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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

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"Estábanos parados en la esquina..."

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Lady Noelia Olivares Mauricio - Docente de la Universidad de Piura

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Es curioso escuchar algunas veces decir: *Estábanos parados en la esquina cuando la vimos pasar...; sin embargo, si pidiéramos a la misma persona que pusiera por escrito lo que acaba de decir, con seguridad escribiría: "Estábamos parados en la esquina cuando la vimos pasar...". Entonces, ¿por qué en un caso es *estábanos y en el otro estábamos?

Para empezar, debemos hacer la distinción entre formas personales del verbo y formas no personales. Las primeras hacen referencia a las formas conjugadas en el accidente de persona (primera, segunda o tercera persona del singular o plural); mientras que las segundas, no. Por ejemplo, en juegas y jugamos, los morfemas o desinencias verbales -s  y -mos indican segunda persona del singular y primera persona del plural, respectivamente. En cambio, las formas no personales que corresponden a los llamados infinitivos (bailar, correr, imprimir), participios (bailado, corrido, impreso) y gerundios (bailando, corriendo, imprimiendo) no nos brindan este tipo de información.

Los morfemas o desinencias que indican número y persona en las formas personales del verbo provienen del latín; y ya de manera específica -mos deriva del -mus latino, que en su evolución convierte la u en o. Así tenemos que amabamus da lugar a amábamos; y sumus, a somos.

En cambio, las formas no personales del verbo, al carecer de las desinencias de número y persona, utilizan de manera enclítica los pronombres personales átonos (me, te, se, nos, lo, la, los, las, le, les); es decir, se unen directamente a la forma verbal. Así, escuchamos construcciones como asombrarte, imprimirlo, amarla, escondiéndose, donde te, lo, la y se son parte de dichas formas verbales. Con respecto a esto, debemos aclarar que los participios no aceptan la posposición de pronombres; de allí que nunca se dice: *imprimídolo, *corrídote, *asombrádonos.

Ahora bien, centrándonos en el uso de *estábanos en lugar de estábamos vemos que las formas no personales del verbo, al no tener la desinencia -mos, pueden ir acompañadas del pronombre personal átono nos para referirse a la primera persona del plural, como en escribirnos o escribiéndonos. Precisamente, por analogía con este hecho, cuando los hablantes conjugan el verbo en primera persona del plural, tienden a utilizar nos, en las formas personales porque la identifican con el pronombre tónico nosotros. Sin embargo, esto último solo ocurre en los tiempos verbales cuya sílaba tónica (la que tiene la mayor fuerza de voz) se encuentra alejada de la marca de persona; así, es común escuchar: *esbanos y *traranos en lugar de las formas correctas estábamos y trajéramos; pero es muy difícil que nos encontremos con palabras como: *dejanos por dejamos o *traerenos por traeremos. En el primer caso, las sílabas tónicas -tá- y -jé- se separan de la marca de primera persona del plural (-mos) por las sílabas -ba- y -ra-; mientras que en la segunda serie, -ja- y -re-, donde recae la mayor fuerza de voz, están antes de la marca de persona.

Asimismo, es más frecuente que los hablantes utilicen -nos por -mos en el pretérito imperfecto y el condicional simple del indicativo: *estábanos por estábamos, *estaríanos por estaríamos. No obstante, no debemos igualar este fenómeno lingüístico con las formas correctas del imperativo: míranos, llévanos, pues en este caso, el pronombre personal átono, nos, indica el objeto directo (nosotros: "Míranos a nosotros") y el verbo está conjugado en segunda persona del singular y no en primera persona del plural. Lo mismo sucede con las formas: dígannos, mírennos (segunda persona del plural: ustedes) conjugadas en modo imperativo y acompañadas del pronombre enclítico nos.

Si bien estos errores se dan más en el ámbito oral, habrá que corregirlos para que no lleguen a sistematizarse dentro de la lengua escrita.

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