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Castellano Actual

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Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.

Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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Archivos Mayo 2012

Los pronombres: "situadores" y sustitutos por siempre

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Susana Terrones Juárez
Docente de la Universidad de Piura

Cuando hablamos, y más aún cuando escribimos, tenemos la necesidad de reemplazar algunas palabras por otras con el fin de evitar su repetición. En español existe un conjunto de términos que señalan o remiten a unos ya mencionados en el texto o que anticipan a otros en el devenir del discurso. Entre esos términos encontramos los llamados pronombres personales, los posesivos, los demostrativos, los relativos, los indefinidos, etc. Son todos elementos "situadores" (Coseriu, 1967: 301) por el hecho de que se relacionan con las personas que intervienen en el acto comunicativo, y además funcionan como "proformas" o sustitutos textuales.

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¿Menús o menúes?

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Las palabras terminadas en í, ú tónicas tienden a admitir las dos variantes del plural (-s y -es): manís o maníes, rubís o rubíes, tabús o tabúes. Sin embargo, en el caso de menú, en el DPD (2005) se recoge que «El plural asentado en la lengua culta es menús» y que «Se desaconseja el plural *menúes».

Neologismos necesarios e innecesarios en el lenguaje económico

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Carlos Arrizabalaga
Docente de la Universidad de Piura

El léxico económico es extraordinariamente amplio y dinámico. Ha tomado de las matemáticas "dividendo", y de la medicina el "diagnóstico" que puede aplicarse a la situación financiera de una empresa. Son cultismos latinos "déficit", "superávit", "inflación" y "obsolescencia" ('envejecimiento de ciertos sectores comerciales o industriales'). Generalmente estos adquieren un significado desconocido en su lengua original: "inflatio" significaba 'inflamación' o 'dilatación del estómago', de donde viene también "flatulencia". Pero "negocio" sigue significando, básicamente, lo mismo que hace dos mil años, lo que demuestra que nuestro mundo moderno en buena cuenta no es tan distinto al que vio relucir, con sus luces y sus sombras, el imperio romano.

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Adelante y delante

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Con verbos de movimiento debe emplearse el adverbio adelante, por ejemplo: Vete para adelante; Vamos adelante; ¡Adelante, soldados!

En los demás casos se usará delante, adverbio que indica situación: Ponte delante de mí; Delante no se ve nada.

Cabe indicar que no existe la locución *adelante de algo o de alguien. Lo correcto es delante de:*No digas malas palabras adelante de una dama (forma incorrecta). Se debería decir: No digas malas palabras delante de una dama (forma correcta).

Lo que tienen de "salteado" el lomito y el tallarín "saltado"

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Claudia Mezones Rueda
Docente de la Universidad de Piura

Leía en una receta cibernética "Cuando la carne está tomando buen color (...), incorpore rebanadas de ají amarillo. Saltéelas unos segundos. Incorpore cebollas cortadas en cuatro o en seis trozos relativamente grandes y gruesos. Saltee hasta que los vea cambiar de color. En este momento incorpore tomate cortado en cuartos u octavos, según sean ovalados o redondos. Déjelos saltear el tiempo suficiente para que tomen temperatura". Entonces, rápidamente pensé si esta denominación de "saltear" los alimentos tenía mucho o poco que ver con los nombres del lomito y el tallarín saltado.

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Hoy fui yo; mañana, tú

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Continuamente se suelen omitir o elidir los verbos para favorecer a la fluidez de la expresión, pero a veces se corre el riesgo de caer en ambigüedad o en alguna incorrección como en el caso del título: Hoy fui yo; mañana, tú. En este caso se debe recordar que aunque el verbo que aparece explícito (fui) y el omitido (irás) no necesariamente han de coincidir en número y persona (por ejemplo: Carlos es abogado; María, enfermera y ellos, ingenieros), sí lo han de hacer en  tiempo (en el ejemplo anterior el verbo explícito y los omitidos estarían en tiempo presente).  Por tanto, la forma correcta de la expresión sería: Hoy fui yo; mañana irás tú o Temprano fui; más tarde, tú; después, ella.  

¿Suramericano o sudamericano?

