Esta es una bitácora creada por un grupo de docentes del área de Lengua y Literatura de la Universidad de Piura, expertos en temas relacionados con la gramática, literatura y ortografía castellana.
Buscamos que este espacio permita actualizar continuamente nuestros conocimientos lingüísticos, establecer un diálogo frecuente con nuestros lectores y favorecer el intercambio de información. Para ello, ofrecemos variados artículos, la recomendación del día y estamos dispuestos a resolver cualquier duda que tengan.
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¿Rezó los avemarías o rezó las avemarías? Mayo, mes de la Virgen María, mes dedicado a su devoción.
Esta plegaria tan conocida por los feligreses católicos, entendida como la "oración compuesta de las palabras con que el arcángel San Gabriel saludó a la Virgen María, de las que dijo Santa Isabel y de otras que añadió la Iglesia católica" (DRAE, 2001), presenta muchas vacilaciones en su expresión, sobre todo cuando aparece en plural: ¿los avemarías o las avemarías?
La normativa señala que avemaría es un sustantivo femenino que, además, se escribe en una sola palabra: Rezó una avemaría y dos padrenuestros. Vamos a rezar tres avemarías y una salve.
Con este nombre también se le conoce a cada una de las cuentas pequeñas del rosario: Empezaremos con las avemarías del primer misterio.
Si bien nos hemos referido a la 'plegaria católica' (avemarías), cabe aclarar que si se trata de la interjección de asombro, se escribirá en dos palabras: ¡Ave María, cuánta gente hay en esta manifestación!, ¡Qué susto me has dado, ave María!
Ser listo y estar listo no tienen el mismo significado. En el primer caso, el adjetivo "listo" significa 'inteligente'; mientras que en el segundo, significa 'preparado'. La presencia del verbo es lo que determina el cambio de significado. Ser, como sabemos, es un verbo que me indica 'esencia, existencia'; mientras que el verbo estar implica 'encontrarse, hallarse'.
Cuando estos verbos aparecen con adjetivos o cualidades, tenemos dos posibilidades: que dichas cualidades se sientan como inherentes, estables, permanentes, o que -por el contrario-, se sienten sujetas a una situación espacio-temporal concreta que puede llevar a un cambio. Ante el primer caso se usará el verbo ser; para el segundo se preferirá el verbo estar. Cuando digo, por ejemplo, "Marcos es ocioso" estoy precisando que este rasgo forma parte de su manera de ser; en cambio, en "Marcos está ocioso" me estoy refiriendo a que probablemente lo esté, pero por un periodo corto.
Esta notoria diferencia la notamos en algunos casos que pueden prestarse a confusión, así, no es lo mismo ser cerrado (muy callado o muy intransigente) que estar cerrado (no abierto); ser despierto (listo) que estar despierto (no dormido), ser delicado (sensible) que estar delicado (enfermo), ser abierto (sincero, franco) que estar abierto (no cerrado), ser negro (raza) que estar negro (sucio), ser nuevo (recién adquirido, de estreno) que estar nuevo (que casi no se ha usado). Hay casos en los que el verbo ser puede combinarse con estar: Luis estuvo muy natural en su exposición (es decir, no estuvo nervioso).
Cabe señalar, además, que hay adjetivos que solo aparecerán con el verbo ser y nunca con el verbo estar; así, se dice: soy peruana y no *estoy peruana, el asunto es económico y no *el asunto está económico, la situación es académica y no *la situación está académica. Se da también lo contrario; es decir, que rige el verbo estar: la caja está rota y no *la caja es rota, el bebé está sentado y no *el bebé es sentado, las maletas están vacías y no *las maletas son vacías.
Podemos decir, entonces, que se usará el verbo ser cuando se sienta al adjetivo como una cualidad inherente del sustantivo (ser listo); mientras que el verbo estar aparecerá siempre que se sienta al adjetivo como una cualidad adquirida, momentánea (está listo).
