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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

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Los epicenos

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epicenos

Eliana Gonzales C.
Universidad de Piura

¿Cuál es el femenino de cóndor? ¿Cuál es el masculino de avispa? ¿Es correcto decir que avestruza es el femenino de avestruz? ¿Se puede decir La serpiente macho es venenoso? Estas son algunas de las preguntas que nos suelen plantear, con respecto al género, los alumnos no solo de ciclos elementales sino también de los de un nivel superior.

Es probable que nos asalten estas dudas porque el hablante tiende a establecer siempre parejas del tipo: gato/gata, palomo/paloma, perro/perra... entendiendo que uno es macho y el otro hembra. Pero, ¿qué ocurre en parejas como manzano/manzana y jarro/jarra? ¿Se trata acaso de decir que manzano es el macho y manzana es la hembra? De ningún modo.

Para aclarar este tema, lo primero que debemos explicar es que no es lo mismo género que sexo. El género es una cuestión gramatical; en cambio, el sexo es un asunto biológico. Así, decimos que en nuestra lengua todos los sustantivos, designen seres animados o seres inanimados, tienen género: masculino o femenino: calendario (masculino), lápiz (masculino), libro (masculino), llaves (femenino), caja (femenino), cartera (femenino)... ¿Qué ocurre, entonces, con el sexo? ¿Todos los sustantivos tienen sexo? La respuesta categórica es no. Por lógica, sabemos que no cabe hablar de sexo en sustantivos del tipo calendario, lápiz, libro, llaves, caja, cartera... pues este rasgo solo lo poseen los seres animados. Así, el género y no el sexo -por razones evidentes- de caja es femenino y el de libro es masculino.

Esto nos lleva a centrarnos en los llamados sustantivos epicenos que pueden definirse como aquellos  sustantivos que tienen un solo género y que no poseen ninguna marca formal que permita al hablante determinar el sexo del referente: ballena, hormiga, cocodrilo, tiburón... Los dos primeros ejemplos son sustantivos femeninos, los dos segundos, son masculinos; pero, ¿cómo sabemos cuál es el sexo de cada uno?

Para hacer explícito el sexo del referente en el caso de los animales y de las plantas se recurre a las formas macho o hembra: ballena macho/ballena hembra, cocodrilo macho/cocodrilo hembra, palmera macho/palmera hembra, plátano macho/plátano hembra, ruda macho/ruda hembra... En cambio, en el caso de las personas se prefiere emplear los términos masculino o femenino (personaje masculino/personaje femenino), pero también varón y mujer (personaje varón/personaje mujer).

¿Y cómo se establece la concordancia? Para hacer concordar a un sustantivo epiceno, se tiene en cuenta el género gramatical de dicho término y no el sexo del referente; por ejemplo, en la oración La criatura nació débil y enfermiza notamos que aparece la palabra enfermiza en género femenino porque el sustantivo epiceno criatura también lo es. Son asimismo sustantivos epicenos: víctima, persona, vástago, turista, caracol, gusano, lombriz, abeja, abejorro, mosquito, araña, avispa, avestruz, perdiz, águila, cóndor, lechuza, cocodrilo, rinoceronte, hipopótamo, jirafa, cuy, hámster, liebre, serpiente, culebra, y otros más. Han dejado de serlo: elefante, tigre y rata; pues existen elefanta, tigra (también tigresa) y rato.

Casos peculiares resultan ser los sustantivos rehén, bebé y miembro. Según se recoge en el manual de la Nueva gramática de la lengua española (2010: 2.4.2a) rehén está ampliamente documentado como epiceno (Ella era el único rehén/Él era el único rehén), pero actualmente predomina su uso como sustantivo común en cuanto al género (el rehén/la rehén). El caso de bebé (también bebe) es  particular, pues en muchos países hispanoamericanos se suele usar como común  en cuanto al género (Es un bebé precioso/Es una bebé preciosa), incluso se usa la forma beba, muestra clara de cambio de género condicionada por el sexo. En cambio es epiceno en España (Tuvieron una niña, un bebé precioso). Ahora bien, miembro se usa como sustantivo epiceno cuando designa la persona que se integra en un grupo o comunidad (Ella es el miembro más joven del grupo); sin embargo, según el referido manual, empieza a ser utilizado como sustantivo común (Ella es el miembro más joven del grupo/Ella es la miembro más joven del grupo). Es incorrecto, en cambio, el femenino miembra.

Finalmente, para responder a nuestras preguntas iniciales, cabe precisar que debemos formularlas de otra manera: ¿Cuál es el género de los sustantivos cóndor y avispa? Cóndor es un sustantivo de género masculino y avispa es un sustantivo de género femenino. ¿Es correcta la oración La serpiente macho es venenoso? No, porque el adjetivo venenoso tiene que mantener la concordancia con el género del sustantivo serpiente. La forma correcta sería La serpiente macho es venenosa.

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