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Nelly M. Trelles Castro
Docente de la Universidad de Piura

Una de las dudas que ahora se nos puede presentar a los habitantes de América del Sur es no saber cuál es la forma correcta del gentilicio para denominar a los oriundos de esta parte del continente: ¿sudamericanos? o ¿suramericanos? Porque mientras pensábamos que la forma "sudamericano" era la general y más usada, resulta que en Internet y en el periodismo digital, especialmente de España, se viene utilizando, desde hace algún tiempo, el término "suramericano". Con lo cual, parece ser que la globalización también ha llegado a esta palabra, y Colombia, Venezuela y los países del Caribe vienen imponiendo el vocablo "suramericano".

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Usos del sufijo -azo

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Generalmente, -azo / -aza se suele identificar como sufijo aumentativo, es decir, una unidad morfológica perteneciente a la derivación apreciativa: escandalazo, orejaza, etc. Efectivamente, -azo / -aza es un sufijo aumentativo que añade a la palabra a la cual se une, adjetivo o sustantivo, el contenido afectivo de aumento o ponderación.

Además, este sufijo puede aportar connotaciones elogiosas: Ana escribió un articulazo, Es un gustazo hablar contigo; y connotaciones peyorativas: Se cree todo un jefazo, Lo golpeó con su manazo. Entonces,  ¿cómo saber la verdadera interpretación de una palabra con sufijo -azo / -aza? Pues, frecuentemente, es el contexto el que determina la interpretación pertinente. 

*Ven a verme lo más antes posible

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Hace poco escuché decir a un amigo: "Ven a verme lo más antes posible". Esta frase peculiar me permitió identificar la presencia de un error que debemos corregir: no se puede decir "más antes", pues por sí solo el adverbio de tiempo "antes" se refiere a algo que sucederá lo 'más pronto', ni tampoco se puede decir "más después", ya que "después" se refiere a un hecho que acontecerá 'más tarde, más adelante',  por tanto, sería repetitivo e incorrecto usar el adverbio de cantidad "más" con estas formas, pues la expresión quedaría como: *más más pronto o *más más tarde. En conclusión, sería recomendable modificar la frase de la siguiente manera: Ven a verme lo más pronto posible.

Recibirá su pasaporte "dentro de" o "al cabo de" una semana

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Al escuchar o leer  esta oración, algunos hablantes podrían tener dudas acerca de qué diferencia hay entre una y otra locución preposicional y sobre cuál sería más apropiada o correcta. Empezaremos diciendo que ambas introducen expresiones de tiempo, sin embargo, se distinguen en que "dentro de" se usa para referirse a un plazo que se iniciará a partir del momento de la enunciación (Empezaremos las clases dentro de un mes); mientras que "al cabo de" se usa para indicar un periodo temporal ya finalizado en el momento de la enunciación (Los manifestantes fueron recibidos al cabo de una semana). De esta manera, la forma correcta de la oración planteada inicialmente sería: "Recibirá su pasaporte dentro de una semana".  

Nombres con historia

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Eliana Gonzales Cruz
Docente de la Universidad de Piura

Es sabido que varias de las palabras que usamos en nuestro vocabulario empezaron siendo nombres propios y, poco a poco, quedaron reducidos a comunes; así, nombres literarios tan conocidos como Celestina, don Quijote, Lazarillo y don Juan han pasado a ser: celestina 'una alcahueta'; quijote 'un idealista, un soñador'; lazarillo 'una persona que guía y acompaña a un ciego o a alguna otra necesitada' y donjuán 'un gran seductor de mujeres'.

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¿Enfrente o en frente?

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Ambas formas son correctas; así, yo puedo decir: La casa de enfrente es amarilla o La casa de en frente es amarilla. En ambos casos significa 'lo que está delante'.

Según se precisa en el DPD (2005), actualmente se prefiere la forma escrita en una sola palabra: También participaron mis amigos que viven en la casa de enfrente.

En cambio, es incorrecto usar estas formas con posesivos: *enfrente mío, *enfrente tuyo, *enfrente suyo... tan frecuentes en nuestro medio. Las formas correctas serían: enfrente de mí, enfrente de ti, enfrente de él...

O sea... tú me entiendes ¿no?