El uso de la preposición "versus" es frecuente en el ámbito deportivo, en el que además suele aparecer en su forma abreviada "vs.": Universitario de deportes vs. Alianza Lima; y generalmente en mayúsculas y sin punto: Real Madrid VS Barcelona.
El hablante puede deducir por el contexto, que en enunciados como: Disfruté el partido Perú vs. Chile, "versus" significa 'contra' o 'frente a'; lo que pocos saben es que este significado y la palabra en sí no tienen el mismo origen.
Con respecto a su significado, el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005) señala que esta preposición, que en latín significaba 'hacia', "adquirió en el lenguaje jurídico inglés, ya en el siglo XV, el valor de 'contra', y con este sentido se usa frecuentemente en el español de hoy: «Kaspárov 'versus' Deep Blue: ¿quién ganará la partida?» (País [Esp.] 21.5.97)...". El DRAE (2001) no incluye la palabra "versus", mas sí se encuentra registrada en el avance de su vigésima tercera edición, con el significado de 'frente a, contra'.
El DPD además recomienda sustituir este latinismo anglicado (llamado así porque es una palabra que proviene del latín y que posteriormente sufrió un cambio semántico en el inglés) por la preposición española "contra" o por la locución preposicional "frente a": En el mercado de la telefonía móvil compiten Movistar contra Claro.
En el periodismo escrito relacionado con los deportes, también se recomienda la sustitución de "versus" por "contra" o "frente a"; sin embargo, también se puede usar un "guion" (que es lo más común): Este viernes se jugará el partido Milán-Manchester City.
Stud es una palabra inglesa que se usa en algunos países hispanoamericanos, con los sentidos de 'lugar en el que se crían y cuidan caballos, especialmente los destinados a las carreras' y 'conjunto de caballos que pertenecen a un mismo propietario'.
De acuerdo con el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005, s. v. stud), este anglicismo es innecesario porque se podría utilizar las voces patrimoniales equivalentes tales como caballeriza o cuadra, perfectamente equivalentes: «Se multó en 50 000 pesos al propietario de la caballeriza El Yacaré» (Clarín [Arg.] 22.3.79); «Barilone, de la cuadra Rosales, parte en esta carrera como gran favorito» (País [Esp.] 4.8.77). En la siguiente noticia de un periódico nacional aparece el vocablo, además de forma redundante "stud de caballos": "Paolo Guerrero se reunió con Ollanta Humala para enseñarle su stud de caballos. (...) le enseñó sus caballos que forman parte del stud Diego Henrique".
Según el Diccionario panhispánico de dudas (2005), «Brasil es la única grafía válida en español del nombre de este país de América», por lo que no debe usarse la forma inglesa Brazil. Con respecto al gentilicio de este país, brasilero o brasileño, se presentan como dos formas aceptadas por la Real Academia Española, aunque el gentilicio recomendado para el ámbito hispano es brasileño: El equipo brasileño de vóley fue derrotado por las jugadoras peruanas, por tres sets a dos, mientras que brasilero es la forma menos recomendada, pues deriva de la adaptación del gentilicio en portugués brasileiro: Una delegación de deportistas brasileros llegó a nuestra ciudad.
Ahora bien, cabe aclarar que el término carioca, de uso frecuente en el ámbito deportivo, es impropio si se emplea en lugar de brasileño, en su sentido más general, pues carioca es un gentilicio que denota procedencia geográfica de la ciudad de Rio de Janeiro: Los turistas cariocas dieron una muestra clara de la riqueza cultural de su ciudad, Río de Janeiro (Diccionario panhispánico de dudas, 2005).
Universidad de Piura
Las redes sociales y la
Internet han llegado a cautivar seguidores de todas las edades y partes del
mundo, han generado nuevas formas de tratamiento e incluso un léxico muy
particular. Así, puede identificarse el uso del sufijo -ero, a veces también en
femenino y plural, unido al anglicismo twitter
para formar los términos "twittero", manteniéndose fiel a la escritura
original, o "twitero", en el que se pierde una "t", considerando más su
pronunciación o como indicio del proceso de castellanización que seguirá hasta
culminar en la expresión "tuitero".
