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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

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Fenómenos hidrometeorológicos

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(Fuente: RPP Noticias, 23 de febrero del 2017)

En los últimos meses, son varios los países América del Sur que están sufriendo los embates de los fenómenos hidrometeorológicos, es decir, aquellos que son originados por el agua y que ocasionan efectos negativos en la población, la economía y la infraestructura de las ciudades, debido a que las condiciones meteorológicas extremas. Estos fenómenos (ciclones tropicales, sequías, inundaciones, entre otros tipos de desastres naturales) suelen manifestarse con precipitaciones muy recargadas. 

En este sentido, el Diccionario de la lengua española (2014) distingue los diferentes nombres que estos fenómenos -según la forma en la se presenten- pueden tener. Además, es importante mencionar que todos estos términos tienen el mismo campo semántico, es decir, comparten un sema principal o parte importante de su contenido: fenómeno meteorológico, agua y lluvia, los cuales son entendidos ampliamente y sin ambigüedades por cualquier hablante hispano. Así, de manera general, no es lo mismo hablar de una llovizna o garúa ('lluvia menuda que cae blandamente'), que de un aguacero ('lluvia repentina, abundante, impetuosa y de poca duración'), ni de un chubasco ('aguacero con mucho viento'), o del término chispear ('llover muy poco, cayendo solo algunas gotas pequeñas'); ni mucho menos de un diluvio ('inundación de la tierra o de una parte de ella, precedida de copiosas lluvias').

Por otra parte, debido a que los idiomas están en un constante proceso de evolución en cuanto a la creación de términos que permiten precisar e identificar realidades distintas, el Diccionario de americanismos (2010) recoge una serie de vocablos que, aunque morfológicamente guardan una estrecha relación con la palabra de la cual provienen, señalan una clara distinción de significado entre cada uno de los fenómenos hidrometeorológicos a los que se refieran dependiendo del país en el que se usen.

Precisamente, la palabra lluvia es el término que presenta la mayor cantidad variaciones. Así, se registra lloviznarse que significa 'empaparse a causa de la lluvia'; lloviznazgo, definido en Cuba como una 'lluvia corta y repentina'; llovezón, que en Venezuela se entiende como una 'lluvia persistente'; lluviarada, nombre con el que se conoce en Argentina a una 'lluvia torrencial'; y llovedera, que en México, Cuba y El Salvador se refiere a una 'lluvia persistente'.

Del término chubasco se registran dos variantes: chubasca o chubazo, precisado en Venezuela como una 'lluvia fuerte y de poca duración'; y chubasquina, término con el que se comprende en Honduras a la 'lluvia persistente, intensa y de corta duración, que se caracteriza por estar acompañada con viento'.

De la palabra agua proceden los vocablos aguacero y aguacerazo, que en México, República Dominicana, Colombia y Venezuela sirve para referirse a la 'lluvia fuerte y prolongada'. En este punto, es posible establecer una distinción entre aguacero blanco y un aguacero de corbata. Así, el primero, en Venezuela, se entiende a modo de una 'lluvia suave y persistente'; mientras que el segundo, se define en República Dominicana como una 'lluvia muy copiosa y fuerte'.

Unos términos que pueden resultar curiosos para algunos y que implican una diferencia semántica son chisperío, que en Paraguay y Honduras se usa para referirse una 'gran cantidad de relámpagos', y harinear, que el Diccionario de americanismos define como el hecho de 'llover con gotas muy menudas' (Andalucía y República Dominicana).

De este modo, es posible entender que las palabras, aunque parezcan iguales y se usen para referirse a un mismo aspecto, guardan sutiles diferencias de significado que permiten precisar e identificar realidades que son distintas como las comprendidas en los fenómenos hidrometeorológicos.

  Cecilia Lopez Baca

 

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