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Fabiola Bereche Álvarez
Docente de la Universidad de Piura

Qué fácil nos resulta escuchar en estos tiempos, particularmente en los jóvenes, expresiones como: "Bueno... me entiendes, ¿verdad?... sí... ¿no cierto?". Y es que en la actualidad notamos que cada vez con mayor frecuencia los hablantes recurren constantemente a las llamadas muletillas o "latiguillos" (término dado por José Martínez de Sousa, 2001; 120). 

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Los días y los meses

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Los días de la semana sí admiten el determinante antepuesto, preferentemente, artículo: El lunes empezarán las clases, No iré a Lima el viernes; sin embargo, los meses no necesitan de ningún determinante para precisar la referencia temporal que el contexto oracional le exija: Octubre es el mes de los milagros, El calor es insoportable en enero y febrero. Aunque cabe recordar que si el nombre del mes, acompañado de un complemento, trata de distinguirse de otro por algún rasgo particular, el uso antepuesto de los determinantes resulta apropiado, por ejemplo: El mayo de 1984 fue un mes inolvidable, Nos conocimos un febrero del año 2000. Renunciamos el diciembre pasado.

¿Da lo mismo palta que pera?

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Claudia Mezones Rueda
Docente de la Universidad de Piura

De buenas a primeras, podemos responder que no. Sin embargo, hubo hace más de quinientos años a quienes les pareció lo mismo. Y vamos a explicar por qué.

Cuando la lengua española se desplazó de España a América, comenzó inmediatamente a adaptarse a las nuevas realidades ambientales, a las nuevas formas de vida y a las necesidades que surgían para quienes la hablaban. De esta manera, la lengua española empieza a enriquecerse condicionada de manera natural por un medio desconocido, y en la mayoría de los casos se enfrentó al hecho de no contar con la palabra que definiera exactamente la nueva realidad. Y como es de esperarse, los españoles tuvieron que ingeniárselas para darles nombres y explicarlas. 

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¿Licúo o licuo?, ¿adecúo o adecuo?, ¿evacúo o evacuo?

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Hoy se puede decir adecúo, licúo, evacúo tanto como adecuo, licuo, evacuo.

Estos verbos se acentúan; es decir, llevan la sílaba tónica, en la penúltima sílaba  como en averiguo, averigua...

El hombre poco a poco se adecua a los vertiginosos cambios de la tecnología.

Asimismo, la Real Academia considera válida la conjugación acentual como actúo, actúa debido a la frecuencia de su uso y a que está bastante extendida.

Los socorristas evacúan rápidamente a los pasajeros heridos.

El gas natural se licúa  porque es más fácil de transportar.

Todavía no me adecúo a esta situación.

El problema con -mente

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Hay hablantes que tienden a confundir como compuestas, aquellas palabras que se han formando a partir del sufijo derivativo adverbial -mente. Es preciso aclarar que, aunque suene redundante, la forma -mente es un sufijo y no una raíz; de allí que las palabras que se formen a partir de la unión de un lexema con -mente, siempre son derivadas adverbiales.

El error se genera debido a que los usuarios de la lengua confunden dicho sufijo con el sustantivo mente. Hay que aclarar que -mente forma adverbios de modo a partir de un adjetivo, en su gran mayoría, en grado positivo que no pierde la acentuación inicial (Ortografía de la Lengua Española, 2010): normalmente, cortésmente, rápidamente, etc.

Ortografía para mypes

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Carlos Arrizabalaga L.
Docente de la Universidad de Piura

Las siglas parecen muy modernas pero existen desde los tiempos del Imperio Romano, cuyas legiones iban precedidas por la famosa enseña SPQR. Otra sigla famosa es la INRI con que clavaron a Nuestro Señor en la cruz. Otras sirvieron para reconocer a las órdenes religiosas desde la Edad Media.

Hoy por hoy nos rodean especialmente en el mundo comercial. Caben dos posibilidades: se leen o se deletrean. Lo primero pasa cuando se acomodan bien al silabeo castellano: como BID (Banco Interamericano de Desarrollo), RUC (Registro Unificado de Contribuyentes), que se leen directamente porque forman sílabas aceptables. En cambio tenemos siglas como PBI (producto bruto interno), IGV (Impuesto General a las Ventas), AFP (Administradora de Fondos de Pensiones), TLC (Tratado de Libre Comercio) que siguen deletreándose. En general, funcionan como sustantivos y admiten artículo: el IGV, una AFP. Algunas tienen plural y esto presenta problemas en la escritura.