Asimismo el sufijo -ero aparece junto a "blog", otro anglicismo bastante difundido, por ejemplo en "bloguero (s)" o "bloguera (s)", donde a la "g" se le ha agregado la "u" para que no pierda la pronunciación parecida a la original (blogero o blogera) y, al mismo tiempo, su escritura trata de adaptarse al castellano.
Estas nuevas expresiones se han creado con el sufijo -ero, partiendo de su uso en sustantivos referidos a trabajos u oficios como: herrero, panadero, reportero, etc.; de este modo "twitero" alude a toda persona que envía mensajes breves personales o informativos, subjetivos u objetivos y "bloguero" apunta a aquellas que crean, desarrollan y mantienen un espacio virtual entretenido, artístico o instructivo.
Otras partículas lingüísticas usadas para formar expresiones comunes en Internet o en las distintas redes sociales son "ciber-" y "-nautas". Ambas pueden utilizarse junto a términos del castellano o del inglés, por ejemplo, para referirse a un espacio real relacionado con cabinas de Internet o con un centro de estudios de informática (cibercafé, Cibertec), a un espacio virtual imaginario (ciberespacio), a acciones ejecutadas por medio de la Internet (ciberdocencia, ciberbulling, ciberestafa) o también a las personas que participan activamente en alguna red social (cibernautas, internautas), incluso tratando de particularizar más la referencia como en "cholonautas".
Otro de los mecanismos lingüísticos más atractivos para los jóvenes, por la necesidad de dotar de mayor fluidez a su pronunciación o escritura, es el acortamiento de las palabras tanto en las sílabas iniciales como en las finales, por ejemplo: "face" (por Facebook), "hi" (por hi5), "mail" (por e-mail), "web" por página web.
Este léxico tan novedoso y contagiante parece difundirse rápidamente y quizá logre su incorporación a la 23.a edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE).
Algunos apellidos mantienen la misma regla de los sustantivos comunes; así, tendremos: Borbón - Borbones - los Borbones, Habsburgo - Habsburgos - los Habsburgos; Austria - Austrias, los Austrias; en donde caben dos posibilidades: pluralizar solo el apellido o pluralizar el apellido y también el artículo. Esto sucede, sobre todo, cuando les damos un uso genérico que se puede evidenciar no solo con el uso de mayúsculas y plurales, sino también con el uso de minúsculas: "los garcía márquez, los carpentier, los borges, los vargasllosa, los sábato, los spota y otros habitantes de esa Mancha de cuyos nombres prefiero no acordarme, creen mostrar la Latinoamérica profunda" (Scorza, Manuel. La danza inmóvil: 16).
Desde nuestro punto de vista, cabe señalar que las formas plurales de los nombres de pila -Marías, Luisas, Anas- pueden resultarnos coloquiales y bastante más expresivas que las formas plurales de los apellidos, y por eso, a lo mejor es que se tienda, actualmente, a mantenerlos inalterables y a formar su plural solo en el artículo; así, decimos: los Sánchez, los Castillo, los González, los Flores, etc. y nunca *los Sáncheces, *los Castillos, *los Gonzaleces o *los Floreses. Esto ocurre además, porque cuando decimos los Sánchez, los Castillo, los González o los Flores como nombres propios, no constituyen la suma de un Sánchez más otro Sánchez o de un Castillo más otro Castillo, sino que es el nombre del conjunto o familia (Romero Gualda, 1989: 107).
Ahora bien, con los apellidos extranjeros, la formación del plural tiene que ver con el grado de asimilación y popularidad que estos hayan alcanzado en el ámbito español; así, si la terminación del apellido extranjero es compatible con las terminaciones castellanas, no es infrecuente la realización del plural: los Kennedys, los Jacksons frente a los Spencer o los Nixon (ver Alcina y Blecua, 1994: 545-546 y también Fernández Leborans, 1999: 85).
