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Cómics.21

César Santivañez

César Santivañez

Soy el cómic. Laureado, a veces prohibido y otras molido a palos pero siempre con una sola consigna: entretener a millones. Yo puedo transportarlos entre mundos y hacer que pasen grandes aventuras con sus personajes favoritos.

Algunos seguidores de mi magno reino serán los encargados de transmitirles la palabra escrita, así como de digerir y responder todas sus inquietudes acerca de mí en este blog. Digan conmigo: Larga vida al cómic. ¡Larga vida al cómic!

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Viva la muerte: EC Comics y el Reinado del Terror

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Terminaba la década de 1940, y el mundo salía de uno de los más grandes conflictos bélicos de la historia: la Segunda Guerra Mundial. La paz se consolidó luego de un gran período de expectativa, y con ello el hombre común dejó de lado la efervescencia política. Como consecuencia, el superhéroe como encarnación de la justicia patriótica perdió súbitamente todo sentido. Los gustos de la población cambiaron de dirección hacia lo desconocido, y la industria, que había hecho de los enmascarados su gran especialidad a lo largo de varios años, se vio de pronto sin nada que ofrecer.

Fue entonces cuando el editor Bill Gaines se percató de que, a pesar de que la guerra había terminado, el hombre seguía teniendo la necesidad de alimentar su propio miedo. Lo demás fue consecuencia. No pasó mucho tiempo antes de que EC Comics, sello encabezado por Gaines, lanzara al mercado sus títulos emblemáticos: "Tales from the Crypt", "Vault of Horror" y "Haunt of Fear", inaugurando así un reinado de sangre y violencia en el cómic norteamericano que terminaría con acusaciones de grueso calibre para sus editores e investigaciones federales de por medio.

 

Como fábulas, pero con sangre

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"Muerte vudú" (Tales from the Crypt Nº 23), "Semillas de la muerte" (Haunt of Fear Nº 05) y "Un ligero caso de asesinato" (Vault of Horror Nº 33) son solo algunos de los títulos de las historias cortas que poblaban las páginas de los principales títulos de EC Comics. Estas, además, venían firmadas por gigantes de la historieta, por aquel entonces artistas aún desconocidos o en pleno ascenso: Wally Wood, Johnny Craig, Harvey Kurtzman y Al Williamson, entre otros tantos. Es decir, el material publicado era de una calidad incuestionable. No obstante, la violencia contenida en cada una de las revistas era explícita y algo más: tortura, canibalismo y brujería se alternaban sin ningún respiro, y eran presentadas a través de portadas y portadillas confeccionadas al gusto de los estómagos más resistentes.

Sin embargo, violencia aparte, lo que Gaines nos ofrecía a través de "Tales from the Crypt", "Vault of Horror" y "Haunt of Fear" no eran historias inmorales. Antes que eso, eran cuentos de una didáctica perturbadora, donde el codicioso y el infiel, el criminal y la instigadora veían recompensado su mal hacer con castigos sádicos y ejemplares, con cierto regusto a justicia divina. Al final, en las historias de EC Comics el mundo era tan maniqueo como en los cómics de superhéroes, donde por décadas no hubo lugar a medias tintas. Eso sí, con una diferencia: sin en el material promovido por Gaines habían buenas intenciones, estas permanecían sumergidas en el fondo de un mar de sangre.

 

Muerte y resurrección de Gaines

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El escándalo se cocinó a fuego lento, primero entre ciertos lectores jóvenes, luego entre sus padres y, al final, en el círculo de la psiquiatría y la política. De esta manera, el primer gran golpe contra el terror fue la publicación, en 1954, de "Seduction of the Innocent", obra del psiquiatra norteamericano de origen alemán Fredric Wertham. Por medio de dicha obra, Wertham se encargó de condenar a la historieta criminal y de vincularla con la delincuencia juvenil, transformando al cómic (sobre todo al publicado por Bill Gaines) en un problema social de proporciones federales. Cabe resaltar que el cómic, por aquel entonces, estaba muy lejos de ser considerado un objeto de culto. Era más, bien, un entretenimiento infantil light y sin pretensiones. En consecuencia, al tratarse de una industria tan venida a menos, la estocada asestada por Wertham fue poco menos que mortal.

Con ocasión del caso Estes Kefauver, Wertham fue convocado para testificar ante el subcomité del senado, y así lo hizo. Posteriormente Gaines subiría al mismo estrado, a defender su trabajo. Los resultados fueron desalentadores: a pesar de que el senado no culpó directamente a los títulos publicados por EC Comics, recomendó a los editores que controlaran sus propios contenidos. Fue así que se fundó la Comics Code Authority, organización autorreguladora que, como primera medida, prohibió que los títulos de las revistas incluyeran las palabras "Horror", "Terror" o "Weird", saboteando sin ninguna discreción al grueso de las publicaciones de EC Comics.

Por desgracia, la casa editora de Gaines terminó por sucumbir ante la censura y el odio de los buenos ciudadanos. Luego de más de un problema judicial por contravenir las normas de la Comics Code Authority, "Tales from the Crypt", "The Vault of Horror" y "The Haunt of Fear" publicaron sus últimos números, marcando el fin de una era de siniestra fecundidad.

Gaines, sin embargo, no decayó en la descabellada misión de vivir del riesgo editorial. Ante la caída de sus títulos emblemáticos, decidió enfocar todo su esfuerzo en una de las revistas humorísticas de la casa, que para entonces ya empezaba a cosechar una pequeña legión de fanáticos: MAD Magazine. El resto es historia.