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¿Romper la hoja o quebrar la hoja?

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En muchos casos, se suele utilizar, indistintamente, "romper" y "quebrar": José rompió el vaso o José quebró el vaso. Sin embargo, estos dos verbos son sinónimos parciales, es decir, no se puede reemplazar uno por otro en todos los contextos, como sucede con Romper la hoja, que no se puede sustituir por Quebrar la hoja. Este es el caso en el que ambas palabras dejan de funcionar como sinónimas porque el contexto comunicativo así lo exige. La hoja no puede quebrarse porque no es un material de vidrio como sí puede suceder con un vaso o un espejo. Por tanto, los sinónimos de una palabra deben elegirse adecuadamente según el contexto comunicativo en el que se van a emplear.

Es inaugurar

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El diptongo au de "inaugurar" suele simplificarse en a, tanto en su grafía como en su pronunciación. Todas las palabras de su familia léxica pueden llegar a verse afectadas por este mismo uso: *inagurar, *inaguración, *inagurado, etc. Lo gramaticalmente correcto en estos casos, es mantener el diptongo au, ya que la regularidad del verbo "inaugurar" hace que varíe su terminación, pero no su estructura interna: La inauguración será a las 6 de la tarde; El puente fue inaugurado el mes pasado.

Echo y hecho

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Aunque se pronuncian igual, no deben confundirse en la escritura. Las formas "echo", "echas", "echaste"... del verbo "echar" ('dejar caer, verter, tirar') se escriben sin h: Siempre echo los papeles en la papelera; Yo no echo la sal en la sopa antes de servirla, la echo después.

Hecho, en cambio hace referencia a 'suceso, acontecimiento': El hecho ocurrió a las 5 de la tarde; y también corresponde a las formas "hecho", "hecha", "hechas", del verbo "hacer"  ('producir, elaborar, ejecutar...'): Ya están hechas las tortillas; Veo que no has hecho la tarea.

Haciendo flashes a los extranjerismos

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Susana Terrones Juárez
Docente de la Universidad de Piura

"Hoy se juega el clásico entre Universitario de Deportes y Alianza Lima. ¡Arriba la U! ¡Arriba Alianza! se lee en los eslóganes que llevan los fans de ambos clubes. Los periodistas toman posición y esperan captar los mejores flashes del partido. Es la noche del debut: córneres, penaltis, goles... Eso esperan todos: goles". Comentarios de este tipo aparecen a menudo en la prensa deportiva local, todos ellos cargados de términos especializados y palabras procedentes de otras lenguas o extranjerismos.
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Allí y ahí

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Allí y ahí son dos adverbios de lugar, de los cuales el primero se emplea cada vez menos que el segundo. Allí, que significa 'en aquel lugar', suele usarse en correlación con "aquí", para designar un sitio indeterminado: Por dondequiera se veían hermosas flores; aquí, rosas y dalias, allí, jacintos y claveles; en ocasiones, equivale a 'entonces, en tal ocasión': Allí fue el trabajo. En cambio, ahí significa 'en ese lugar o a ese lugar': Dejó los verdad.libros ahí. También se emplea con el sentido de 'en esto, o en eso': Ahí está la dificultad; o de 'esto o eso': De ahí se deduce que es mejor adquirirlo. Por ahí puede conocerse la verdad.

 

Bueno, bueno, bueno...

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Shirley J. Cortez González
Docente de la Universidad de Piura

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Sin duda, alguna vez habrá oído que hay personas polifacéticas, es decir, que no tienen una sola actividad, sino que siempre parecen encontrar algo nuevo en lo que desempeñarse. Así mismo ocurre en la lengua, pues hay palabras que cumplen distintas funciones, sean gramaticales o pragmáticas, como sucede con bueno. Si nos preguntaran qué trabajo realiza la palabra bueno, en español, seguramente lo primero que se nos ocurriría sería la de adjetivo: niño bueno, año bueno, trabajo bueno, etc. Sin embargo, bueno es una de las palabras más "polifacéticas" del español y, además, de ser adjetivo, se emplea también como "marcador del discurso". Esto quiere decir que bueno se emplea para guiar las inferencias que se realizan en la comunicación, o sea, ayudan a adelantar información. Si nos detenemos a observar cuándo empleamos bueno en nuestra conversación, veremos que lo hacemos con distintas finalidades, aunque sea algo inconsciente. Veamos algunos casos:

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¿Enmendar o enmiendar?