Pese a que algunas gramáticas o libros de redacción consideran que la única forma válida es la primera, en realidad se consideran válidas las tres formas, por ser de uso general en la norma culta de las distintas zonas hispanohablantes.
Según el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005, s. v. a), para referirse a un momento del día (mañana, tarde, noche, madrugada), en la mayor parte de Hispanoamérica se prefiere la preposición "en": Se puso mal en la mañana; Nos vemos en la noche; Ayer llovió en la tarde; En la madrugada hace mucho frío.
En la norma peninsular, en cambio, se emplea preferentemente "por", salvo cuando el sustantivo lleva otro complemento introducido por "de", en que se usa "en": Vino a verme por la tarde; Los zorros salen por la noche; El examen será en la mañana del viernes.
No obstante, en algunas zonas como el País Vasco y Cataluña, así como en Argentina es frecuente que se emplee la preposición "a": Iremos a verte el jueves a la tarde; Los domingos a la noche las calles están desoladas.
¿Cómo se escribe: sandwinch, sándwich, sánduche, sánguche o sangüis? En la mayoría de registros gráficos, observamos una peculiar escritura de esta palabra, sin embargo, la normativa ubica a este extranjerismo con la escritura sándwich, bajo el único significado de "emparedado hecho con dos rebanadas de pan de molde entre las que se coloca jamón, queso, embutido, vegetales u otros alimentos".
Como esta palabra ya se encuentra castellanizada, es decir, se le ha dado forma ―en grafía y pronunciación― lo más parecida posible a nuestro idioma; sándwich pasaría a ser una palabra grave o llana, debido a que es en la penúltima sílaba donde recae la mayor fuerza de voz y por terminar en una consonante que no es -n o -s. Asimismo, su forma plural es sándwiches, bajo la ya conocida pluralización mediante la adición del sufijo -es.
Muchas personas consideran la
palabra "dizque" como un uso incorrecto del verbo "decir" o como una jerga.
Pero, ¿sabía usted que esto no es así? "Dizque" es una expresión vigente en
amplias zonas hispanohablantes de América. Procede de la unión de la forma arcaica
"diz", que a su vez es una forma abreviada de la tercera persona del
singular de presente de indicativo del verbo
"decir" (dice), y
la conjunción "que".
Según el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española (2005), el uso de "dizque" no representa ningún tipo de incorrección. Por lo general, se emplea como adverbio, con el significado de 'al parecer o supuestamente': "Eran trabajadores dizque muy responsables"; "No asistió a la clase porque dizque el tráfico impidió que llegara a tiempo". Como adjetivo invariable va antepuesto siempre al sustantivo, con el significado de 'presunto o pretendido': "Quería mandar en todo el dizque jefe de la casa"; "Tenía unos aires de grandeza el dizque pituco del barrio".
Ya sea como adverbio o como adjetivo, "dizque" tiene un matiz de tratamiento despectivo, indicando dudas al respecto de la veracidad de la información: "Tomó todas las decisiones por su cuenta el dizque líder del grupo" (se entiende que hay dudas sobre si la persona de la cual se está hablando es o no un líder) o respecto a la persona enunciadora en el discurso indirecto: "El alcalde prometió reconstruir las carreteras dizque en el mes de marzo" (dudamos que el alcalde cumpla con lo que ha prometido).
Como mencionamos antes, la palabra "dizque" incluye ya la conjunción "que", por lo que la repetición de esta se considera incorrecta: *Me dijo que llamó a su hermano en la mañana y dizque "que" le contestó: "no deseo hablar contigo". En cuanto a su escritura, la grafía que se prefiere es "dizque" frente a "diz que", forma en dos palabras que aún se documenta. No se considera correcta la grafía *disque, que refleja en lo escrito la pronunciación seseante (rasgo fonético común a todas las hablas hispanoamericanas que consiste en pronunciar la "z", o la "c" ante "e", "i", como "s").
Con todo lo dicho podemos interpretar el título de este artículo así: "Escribir supuestamente con buenas intenciones". Espero que los lectores no duden de las buenas intenciones con que he escrito en esta ocasión.