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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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Del dicho al hecho

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frases

Lady Olivares Mauricio
Universidad de Piura

Muchos de nosotros, en algún momento, hemos escuchado las famosas frases: Brilla por su ausencia, Se le han subido los humos, Me levanté con el pie izquierdo, No entiendo ni jota, o Tiró la casa por la ventana. Sabemos lo que queremos decir con cada una de ellas y las hemos utilizado en más de una ocasión, pero desconocemos de dónde provienen.

Pues bien, descifremos qué hechos dieron origen a estas expresiones y empecemos con brillar por su ausencia. En el antiguo Imperio romano, una de las costumbres era exhibir en los funerales los retratos fúnebres de los antepasados del difunto; pero, según escribe el célebre historiador Tácito, en su obra Annales, en los funerales de Junia, esposa de Casio y hermana de Bruto (asesinos de Julio César), los retratos que más llamaban la atención eran los de estos personajes porque brillaban por su ausencia. Más tarde, en el s. XVIII, el poeta francés André de Chenier, puso de moda esta expresión en su obra Tiberio, al escribir: "Delante de la urna fúnebre llevaban a sus antepasados ⁄ entre todos los héroes, que, presentes a nuestros ojos, ⁄ provocaban el dolor y el reconocimiento, ⁄ Bruto y Casio brillaban por su ausencia". Así es como nace nuestra primera expresión que aún se usa hoy para resaltar, a veces de manera irónica, la ausencia o falta de alguien o algo en un lugar o circunstancia en donde debería estar.

La segunda frase también le debe su nacimiento a las costumbres romanas, pues las familias distinguidas solían colocar, en el atrio de la casa, los retratos o bustos tallados en piedra de sus antepasados: padres, abuelos, bisabuelos, hermanos, tíos... junto a los altares de los dioses familiares en los que se encendía el fuego sagrado y se quemaba incienso. Con el paso de tiempo los bustos se iban ennegreciendo por el humo y, las imágenes más antiguas, iban adquiriendo un color oscuro por efecto del polvo, los humos y la contaminación. De este modo, los atrios con más imágenes renegridas o con más humos simbolizaban un mayor poderío familiar y un cierto tono aristocrático del que se alardeaba con frecuencia. De allí surgen las expresiones Anda con unos humos, Se le han subido los humos, Hay que bajarle los humos con el sentido de comportamiento altivo, vanidoso o con presunción exagerada.

En cuanto a Levantase con el pie izquierdo tiene un claro sentido negativo o pesimista. La costumbre o superstición indica que para tener un buen día o que una empresa llegue a buen fin es necesario empezar con el pie derecho, pues el lado izquierdo era considerado 'torcido', 'antinatural' y, por ende, de mala suerte. Este significado atribuido al lado izquierdo se deba tal vez a la creencia religiosa de que los buenos se encuentran a la derecha de Dios y los malos a su izquierda. Jesús mismo al resucitar está a la derecha de Dios Padre, por lo tanto el lado izquierdo se valora como lo contrario, lo negativo. Es más, en latín izquierdo era sinester, siniestra, sinestrum, término que dio origen a la palabra siniestro, adjetivo con el que se califica a hechos aciagos, desafortunados o malintencionados.

La siguiente expresión: No le entendí ni jota o No sé ni jota indica la completa ignorancia de una persona y su origen tiene que ver con la letra en mención. Efectivamente, la letra jota de nuestro alfabeto procede de la iota griega que, a su vez, provendría de la iod hebrea que era la letra más fácil de escribir, con lo cual, si alguien no podía hacer ese trazo, no estaba capacitado para aprender el resto de letras y, en consecuencia, quedaba como un ignorante.

Por último, la famosa Tirar la casa por la ventana tiene un origen más literal y simple, pues en el s. XVIII, Carlos III instauró la lotería en España y los ganadores tomaron la costumbre de tirar por la ventana todos los enseres viejos: ropa, muebles, adornos, etc. Este gesto era una forma de despedirse de la pobreza y darle paso a una nueva prosperidad. Con el tiempo la costumbre cambió pero la frase quedó fosilizada con el sentido de quien gasta o vive con más de lo necesario.

Por lo tanto, estimado lector, si pensaba que estas frases fueron inventadas en el siglo pasado o en este, se equivocó pues llevan una larga tradición y han sido usadas por muchas generaciones.

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