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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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Mensajes ocultos

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"Le recitó poema a su novia y ella no se dio cuenta de que era una canción de Dragon Ball"; "Querida alarma: me gusta cuando callas porque estás como ausente"; "Gol de Sócrates: Solo sé que fue gol"...  En estos ejemplos, que circulan por el mundo de las redes sociales, se aprecian muestras de textos que, bien vistos, deben activar en nuestra mente el recuerdo de otros textos, de forma que se comprenda cabalmente el mensaje y el receptor pueda entrar al juego propuesto por el emisor.

Así, en el primer ejemplo, la novia creyó erróneamente ser la musa que inspiró el poema recitado por su chico; es decir, no fue capaz de reconocer en él la lectura de la letra de una de las canciones del manga japonés; en el segundo, la alarma gusta más callada, como ausente, tal como en el poema 15 de Neruda: "Me gustas cuando callas porque estás como ausente..."; en el último ejemplo, la frase acuñada por Sócrates para explicar la imposibilidad del conocimiento absoluto sirve de juego para el meme en el que el futbolista griego homónimo (Sokratis Papastathopoulos) anota un tanto contra Costa Rica en el último mundial (2014).

Y así, en la expresión cotidiana o en los textos académicos (tesis, artículos, ponencias...), se echa mano de frases (Fin de semana> "Fin de cebada"), refranes ("A Dios rogando..."), citas (Como dice mi papá: "El que no llora no mama"), letras de canciones (Está bien, "odio quiero más que indiferencia"), referencias literarias ("Como dijo aquel genio esta vida es un sueño... y soñaré"), frases de programas televisivos ("Fue sin querer queriendo") o películas ("Siempre nos quedará París") y un amplio etcétera, a través de los que el emisor desea dotar su texto de mayor expresividad, ser creativo (aunque repita lo dicho por otro) con distintas finalidades: desde servirse de una autoridad en la materia tratada para darle fuerza a su punto de vista hasta lograr un efecto humorístico, parafraseando o parodiando un texto anterior.

Todos estos ejemplos (y los que podamos añadir a la lista) son una muestra de "intertextualidad"; esto es, el uso de las palabras de otros, directa o indirectamente, en la expresión propia (sea oral o escrita). Así, el hablante recrea en su texto las producciones contemporáneas o históricas que han pasado a formar parte de ese conocimiento compartido por una comunidad de hablantes y que resultan claves no solo en la producción del mensaje, sino en su interpretación. Así, por ejemplo, el eslogan de un candidato a la alcaldía de Lima "Trabajaremos hasta quemar el último cartucho", a través de la referencia al héroe nacional Francisco Bolognesi, pretende, por medio del intertexto, que las cualidades del héroe --valentía, ejemplo, honor, sacrificio...--, se asocien también a su imagen de candidato.

Asimismo, la intertextualidad implica poder emplear y reconocer las formas textuales usadas en una comunidad de hablantes, de manera que no se empieza a producir un texto desde cero, sino con una especie de molde (más o menos flexible) aprendido formalmente (en la escuela) o de manera indirecta (por experiencia vital). Es decir, al escribir una carta, por ejemplo, se sigue un modelo, unas formas, un estilo..., que permite al receptor identificarla como tal y, además, suponer cómo será el texto: que habrá un saludo, una fecha, una información relevante, etc. Y lo mismo podría decirse de cualquier texto: hemos aprendido a contar y a reconocer chistes y chismes, cuentos y anécdotas; a hablar por teléfono, a distinguir una noticia de una crónica deportiva, etc.

Con la intertextualidad, pues, el emisor pone a prueba la capacidad del receptor para identificar el intertexto y evocar las connotaciones que este aporta a su texto. En este juego importa tanto lo que el emisor sabe, lo que forma parte de su bagaje cultural, como lo que supone que su receptor es capaz de reconocer.

Shirley Yanuaria Cortez González

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