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Los seres humanos solemos cometer errores, algo propio de nuestra naturaleza, pero también es cierto que podemos enmendarlos y mejorar. Por eso, la palabra "enmendar" siempre estará presente a lo largo de nuestra vida. Pero, ¿cuál es su significado? En el Diccionario de la Real Academia Española (2001) se define como 'resarcir, subsanar los daños'. Así que en lo lingüístico, debe "enmendar" el error de decir *enmiendar.

El ingenioso hablante

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Karent Urízar González
Docente de la Universidad de Piura

Sabemos que para comunicarnos los hablantes somos muy ingeniosos y tomamos todo lo que está a nuestro alcance para hacernos entender. Incluso hay veces que, cuando una explicación no es suficiente para expresar lo que queremos, recurrimos a símbolos o ejemplos. Por eso, generalmente cuando conversamos con un amigo en ambiente distendido, utilizamos un lenguaje no solo más coloquial sino figurado, lleno de imágenes que a causa de su uso habitual no solemos identificar las metáforas que incluimos. Por ejemplo, para decir que los futbolistas corren velozmente, se dice que son rápidos como "liebres": nadie quiere "tortugas" en su equipo, tienen que ser muy "moscas" para que ningún "sapo" lo golee.

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La irregularidad de apretar

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Apretar es un verbo irregular que al conjugarse, se diptongan las formas cuya raíz es tónica: "aprieto", "aprietas", etc. Es frecuente, sin embargo, encontrar que muchos hablantes emplean las formas *apreto, *apretas, etc. Puede entenderse que el error tiene su origen en las conjugaciones que no se diptongan porque tienen una raíz átona: "apretamos", "apretaba", "apreté", etc. Siguiendo el ejemplo de esta conjugación regular, muchos hablantes pueden conjugar incorrectamente el verbo apretar. No debemos olvidar, entonces, que se trata de un verbo irregular, y como tal, puede presentar  ciertas variaciones en su conjugación.

Hay nombres que dejan huella II

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En el artículo anterior comentábamos algunos casos de epónimos o nombres de personas que daban su nombre a lugares, épocas, estilos, corrientes culturales, acciones y objetos. Dado el gran número de voces eponímicas que pertenecen a otros ámbitos, resulta interesante ilustrar tal vitalidad con otros ejemplos.

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Casar y cazar

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A veces, los hablantes suelen confundir la escritura de algunas palabras homófonas. Esto sucede, por ejemplo, con los verbos "casar" y "cazar". El primero, se usa más como pronominal ("casarse") y hace referencia a la 'acción de contraer matrimonio'; el segundo, es un verbo transitivo que hace referencia a 'buscar o seguir a las aves, fieras y otras muchas clases de animales para cobrarlos o matarlos'. Así que estas formas se usarán correctamente en enunciados como El próximo mes nos vamos a casar y El próximo mes iremos a cazar.

Hay nombres que dejan huella I

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Dantesco, donjuán, párkinson y Bolivia son palabras que han sido creadas en honor a la persona que protagonizó una historia (Dante, don Juan Tenorio), que estudió una enfermedad (James Parkinson) o que lideró un pueblo (Simón Bolívar). Estas palabras, que confieren estos personajes reales o ficticios y que constituyen el preciado galardón de perpetuarse en la vida a través de los diccionarios y enciclopedias, reciben el nombre de epónimos.

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¿Tajador o tarjador?

