Tengo treinta y siete años. Soy actor y productor. Inicié mi carrera en televisión como asistente de ‘Rulito‘ Pinasco. Estudié actuación con Roberto Ángeles.
He trabajado en teatro, cine, radio y televisión. También coescribí Yo te amo, yo tampoco, un libro con muchas fotos. Formé la productora Raquel en Llamas. Sueño con aprender inglés.
Dan Moroboshi era un simple agente de la Policía japonesa, pero cuando alguna amenaza ponía en riesgo a la humanidad se transformaba en Ultra Siete, el héroe mas entrañable de la infancia y la adolescencia de muchos de nosotros los treintones.
Una tarde de 1997 mi hermano Lorenzo Castro me dijo en su casa: "¿Por qué no hacemos un programa?". Él había dejado de actuar para dedicarse a estudiar en la Universidad Católica con la intención de ser periodista y yo estaba ensayando para el piloto de Pataclaun. Después de algunos años trabajando como actores de telenovelas, los dos estábamos hartos de esperar pasivamente a que alguien "nos llame" para trabajar.
La televisión abierta es para muchos una religión y como cualquier credo que se respete tiene también su propio dios. Como en el Hinduismo se venera a Shiva o como Rosa Elvira Cartagena entrega su vida a la mentira, la gente que se gana los frijoles en la televisión se desvive por su único amo y señor: el Dios Ráting.
La teta asustada, una coproducción peruano-española y dirigida por la peruana Claudia Llosa, fue premiada con El Oso de Oro como la Mejor Película en el Festival de cine de Berlín, y, para variar, sus compatriotas, sus coterráneos, sus paisanos, o sea nosotros los peruanos, ya empezamos a rajar de ella. Un detalle importante en el cuento: la película aun no ha sido estrenada.