Tengo treinta y siete años. Soy actor y productor. Inicié mi carrera en televisión como asistente de ‘Rulito‘ Pinasco. Estudié actuación con Roberto Ángeles.
He trabajado en teatro, cine, radio y televisión. También coescribí Yo te amo, yo tampoco, un libro con muchas fotos. Formé la productora Raquel en Llamas. Sueño con aprender inglés.
Hacer comerciales es muy agotador. A lo largo de los años he hecho varios, pero grabarlos siempre ha sido, para mí, una experiencia muy divertida. Algo completamente distinto es ver comerciales en la tele.
Nadie podrá discutirme que los dibujos de antes eran mil veces mejores que los de hoy. Los viejos como yo recordarán a El Hombre Par, dibujo japonés que contaba la historia de un niño héroe que podía ir con tranquilidad a hacer el bien mientras dejaba que su doble (un muñeco que escondía en un armario) hiciera por él los deberes escolares.
Qué lastima ver cómo Panamericana Televisión, el canal que en el pasado diera muchos de los programas más queridos y recordados por el público, se encuentra, una vez más, en un lío judicial que perjudica sobre todo a sus trabajadores, porque su imagen como empresa frente a los televidentes, desde hace buen tiempo ya, está por los suelos.
Los valsecitos criollos nos dicen que somos un país con ricas montañas y hermosas tierras, pero las risotadas nerviosas que soltamos cuando se toca el tema sexo nos califican como una tropa de reprimidos.
Haciendo memoria de lo que vi durante el 2008, recordé el emotivo y sincero homenaje que le hiciera Beto Ortiz, en su programa Enemigos Íntimos, a Bruno de Olazábal, el periodista que se fue joven. De Olazábal formó parte, junto a Rosana Cueva, Viviana Melzi, Mauricio Fernandini, Cecilia Valenzuela, el mismo Beto y otros pocos, de una generación inolvidable de periodistas.
Si yo hubiese pasado más de 70 días de mi vida encerrado en una prisión lo primero que hubiese hecho al salir es correr como un demonio a mi casa para abrazar a mi familia y amigos. Sin embargo, Magaly Medina no hizo eso la tarde del miércoles 31 de diciembre, día en que recuperó su libertad después de 76 días.