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A veces, nos encontramos ante la duda de si es correcto utilizar "tajador" o "tarjador" para referirnos a lo que conocemos también como "sacapuntas". En el Diccionario de la Real Academia Española (2001) encontramos registradas ambas palabras, pero claramente diferenciadas por su significado: "tajador", 'que taja', es una 'cuchilla, semejante a un raspador, que se utiliza para cortar materias laminadas blandas, como el cuero, cartón, chapa de plomo, etc.'; en cambio, "tarjador" es la 'persona que raya en la tarja ('corte o hendidura que se hace como señal') lo que se va sacando fiado, o lo que se cuenta'.

En el Diccionario de americanismos (2010) se registran ambas formas (tajador y tarjador) como propias de algunas zonas hispanoamericanas. Otros nombres que se registran son: tajalápiz y afilalápices.

Los dos puntos en títulos

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Según la Ortografía de la Lengua Española (2010), se utilizan los dos puntos para separar el concepto general del aspecto parcial en títulos o epígrafes. Así, es correcto escribir como título Julio Ramón Ribeyro: análisis profundo de su técnica cuentística. En el ejemplo propuesto, "Julio Ramón Ribeyro" es el concepto global y "análisis profundo de su técnica cuentística", el aspecto sobre el autor que se va a abordar en la investigación, y va escrito en letras minúsculas. 

Origen de las palabras "madre" y "mamá"

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El segundo domingo del mes de mayo se celebra el día de la madre; un día muy especial por el papel que ella representa en la sociedad, así como en la vida de sus seres queridos más cercanos: esposo e hijos. Entonces, quizá sea oportuno reflexionar sobre la visión léxico-semántica de las palabras: madre, mamá, entre otras, y sobre cómo esta visión influye en el contexto social.
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Eres una *reyna

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Ahora que se viene el día de la madre, no faltarán los anuncios que nos hablarán de la "reina" del hogar y de cómo agasajarla. Este sustantivo, que se emplea como nombre propio, común o como apelativo cariñoso, frecuentemente lleva a cometer errores en su escritura. Así, como en el título, lo encontramos escrito con y, en lugar de i, que es lo correcto, seguramente por analogía con el masculino rey.

Si bien la libertad creativa del hablante para formar nombres propios no la restringe ninguna norma académica, fuera de estas situaciones lo correcto es cambiar la ye por la i latina. Así que no se deje confundir: la reina con i; el rey con ye.

Lo que hay detrás de "madre"

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Susana Terrones Juárez
Docente de la Universidad de Piura

Canciones, poemas, oraciones, flores, regalos, etc., son algunas muestras de cariño con que los hijos rinden homenaje a las madres en su día; y aunque siempre las tenemos presente, sabemos que en Perú y en otros países de América se ha fijado el segundo domingo de mayo como fecha especial para celebrar el día de la madre. Desde este espacio saludamos a todas las "mamás" que hoy festejan al lado de los suyos y queremos dar realce al término "madre", explicando su origen, sus usos y su significado.

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Los participios de imprimir

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El verbo "imprimir" admite el uso de dos participios: "imprimido" e "impreso". Existe actualmente una tendencia que se inclina hacia el uso de la forma irregular "impreso", especialmente en Hispanoamérica. Podemos decir, entonces, que el uso de ambos participios en la formación de tiempos compuestos es correcto: He imprimido tres mil afiches o He impreso tres mil afiches.

A, ah, ha

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Aunque estas palabras suenan parecido, se escriben de manera diferente y tienen usos muy distintos. Ha es una forma del verbo "haber" seguida de un participio como en Aún no "ha encontrado" las explicaciones a sus dudas. A es una preposición que indica tiempo o lugar: He llegado aquí "a" las doce en punto. Por último, ah es una interjección que se utiliza para expresar sorpresa pena, sorpresa o admiración: ¡Ah!, qué lástima.

No te olvides de recordarme

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Ya desde la Antigüedad, era creencia común que los sentimientos se generaban o alojaban en el corazón. También se creía, y esto es menos sabido, que el corazón era fundamental para el organismo humano hasta el punto de ser el albergue de la memoria. Así lo presentaba  un sabio como Aristóteles en su tratado "Sobre la memoria y la reminiscencia", y de ahí viene que los romanos usaran la palabra recordari, que deriva de "cor" (corazón), y que llegó a nuestra lengua como recordar.recordar.jpg

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¿Alcahueta o alcahuete?

