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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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Nuevos sentidos, la misma palabra

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Nelly Trelles Castro
Universidad de Piura

El nivel léxico-semántico es uno de los niveles importantes de la lengua, el más amplio y abarcador de todos, pues no solo estudia el significado de las palabras aisladas, sino también de las frases, las oraciones y los discursos; y, además, los cambios semánticos que afectan a las palabras por diversas circunstancias.

Este nivel es estudiado por dos disciplinas lingüísticas: la lexicología y la semántica. La lexicología se dedica a los lexemas, es decir, a la forma y el significado lexical, mientras que a la semántica se le atribuye el estudio de las significaciones concretas que se darían en el plano del habla. En conclusión, ambas tienen que ver con el estudio del significado.

El significado y el significante de cada palabra, en un estadio determinado de la lengua, presentan una relación fija, estable. Pero esta relación entre el significante y el significado no es inmutable; así es como se crean nuevas palabras o desaparecen otras. Asimismo, es más frecuente encontrarnos con palabras que adquieren nuevos sentidos. Estos cambios se producen de manera lenta y solo son perceptibles cuando se han consumado totalmente. Un ejemplo de lo dicho, lo tenemos en la palabra atómico, la cual hasta antes de 1945 tenía un único significado: 'adjetivo perteneciente o relativo al átomo'; pero con el desarrollo de la bomba atómica y los experimentos relacionados con el núcleo del átomo, el adjetivo atómico se enriqueció con otras acepciones que son recogidas en el Diccionario de la lengua española (2014): 'Que emplea la energía atómica. Arma atómica', 'relacionado con los usos de la energía atómica o sus efectos. Refugio atómico'.

Lo mismo sucedió con la palabra discoteca que ha sumado al sentido antiguo 'colocación de discos' el de 'local o mueble en que se aloja una colección de discos'. Y, aunque en el DEL (2014) señale como significado de discoteca el siguiente: 'Local público donde sirven bebidas y se baila al son de música de discos', en ninguna discoteca se baila "al son de la música de discos" puesto que estos han pasado a ser piezas "arqueológicas" de adorno. Actualmente, se baila con equipos electrónicos más sofisticados o más sencillos como puede ser el uso de un USB.

Estas variaciones de sentido vistas con perspectiva de muchos años, resultan más profundas: el latinismo caput cuyos significados eran 'cabeza' y 'parte principal de una cosa y extremo', en la Edad Media, cambio su forma a cabo (caput˂cabo) y perdió, además, el primer sentido. Ahora conserva solo el de extremo, al que se ha sumado una nueva acepción: 'militar de la clase de tropa inmediatamente superior al soldado o marinero e inferior al sargento'.

El cambio de sentido se debe a que el significado, al ser de carácter mental, tiene límites imprecisos y, por tanto, no es tan fácil que se dé una coincidencia de significado entre distintas personas y en diferentes épocas.

Otra  causa  del  cambio  semántico proviene  de  las  realidades  externas -nuevos inventos, situaciones sociales, políticas, etc.- que cambian con el tiempo y los hablantes no siempre inventan una nueva palabra, sino que atribuyen sentidos diferentes a palabras o significantes ya existentes. Así, las palabras pueden extender su significado. Es lo que sucedió con la palabra siesta, cuyo significado tenía que ver con la 'hora sexta' (romana), es decir, el mediodía (hora calurosa) que luego pasó a significar también 'hora del mediodía' y después el 'descanso' que se toma a esa hora, normalmente, después de la comida (en el Perú y otros países, después del almuerzo).

También, el sustantivo pluma que designaba solo 'pluma de ave', pero que luego, debido a que la pluma de ave se utilizaba para escribir, se usó también para indicar 'cualquier instrumento que sirve para escribir con tinta'. En el Diccionario de la lengua española (2014), 6 de las 19 entradas que se registran están relacionadas con la primera acepción: 'Cada una de las formaciones córneas de que está cubierto el cuerpo de las aves y que consta de un tubo o cañón inserto en la piel y de un eje con barbillas', 'pluma de ave que, cortada convenientemente en la extremidad del cañón, servía para escribir', 'Instrumento de metal, semejante al pico de la pluma de ave cortada para escribir, que sirve para el mismo efecto colocado en un mango de madera, hueso u otra materia', 'pluma estilográfica', 'Habilidad o destreza caligráfica' 'Escritor, autor de libros u otros escritos. Las mejores plumas del país', 'Estilo o manera de escribir. Escribe con pluma mordaz.', 'Profesión o ejercicio de la escritura. María vive de la pluma' (...).

La sinonimia también puede ser la causa de cambios semánticos pues, muchas veces, obliga a que una de ellas cambie y precise su sentido, para que no quedar desplazada: lidiar y litigar, tenían el mismo significado: 'pelear'. Ahora, han repartido su uso: lidiar significa, entre otras cosas, 'batallar, pelear, hacer frente a alguien, oponérsele'. Mientras que litigar se usa, principalmente, para 'pleitear, disputar en juicio sobre algo. Altercar, contender'. (DLE, 2014).

En el español de América, debido al seseo, los homófonos coser y cocer han distribuido sus significados respecto al uso de los participios para continuar coexistiendo ambos. Y empleamos cosido: Este botón está mal cosido; pero, la carne no la quiero tan cocinada (en vez de cocida).

En conclusión, una manifestación de la vitalidad del idioma y de la capacidad creativa de los usuarios serán los cambios que siempre se darán en nuestra lengua y que muchas veces escapan a nuestra percepción.

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