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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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La coma en los vocativos

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vocativo_coma

Eliana Gonzales Cruz
Universidad de Piura

No es lo mismo decir Alberto deja de llorar que Alberto, deja de llorar. Una simple coma hace la diferencia. En la primera oración estamos afirmando algo de Alberto (que ha dejado de llorar); en la segunda estamos pidiéndole algo (que deje de llorar). Desde el punto de vista gramatical, en el primer caso, Alberto es el sujeto de la oración; en el segundo, es un vocativo, un elemento extraoracional.

El vocativo es aquella palabra o grupo de palabras que se usan para llamar la atención del interlocutor, es decir, de la persona o personas que nos escuchan: Rosa, ¿quieres ir al cine esta tarde?; Has de saber, amigo, que estoy feliz de verte; Feliz aniversario, amor mío. Se caracteriza porque puede ir al inicio del enunciado (Rosa), en medio (amigo) o al final (amor mío); además, podemos identificarlo porque en el plano escrito siempre aparece aislado por medio de la coma. En cambio, en las expresiones orales no siempre suele ir separado por pausas, aunque se enuncia con una curva de entonación descendente.

Si bien usamos los vocativos para llamar la atención del receptor, también aparecen al iniciar un diálogo: Carolina, ¿cómo estás?; en los saludos: Hola, Alfonso; Buenos días, Rosalía; Feliz cumpleaños, Marta; en las peticiones: Mozo, un helado; y en las disculpas: Lo siento, señorita; Permiso, mi capitán. Si se sitúan al final de estructuras interrogativas y exclamativas, los vocativos deberán incluirse antes del cierre del signo: ¿Qué tal, Luisa?; ¿Por qué estás preocupado, José?, ¡Márchate, Carlos!

Ahora bien, cabe señalar que cuando usamos una fórmula de tratamiento cortés (estimado, querida, apreciada...) seguido del nombre a modo de saludo en cartas y documentos no se escribe coma, sino dos puntos.

Finalmente, señalamos que a menudo solemos olvidarnos de la llamada «coma vocativa» que lo acompaña, sobre todo en aquellas expresiones tan familiares como saludos y despedidas: Hola, Martín; Buenas noches, Pablo; Chau, Felipe, Hasta pronto, Juliana... Por ello, a propósito de la despedida, quiero cerrar, deseándoles una feliz Pascua de Resurrección, estimados lectores.

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