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El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, 2001) señala que ambas formas son correctas. La primera se usa como sustantivo femenino y la segunda, como sustantivo masculino. La palabra alcahuete, (también la forma femenina alcahueta) proviene del árabe hispánico
alqawwád y del árabe clásico qawwād, y hace referencia a la persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita. Así que es correcto decir: Mi tía es una alcahueta o Mi tío es un alcahuete.

¿Nos importa un comino?

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Ante la frecuencia con la que solemos expresar que algo "nos importa un comino", nos detendremos hoy en la importancia que este pueda tener en la cocina de nuestra lengua, más allá de sus cualidades gastronómicas. Como, además, esa expresión es equivalente a otras en las que aquella especia es sustituida por rábano, pepino o bledo, deberemos preguntarnos qué tendrán en común todos ellos para participar con igual solvencia en expresiones semejantes.

Más allá de tratarse de vegetales, algo que pocos saben respecto a bledo -planta comestible de poderosos valores nutritivos pero de insípido sabor-, todos estaremos de acuerdo en su uso frecuente para expresar lo poco que algo nos puede importar o el escaso valor que le podamos dar a algo, puesto que bledo y sus variantes son rescatadas de nuestras cocinas o de la canasta de la compra para formar parte de expresiones de desplante, rechazo o indiferencia.

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¡Oh! Ya no se tilda la "o"

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La Ortografía de la lengua española (2010) señala que ya no se debe tildar la conjunción disyuntiva "o" cuando aparezca entre dos cifras. Ejemplo: Tendrá 1 o 2 años; ya no *Tendrá 1 ó 2 años. Antes se justificaba la tilde porque la omisión ocasionaría la confusión con el número "0" (Tendrá 102 años); no obstante, los espacios en blanco a ambos lados de la conjunción y la diferente forma y menor altura que el número cero evitan la confusión. ¡Oh!, entonces, a marcar la diferencia en la escritura entre la letra "o" y el número "0".  

Veintiún mil niñas y veintiuna niñas

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¿Por qué habría diferencia en la concordancia de género entre los numerales y los sustantivos en ambos casos? ¿Por qué en el primer caso se dice "veintiún" y en el segundo "veintiuna" a pesar de que se trata del mismo sustantivo?

La respuesta es sencilla: el numeral cardinal mil se considera un adjetivo numeral ("mil carros") pero exige la apócope del numeral un en expresiones como "Trescientos un mil carros". Del mismo modo, los numerales complejos  como veintiuno o veintiuna pueden apocoparse cuando preceden a mil, por ejemplo Veintiún mil caballos, Veintiún mil estrellas o veintiuna mil estrellas. Sin embargo, si la expresión que contiene la unidad precede inmediatamente al sustantivo, entonces la concordancia de género es obligada, y así diremos solamente veintiuna niñas y no veintiún niñas.   

Haz, has y as

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Las tres formas son palabras homófonas para un hispanoamericano; es decir, suenan igual. Las tres, sin embargo tienen significados completamente distintos.

Haz no solo es la forma imperativa del verbo hacer: Haz la tarea, Haz compañía a tu tía Luisa...; es también el 'conjunto homogéneo de cosas alargadas atadas por el centro' y el 'conjunto de rayos luminosos que emanan de un mismo punto'. En ambos casos procede del latín fascis ('fajo, manojo') y es, como su étimo latino, de género masculino (DPD, 2005): Cargaba un haz de leña sobre su espalda; Un haz de luz caía sobre mi habitación.

Has, en cambio, es del verbo auxiliar haber que aparece en las formas compuestas: has bebido, has tenido, has llegado, has regresado... y en algunos giros como "haber de" con el sentido de "debes...": Has de comer todo el pollo = Debes comer todo el pollo.

As, por su parte, no es verbo, es un sustantivo masculino que significa 'persona que destaca o sobresale mucho en una actividad': Alfonso es un as del ajedrez, y 'el naipe que lleva el número uno': Tengo el as de oros. 

"¿Por qué las noticias bomba producen malentendidos?"

