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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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Desencuentros en la lengua española

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Abelardo Pérez Mejía

Las lenguas no son uniformes. Al expandirse, van presentando en cada comarca alejada, diferentes manifestaciones de realización. Los hablantes asimilan estos patrones surgidos espontáneamente en su región y van marcando, en la lengua coloquial y popular, variaciones de diversos tipos tales como el timbre de entonación, al que popularmente se le conoce como "dejo"; nuevas palabras; e incluso distintas formas de construir una oración.

En el campo léxico, el dialecto enriquece al idioma a través del vocabulario. Mediante las palabras, cada zona muestra el brote de su ingenio y su sentir. Esta variación ocasiona, muchas veces, un desencuentro idiomático que en el español es muy frecuente al cruzar las fronteras. Si uno va para Colombia y le ofrecen servirle un tinto, tal vez no lo entienda hasta que le explican que se le está ofreciendo una tacita de café; si viaja a Uruguay y le ofrecen un refuerzo, usted, quizá, se sienta desconcertado porque lo han visto indefenso, pero si lo acepta, le traerán un sándwich; y en Argentina, si le dicen que la pava está caliente, usted seguro se antojará porque recordará su "jueves de pavita", pero en realidad le quieren decir que el agua de la tetera está a punto de hervir. 

Un ecuatoriano come guineo; un nicaragüense, banano y un peruano, plátano; el argentino usa remera; el mexicano se pone playera y el peruano utiliza polo. A la hora de viajar, mientras aquí vamos en una combi o en un micro, un mexicano irá en un camión o pesero, en tanto un santiagueño chileno viajará en una liebre y el habanero, en su destartalada guagua. Esta riqueza léxica puede generar conflictos entre los mismos hablantes; así pues, confesar que uno es piña puede ser la declaración de la mala suerte para un peruano, pero en oídos de un salvadoreño sería confesar que uno es homosexual.

Para terminar este breve artículo me referiré a un desencuentro idiomático que tuve en mi calidad de profesor, al atender a un alumno que recién llegaba de Argentina. Después de informarle sobre la exigencia del curso, le aconsejé diciéndole que si no estudiaba a conciencia, a fin de año iba a salir jalado. Después de pronunciar esta última palabra, me miró y muy extrañado e incómodo me preguntó por qué le había dicho eso. Le recalqué la lógica del estudio: Si no estudias, vas a estar jalado, reprobado, desaprobado. Después de utilizar estos sinónimos respiró aliviado, sonrió y me dijo que estar jalado para un argentino es estar drogado.


Abelardo Pérez Mejía es docente de Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle y labora en diferentes centros de enseñanza de la ciudad de Lima. Tiene un bachiller en periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza. Actualmente, cursa una maestría en Educación en la Universidad de Piura (UDEP). Su ámbito de investigación está relacionado con temas de lexicología, ortografía y la competencia comunicativa oral.

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