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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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¿El alma destrozado o el alma destrozada?

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Es común que aparezcan estos errores de concordancia cuando el hablante desconoce que alma es un sustantivo femenino. La presencia del artículo "el" los confunde.

Cuando las palabras empiecen con una /a/ tónica (en la escritura puede ser "a" o "ha"), se deberá usar determinantes definidos (el) e indefinidos (un, ningún) masculinos: el hada, el agua, un alma, un aula, ningún águila...

Sin embargo, se presentan excepciones:

- La a, una hache (las letras), La Haya (la ciudad), la árabe (si nos referimos a una mujer de esa procedencia), la árbitra (profesión)...

 - Tampoco se usarán las formas masculinas si aparece un adjetivo entre los presentadores y el sustantivo: la inmensa águila, una filuda hacha, la generosa hada...

 - Asimismo, tendrán formas femeninas si dichos sustantivos están en plural: las aguas, unas almas, las aulas...


Ahora bien, si los adjetivos aparecen pospuestos, estos irán en femenino, pero con el presentador en masculino: el alma aventurera, un alma gitana, ningún alma caritativa...

Así pues, la forma correcta, gramaticalmente hablando, es "tener el alma destrozada".

 

3 comentarios

Cuando la persona es cultivada en la lectura, se le hace casi imposible cometer esos errores de concordancia en el genero, pero en la actualidad he observado este error con mucha frecuencia, incluso en gente de prensa y ni que decir en los estratos populares.

A mí parecer, en este post se comete un error común: se indica qué es lo correcto pero no por qué ni cómo se podría evitar el problema.

Hasta donde entiendo (utilizando su propio texto) se debe usar determinantes definidos (el) e indefinidos (un, ningún) masculinos para las palabras que empiecen con una /a/ tónica por un tema de cacofonía. Decir "la arma" suena mal. Así de simple. Y a mi parecer, saber por qué ayuda bastante a terminar de redondear la idea.

Finalmente, ¿cómo poder saber si arma es femenino si lo acompaña el artículo "el"? Pluralizando: "las armas".

No soy ningún especialista en el tema, es más acabo de descubrir su blog buscando una duda que tengo;, pero creo que si desean hacer un buen trabajo, agarrar un tema y escribir "esto debe ser así" y punto es algo que debería evitarse. Hasta se ve autoritario, poco amistoso, me hace recordar a los amargados profesores de lengua de los 80.

Gracias por el aporte, es muy bueno tener una fuente más de búsqueda.

Arturo Panana.

Estimado Arturo:
Alma es un sustantivo femenino y significa ‘parte inmaterial de los seres humanos’, ‘persona o cosa que da vida o impulso a algo’ y ‘persona o habitante’ (Diccionario de la Real Academia Española, 2001). Tal como lo explica la Nueva gramática de la lengua española (2009) y el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), decimos “el alma” porque en este caso el artículo femenino “la” toma obligatoriamente la forma “el” cuando se antepone a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica (gráficamente a- o ha-), así, decimos el águila, el alma, el aula o el hacha (y no la águila, la alma, la aula o la hacha).
Se trata, en estos casos, de una variante formal del artículo femenino que resulta de un proceso de evolución lingüística, tal como se explica a continuación:
“El artículo femenino la deriva del demostrativo latino illa, que, en un primer estadio de su evolución, dio ela, forma que, ante consonante, tendía a perder la e inicial: illa > (e)la + consonante > la; por el contrario, ante vocal, incluso ante vocal átona, la forma ela tendía a perder la a final: illa > el(a) + vocal > el; así, de ela agua > el(a) agua > el agua; de ela arena > el(a) arena > el arena o de ela espada > el(a) espada > el espada. Con el tiempo, esta tendencia solo se mantuvo ante sustantivos que comenzaban por /a/ tónica, y así ha llegado a nuestros días. El uso de la forma el ante nombres femeninos solo se da cuando el artículo precede inmediatamente al sustantivo, y no cuando entre ambos se interpone otro elemento: el agua fría, pero la mejor agua; el hacha del leñador, pero la afilada hacha. En la lengua actual, este fenómeno solo se produce ante sustantivos, y no ante adjetivos; así, aunque en la lengua medieval y clásica eran normales secuencias como el alta hierba o el alta cumbre, hoy diríamos la alta hierba o la alta cumbre: «Preocupa la actitud de la alta burocracia» (Tiempos [Bol.] 11.12.96). Incluso si se elide el sustantivo, sigue usándose ante el adjetivo la forma la: «La Europa húmeda [...] no tiene necesidad de irrigación, mientras que la árida, como España, está obligada a hacer obras» (Tortolero Agua [Méx. 2000]). Ante sustantivos que comienzan por /a/ átona se usa hoy, únicamente, la forma la: la amapola, la habitación. Ha de evitarse, por tanto, el error frecuente de utilizar la forma el del artículo ante los derivados de sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica, cuando esa forma derivada ya no lleva el acento en la /a/ inicial; así, debe decirse, por ejemplo, la agüita, y no el agüita. Este mismo error debe evitarse en el caso de sustantivos femeninos compuestos que comienzan por /a/ átona, pero cuyo primer elemento, como palabra independiente, comienza por /a/ tónica; así, por ejemplo, debe decirse la aguamarina, y no el aguamarina” (Diccionario Panhispánico de dudas, 2005).
Como vemos, la sustitución del artículo femenino “la” por “el” delante de un sustantivo que comience por “a” tónica (el agua, el águila, etc.) no obedece tan solo a la razón eufónica de evitar el encuentro de dos vocales iguales (la agua) sino que hay que acudir a una explicación de carácter histórico. Efectivamente, para reconocer el género uno puede acudir a las formas plurales: las aguas, las águilas, las almas…
Esperamos que nuestra explicación le sea útil. Agradecemos sus comentarios y consulta. Nuestro blog solo intenta difundir la norma estándar del español teniendo como base las sugerencias y los alcances que nos proporciona la Real Academia Española y los lingüistas dedicados al estudio de la lengua en su uso, en la medida que nos ayudan a desarrollar nuestra competencia lingüística en diferentes situaciones comunicativas.
Saludos cordiales.
Castellano Actual

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