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Susana Terrones Juárez
Docente de la Universidad de Piura

Cuando intentamos formar en nuestra lengua el plural de una palabra compuesta, surge la duda sobre cuál de sus constituyentes debe ir en plural. Sabemos que la composición, por lo general, permite formar sustantivos por medio de la unión de dos o más palabras en una nueva de significado único y constante: "Mi madre puso coliflor en la sopa"; "El camión cisterna es azul"; "Viajó a Lima en bus cama", "Alcánzame el sacacorchos". Por tanto, el nuevo término no se puede descomponer: Este camión es azul y es cisterna; ni admite elementos intercalados: Viajó a Lima en un bus grande cama, ni mucho menos sus componentes pueden conmutarse: *corchossaca en lugar de sacacorchos.

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El enredo de Enrique

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La letra erre puede pronunciarse de dos formas: simple /r/ (aro, pera, muro, carne, prisa) o múltiple /rr/ (rosa, arroz, perro, amor) y puede escribirse de dos formas también: con una letra, "r" (erre), o con dos (dígrafo), "rr" (doble erre o erre doble).

Esta doble posibilidad de pronunciación y de escritura suele generar problemas de interferencia. Así, no es raro encontrar escritos *Enrrique, *enrrollable o *alrrededor, con doble erre (rr), en lugar de erre (r). Es decir, cuando el fonema /rr/ aparece en mitad de palabra, precedido por una consonante de la sílaba anterior (generalmente n, l o s), como en el caso de Enrique, enredo, enrollable, alrededor, israelí..., el hablante suele confundir la pronunciación con la escritura. Sin embargo, si bien se pronuncia /rr/, se escribe solo una "r" y no el dígrafo "rr", pues este solo se escribe si aparece entre vocales, como sucede en arroz, perro, antirrobo, superresistente.

HP en la UDEP

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Eliana Gonzales Cruz
Docente de la Universidad de Piura

Para los no familiarizados con el mundo académico, puede resultar extraño que los alumnos universitarios hablen de HP no como la marca de computadora ni de impresora ni mucho menos de la calculadora científica, sino del curso de Historia del Perú. Y es que, cada vez es más frecuente escucharlos usando estos acortamientos conocidos con el nombre de siglas.

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Diéresis en antigüedad

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La diéresis es el signo ortográfico representado por dos puntos colocados sobre la letra "u" en las combinaciones güe y güi para indicar que dicha letra sí se tiene que pronunciar como en antigüedad, vergüenza, lengüeta, monolingüe, argüir, lingüista, pingüino, agüita. No va diéresis, en cambio, en vaguedad, albergue, amiguero, guerra; ni en distinguir, erguido, guinda, guiso, guitarra... porque la "u" en estos casos no se pronuncia.

Lo que dicen las palabras

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Shirley J. Cortez González
Docente de la Universidad de Piura

En el arca de Noé todos caben y tú también. Queremos saber cómo hace el perro. El perro hace así: guau-guau... Esta popular canción infantil con la que enseñamos los sonidos de los animales a los más pequeños enfoca un tema lingüístico apasionante: las lenguas como medio para representar la realidad. Se trata de un tema delicado, pues de ser las lenguas una copia fiel de la realidad, todas tendrían que representarla de la misma forma; sin embargo, está claro que la realidad se expresa de acuerdo con las características que posee cada lengua y también con la particular óptica del pueblo que la habla. Así, si el perro peruano hace guau, un perro inglés, japonés, francés o alemán tendría que hacer también guau, porque se trata del mismo animal. Pero la realidad es otra. En inglés, el perro no hace guau, sino woof; wan, en japonés; ouah ouah, en francés; wau wau, en alemán. Y lo mismo sucede con los sonidos de otros animales, como el gallo, por ejemplo: kikiriki, en español; cock-a-doodle-doo, en inglés; kokekokkoo, en japonés; cocorico, en francés y kikeriki, en alemán.

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¿El pus o la pus?

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El líquido espeso de color amarillento o verdoso, segregado por un tejido inflamado, y compuesto por suero, leucocitos, células muertas y otras sustancias recibe el nombre de pus. Se trata de un sustantivo masculino; pero de uso más bien ambiguo en algunas zonas de Hispanoamérica.

En el habla peruana se observa un mayor uso de la forma femenina: Le extrajeron toda la pus de la herida, a pesar de que el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005) no lo considere propio del habla culta.