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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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"Y qué piurana al decir ¡gua!"

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El che de los argentinos, el choy de los bolivianos y el gua de los piuranos son solo algunos ejemplos de los innumerables términos que utilizamos para expresar espontáneamente sentimientos de diversa índole. En lingüística, tales palabras reciben el nombre de interjecciones y se caracterizan por la posibilidad de constituir, en sí mismas, enunciados independientes. En este artículo pretendemos analizar las interjecciones che y gua partiendo de su etimología hasta llegar a describir su comportamiento gramatical y pragmático en el ámbito piurano.
Al igual que en Argentina -como también en Paraguay, Uruguay y Rio Grande do Sul (Brasil)-, los piuranos usamos el che para enfatizar algo con un valor de rechazo o asombro "¡Che, qué gracioso! Me invitas y yo pago". Pero, a diferencia de esos lugares, no lo llegamos a utilizar como vocativo -para llamar o dirigirnos a una o varias personas-: "Che, pibe"; "Che, no hagan ruido"; ni como muletilla a lo largo del discurso "que sí che, que lo vi".

Existen diversas teorías acerca de su etimología; la más extendida es la que le atribuye un origen guaraní (Paraguay), donde che aparece con el significado de mi/mío y es utilizado como tratamiento de respeto; así, "che patrón" equivaldría a "mi señor". Otra teoría ve un aporte del catalán valenciano (España), que mantiene el uso del che semejante al argentino. 

En el uso, ha pasado a ser una forma de tratamiento de personas con un gran poder de liderazgo; de este modo, es común oírlo en nombres de ciertos caudillos políticos como el denominado Che Guevara. En Perú y en otros países se utiliza para caracterizar y parodiar el habla de los argentinos; incluso, en la crítica deportiva se extiende su uso para el tratamiento de los futbolistas que juegan destacadamente fuera de su país; así tenemos el caso del Che Carranza

Existen también varias hipótesis acerca de la etimología de la interjección gua. Se le atribuye un origen quechua; también, caribe y africano; incluso se dice que resultaría de la alteración fonética de ¡bah! o de una reducción de la interjección ¡guarda! Lo cierto es que gua se utilizó con mucha vitalidad en la Lima del siglo XIX, donde ya cantaba el dicho "No hay limeña sin gua". Si bien actualmente en la capital no se registra su uso, en Piura -así como en la costa de Ecuador, algunas partes de Colombia, Venezuela, Bolivia, el interior argentino; y en las ciudades españolas de Canarias y Valencia- todavía se conserva para expresar admiración y sorpresa. Así, López Albújar en estos versos refleja la vitalidad del típico gua piurano (En Toro Montalvo, 1996: 321):
 

¡Qué guapa china la Carmela!
¡Cómo se mece al caminar!
Que bien mangache es su lisura
y qué piurana al decir
¡gua!

Che y gua, en ocasiones, pueden aparecer unidas: "¡Che, gua...qué lisura!". Y a menudo precediendo a un sustantivo "¡Gua, paisano!". Algunas veces, por necesidades expresivas, hacemos alargamientos vocálicos del tipo: "¡Cheeeeeee! ¿Qué te pasa, compadre?", "¡Guaaa! Seré tonta". 

Concluimos diciendo que en nuestro ámbito ambos términos estarían dentro de la clasificación de interjecciones expresivas, junto con ay, ah, oh, Jesús, caray...; aunque debemos advertir que, a diferencia de estos términos ejemplificados, tienen una mayor estabilidad en el sentido de que se orientan siempre a contextos que exigen asombro por parte del emisor. Es decir que, mientras che y gua conservan en sí mismos la idea de una actitud de asombro por parte del hablante, interjecciones como ¡ay! dependen totalmente del contexto para significar: "¡Ay, qué pena!", "¡Ay, qué alegría!", "¡Ay, qué dolor!".
 

Shirley Verónica Chumacero Ancajima

Es magíster en Filología Hispánica por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Madrid - España. Tiene los estudios concluidos de Maestría en Lengua y Literatura, Universidad de Piura. Sigue la línea de investigación sobre Teatro, Literatura y Didáctica. Es coautora de  Entregas a Elena, Reflexiones sobre el uso de nuestra lengua, libro que recopila artículos publicados en el diario  Correo de Piura; asimismo, ha elaborado el manual autoinstructivo Programación y Evaluación en Lengua y Literatura (UDEP), y ha escrito varios artículos relacionados con el teatro y la literatura.

Foto: David Stanley (CC BY 2.0)

2 comentarios

Excelente comentario, en Piura se se sigue utizando el término "Che". Hay una frase que hasta ahora no entiendo generalmente la usan en las zonas rurales "Le cuadra ".
Mi pregunta es como nace la palabra "Churre".

Me sorprende leer la expresión Choy como propia y típica de Bolivia. He pasado varios años en ese país y jamás escuché tal expresión. Supongo que corresponde al estereotipo de libros académicos que quedan obsoletos o es una expresión que ha quedado superada por otras nuevas que denotan el mismo uso. imagino que es la misma caricaturización que se hace con todos los peruanos y su "pe" tan transversal al que cuesta acostumbrarse.

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