no decayó en la descabellada misión de vivir del riesgo editorial. Ante la caída de sus títulos emblemáticos, decidió enfocar todo su esfuerzo en una de las revistas humorísticas de la casa, que para entonces ya empezaba a cosechar una pequeña legión de fanáticos: MAD Magazine. El resto es historia.